D´Elia y Cavallo un sólo corazón.

March 30th, 2008 by Opinorama No comments »

documento historico

Hace 14 años, D’Elía le escribía a Domingo Cavallo para felicitarlo
Fue el 7 de abril de 1994. La firmó junto a Juan Carlos Alderete en carácter de “dirigentes de las villas y los asentamientos”. En tono calmo y esperanzado, D’Elía realzaba “la invalorable pericia técnica” del entonces ministro y su equipo, al igual que “la conducción política del Presidente Menem”. Como hoy, pero en sentido inverso, cargaba contra la clase media.


Suele decirse que pocos dirigentes políticos pueden resistir la contundencia de un archivo. Y Luis Angel D’Elía no escapa a la regla. El 7 de abril de 1994, el actual archienemigo de los ricos, los blancos, la clase media y los “nefastos 90” le escribía al entonces ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, para felicitarlo por “el fenomenal ordenamiento de la economía”. Firmó la carta junto al titular de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete, con quien hoy está enfrentado. Alderete no se hizo kirchnerista.

A continuación, el texto completo de ese mensaje, sin comentarios al margen:

De nuestra mayor consideración:

Con seguridad, 1989 quedará marcado en la historia de los argentinos como el tiempo en que estallaron todas las variables económicas y la hiperinflación invadió la vida, la historia y las costumbres de los ciudadanos. La inmoralidad se puso el ropaje de la especulación y amenazaba con quedarse a vivir para siempre entre nosotros.

Los dirigentes de las villas y los asentamientos multiplicábamos nuestros esfuerzos hasta el infinito. Todavía podemos recordar vivamente las largas y difíciles charlas con los compañeros, tratábamos de disuadirlos de cometer actos irracionales que, como los saqueos de San Miguel y La Matanza, segaron la vida de algunos de ellos.

Las largas colas en las ollas populares para conseguir un plato de comida, las interminables gestiones para proveer de alimentos a los que, en medio de la desesperación, eran colocados al límite mismo del abismo. Esta situación la padeció toda la sociedad argentina, pero en particular nosotros. Los más humildes hemos quedado marcados en la memoria y en la piel por el recuerdo de aquello que no queremos vivir nunca más. El catastrofismo de ciertos intelectuales generadores de opinión, los análisis políticos de “medio pelo” y los criterios de la pseudointelectualidad hipócrita, intentan instalar en los medios masivos de comunicación una serie de cuestionamientos a la política económica que ni de lejos se asoma a la percepción que de ella tiene nuestro Pueblo, en especial los más humildes. La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales), el fenomenal ordenamiento de la economía son, a pesar del abismo que intenta asestar esta nueva forma de intelectualidad antipopular, una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. y su equipo de colaboradores.

La desburocratización y la efectividad de la política social, el incremento de empleo y la calidad del mismo, juntamente con el sesgo exportador que nuestro país debe alcanzar, son metas pendientes que deberemos alcanzar juntos.

Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la que conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social.

Queremos animarlo en la tarea emprendida, invitarlo a no dejarse desalentar por las voces del pasado y a seguir conduciendo la decisión que emana de sus convicciones más profundas, para seguir dando las batallas pendientes que sin duda harán de la Argentina uno de los grandes países de la Tierra.

Es cierto que quizá algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente, pero no es menos cierto que la corrupción es un tema puntual al que, en algún momento, habrá que prestarle atención. Pero, al lado de las enormes cuestiones que Ud. ha podido resolver y plasmar en la cotidaneidad de los ciudadanos pierde su relevancia y peso específico.

Sepa ya, que sus habituales críticos intelectuales no se atreven a criticar públicamente los beneficios de la estabilidad, lo que grafica de alguna manera la carencia de modelos alternativos, no sólo en la Argentina sino en la sociedad Universal contemporánea.

Sepa usted que puede contar con nosotros.

Fraternalmente

Luis Angel D’Elía

DNI 12.894.313

Juan Carlos Alderete

DNI 10.539.167

Un minuto de humildad.

March 30th, 2008 by Opinorama No comments »

Escribe; Eugenio Paillet


¿Es el gobierno un ente perverso dedicado a planificar sólo sufrimiento para los ciudadanos? No, no lo es. Aunque habría que convenir que subir al escenario de Parque Norte al impresentable Luis D’Elía, después de las gravísimas agresiones de patotero de barrio y de sus expresiones claramente xenófobas –que hasta ahora no han merecido ni un suspiro de la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, María José Lubertino–, es nomás un gesto casi perverso, antes que una abierta provocación.

¿Hay en el gobierno funcionarios dedicados a planificar el futuro sin la más mínima preocupación por el análisis previo –ni hablemos del diálogo con los sectores involucrados– que permita conocer, y en ese caso evitar, las consecuencias no queridas o perjudiciales para los actores sociales a los que van dirigidas sus políticas? Sí, los hay.

Allí habría que encontrar la matriz del peor conflicto que ha atravesado la joven administración de Cristina Fernández, y podría decirse sin demasiado margen de error que también la de su marido y antecesor. Eso, sumado a una incontable serie de errores políticos, de muestras de incompetencia supina y de una agravada dosis de soberbia y desparpajo, ha convertido al país en un hervidero y a la sociedad en un actor pasmado y temeroso de la construcción oficial de escenarios que se creía definitivamente desterrados después de la tragedia de 2001.

Cristina Fernández tuvo un minuto de humildad y 69 de renovada tozudez y soberbia en el discurso de Parque Norte. Fue, aunque parezca de otro planeta, todo lo que el gobierno estaba dispuesto a dar para obligar a los dirigentes del campo a levantar un paro que provoca desabastecimiento y calienta los ánimos a niveles peligrosos.

Vale la insistencia. ¿Cómo pedir con humildad que el campo levante el paro sin ningún condicionamiento, mientras los rostros desencajados y los puños crispados de D’Elía y Pérsico se filtraban en la imagen de televisión, amenazando con nuevas golpizas y calificativos denigrantes hacia un sector de la población que harían empalidecer a la mismísima Venezuela de Hugo Chávez?

Veamos toda la saga para no quedarnos sólo en la contemplación del árbol. Los Kirchner –y quienes los rodean y acompañan desde la oscura noche de los 70– no hacen distingos en la composición social y política del país que gobiernan. Los que no están con ellos son partidarios de Videla que quieren voltearlos mediante un golpe de Estado. No hay un mínimo de racionalidad ni intención de detenerse entre las mil variantes que se encuentran entre ambos extremos.

Así, el matrimonio presidencial decide quiénes son los buenos y quiénes los malos. Quién puede manifestar en la Plaza de Mayo y quién no. Deciden cuál es el número de inflación mensual que más les gusta. Atacan a los que cortan rutas porque reclaman frente a una política de retenciones francamente confiscatoria, pero permiten que otros actores corten calles, como los grupos de choque pagados por la Casa Rosada, y puentes fronterizos, como los asambleístas entrerrianos.

En un país donde el 65 por ciento de la población no votó a Cristina Fernández el 28 de octubre, está prohibido golpear cacerolas o llegarse hasta un paseo público para protestar pacíficamente por sus derechos arrasados. Lo saben bien los protestantes que recibieron sobre sus humanidades el rigor de los grupos de choque del gobierno.

Quienes conocen el paño y trajinan las alfombras rojas del poder saben que una sola llamada de Oscar Parrilli al celular de D’Elía o de Pérsico hubiese bastado el martes para mantener a los piqueteros en sus cuarteles. Ese gesto de racionalidad, sin embargo, hubiese ido a contrapelo de la estrategia de los Kirchner, quienes decidieron echarle más nafta a la hoguera por el simple y gastado argumento de que están en juego “la autoridad de Cristina” y la estabilidad de su gobierno.

Frente a ese cuadro: ¿por qué alguien podía suponer, no sin un alto grado de infantilismo, es cierto, que el gobierno iba a llamar a los productores para consultarlos sobre las medidas que pensaba lanzar y generar consensos, en ese momento y no después de dieciséis días de huelga, que permitieran su aceptación o su debate?

Había que escuchar, tras el minuto de humildad y los 69 de insensatez de Cristina, a quienes en el gobierno jugaban con fuego. “Acá hay una conspiración para voltear al gobierno”, decían exaltados. Frente a la perplejidad de los interlocutores por tamaño despropósito, venía la réplica cargada de sorna: “Ustedes son inocentes, muy inocentes. No se dan cuenta que acá hay otra cosa; acá hay un plan para voltearnos”.

Realmente, desde la cima del poder, y de allí para abajo, creen que quienes salieron a golpear cacerolas y llegaron hasta plazas y paseos en todo el país son hijos e hijas de Elisa Carrió, de Mauricio Macri, adoradores de Videla, opugnadores de la política de derechos humanos del gobierno y señoras paquetas de Barrio Norte. Jamás aceptarán que hubo allí miles y miles de ciudadanos comunes que están hartos de que Guillermo Moreno dibuje los números del costo de vida, de que los productos de la canasta familiar aumenten a niveles insostenibles, de la soberbia y la prepotencia, y ahora del patoterismo vil de los D’Elía y los Pérsico, con cobertura política y económica proporcionada desde el primer piso de la Casa Rosada.

No pocos se preguntan por qué el gobierno dejó crecer durante quince días la protesta del campo. Por qué escondió la policía y la Gendarmería mientras se renovaban las protestas en plazas y rutas nacionales. No hay explicación, a menos que también de este lado se empiece a hablar de las famosas teorías conspirativas, para el largo silencio de radio de los funcionarios. O del silencio de Cristina durante sus vacaciones en El Calafate, antes de desembarcar guerrera y bravucona en el palco de Parque Norte.

Tampoco hay explicación para que el gobierno reconozca sólo ahora, con la protesta desmadrada por las bases rurales y la población sumida en un largo padecimiento de góndolas vacías y precios por las nubes gracias a los pescadores de río revuelto, que había un paquete de medidas –un Plan B, que negó una y otra vez el dubitativo Martín Lousteau– para corregir algunas de las inequidades del plan confiscatorio de las retenciones móviles. En la Casa Rosada admiten sin tapujos que ese plan correctivo, que iba a ser difundido poco después del primer anuncio del ministro de Economía, quedó guardado en un cajón de la Jefatura de Gabinete apenas iniciado el paro del campo. Dicen que avanzar en esa dirección significaba caer en un “retroceso político” con la medida de fuerza en marcha. Y que era necesario preservar “la autoridad presidencial”.

Algunos de los que así hablan se han disparado un balazo en el pie. Porque, más allá de las bravuconadas, del discurso de barricada y de la supuesta fortaleza política de que se hizo gala, el gobierno ha terminado por ceder. No sólo apareció el Plan B tan negado en el comienzo de la protesta. El gobierno acabó condicionado y llevado a una mesa de diálogo a la que había jurado no sentarse mientras quedara un chacarero a la vera de la ruta. También fue evidente que, pese a la furiosa negativa de Kirchner de las primeras horas, fueron varios los gobernadores que, desafiando esa orden –que no reconoce las realidades de los mandatarios en sus propias provincias y sólo busca preservar el poder de la Casa Rosada– se sentaron en diálogos a escondidas con los dirigentes de las cuatro entidades del campo.

La realidad está a la vista: el gobierno negocia con los dirigentes agrarios con el paro suspendido, y no en todos los cortes, pero no levantado. ¿Dónde está la pérdida de autoridad presidencial? En ninguna parte. Sólo en la mente de afiebrados operadores del ultrakirchnerismo que ven fantasmas y golpistas detrás de cada puerta.

El paro del campo dejará nuevas grietas en el andamiaje del gobierno y del kirchnerismo, por más que quieran disimularlo. En aquellas horas calientes, Julio de Vido y Guillermo Moreno se sentaron a mirar por TV la gestión de Alberto Fernández y Lousteau. Se dice que desde las cuevas del devidismo más recalcitrante salieron, durante la semana, versiones de renuncia del ministro de Economía. En efecto, hay en esos y otros sectores del gobierno quienes acusan al dúo de haberse manejado con imprecisiones, con errores conceptuales e históricos y con escasa cintura política a la hora de presentar el paquete de retenciones y otras medidas confiscatorias. “Se lanzaron sin red”, decía uno de sus enemigos. La verdad, resulta de una inocencia mayor suponer que aquel anuncio tan controvertido no contó con el paraguas protector de Cristina y Néstor. ¿Cómo decir, sin sonrojarse al menos, como lo hacen en el devidismo, que Lousteau actuó de manera inconsulta?

Lousteau abrió su boca de manera inusual por esas horas, ante cuanto micrófono se le puso enfrente, para defender su posición: sabe en la intimidad que hay quienes desde el gobierno quieren convertirlo en el pato de la boda si las cosas no terminan por enderezarse a gusto del matrimonio.

Dos últimas comprobaciones. La primera es que Kirchner reasumió la Presidencia, en sentido apenas figurado, durante las horas calientes. Suyas fueron todas las estrategias montadas, las frases más calientes de los dos discursos de Cristina en el Salón Sur y en Parque Norte. Y manejó con rienda corta a los gobernadores que amenazaban sacar los pies del plato. La dama asintió en cada oportunidad sin chistar.

La siguiente: los Kirchner han terminado por refugiarse definitivamente en el más viejo peronismo. En sus banderas y sus consignas. Gobernarán desde el peronismo, que ya ha demostrado que es temible cuando está en el poder y cuando siente amenazadas sus posiciones. Los transversales y los concertadores plurales son desde ahora meros convidados de piedra sin voz ni voto.

En medio de semejante fárrago, Guillermo Moreno aprovechó para colar en los diarios su última burla al ciudadano común: la inflación de marzo fue de apenas el 0,6 por ciento.

Error de cálculo.

March 29th, 2008 by Opinorama No comments »

En sólo 100 días de gobierno, la Sra. Cristina Fernández y el grupo que la acesora, ha sido partícipe causal de mútiples errores de gestión. La participación que le cupo en el Grupo Río y la reunión con Lula y Evo Morales fueron dos gruesas fallas a nivel internacional. La insistencia con el proyecto del Tren Bala le costará al país un esfuerzo finanicero de innecesarias ulterioridades. La cobertura al INDEK traerá serias consecuencias en un futuro mediato. Pero si todo ello más otra serie de fallidos pasos de gestión fueran poco, el tratamiento que por estos momentos le está dando al tema del conflicto agrario, más sus consecuencias marginales, ha superado con creces todo lo malo que del gobierno podía esperarse.

Quien brillantemente-como acostumbra-ha descrito este tórrido panorama, ha sido el acreditado Periodista Alfredo Leuco. En tal sentido, ponemos a disposición un artículo publicado en la fecha.

Escribe: Alfredo Leuco para Perfil.com


El peor de los pecados de los Kirchner fue haber autodenigrado la investidura presidencial al delegarla en un lúmpen como Luis D’Elía, acaso la figura pública de mayor desprestigio social. Son muy difíciles de suturar las heridas profundas que esos comportamientos dejan en la conciencia colectiva. Blindado de impunidad, más soldado de Hugo Chávez y de Mahmud Ahmadinejad que de Kirchner, D’Elía reflotó las viejas patotas de tipo mussoliniano. Su declarado odio hacia los blancos millonarios de Barrio Norte con 4×4 se hace patético si consideramos que los mismísimos Kirchner son blancos, millonarios, vecinos de ese barrio y felices poseedores de esas camionetas. Hace algunos meses, D’Elía dijo que Cristina, Alberto Fernández y Héctor Timerman eran el ala derecha del Gobierno, y que respondían al Partido Demócrata de los Estados Unidos y al lobby de Israel. El jueves fue premiado con un lugar de privilegio en el palco de Parque Norte, donde los K pusieron toda la carne al asador.
Esto es simbólico. Resume la confusión de un gobierno a la defensiva que muestra su peor cara lastimándose a sí mismo y pagando altos costos políticos por convertir en un tsunami un problema con el campo que era un vaso de agua si se aplicaba sentido común.

Asusta el rosario de torpezas cometidas. Es legítimo preguntarse, a la luz de lo que pasó, cuál será la reacción de los Kirchner si en el futuro tuvieran que enfrentar una crisis económica más o menos seria.
Teniendo todo a favor, fueron hasta el borde del precipicio. Así es este matrimonio: redobla la apuesta y construye casi desde el abismo. Por eso lograron todo lo contrario a lo que buscaban. Se preguntaban quién estaba oculto detrás del conflicto sin ver que ellos mismos ayudaban a multiplicarlo.
Es difícil diagnosticar cuál es la enfermedad que los lleva a hacerse expulsar de la cancha cuando van ganando 5 a 0 y faltan diez minutos para el final del partido. Un viejo diputado patagónico los define con una frase: “Siempre logran por violación lo que pueden conseguir por seducción”.

Recién anteayer buscaron el diálogo y el consenso. Su metodología es quebrar al que se atreva a desafiarlos y, si es posible, ponerlo de rodillas hasta la humillación. Algo de eso aplicaron con la protesta agropecuaria. Aprovecharon el desgaste de gente mansa e inexperta en combates sociales que no tuvo tácticas y se jugó al todo o nada a fuerza de bronca y falta de confianza en sus representantes sectoriales. Esa clase de victorias, arrasadoras como la 4×4 del pingüino Varizat, son triunfos pírricos que inoculan en los derrotados el veneno del resentimiento, que puede reaparecer en posturas más exacerbadas o como una lluvia de votos-castigo.
Tal vez esa lógica de los Kirchner se pueda explicar por dos vertientes: la generacional-militante y el carácter personal.La primera tiene que ver con su formación política en los 70. “Ni sectarios ni excluyentes, Montoneros solamente”, solían cantar en los congresos los integrantes de la Juventud Universitaria Peronista. Los que se definen como vanguardia revolucionaria siempre sienten que son los elegidos. La metodología cerrada de la “orga”, tan necesaria para preservar la seguridad de todo grupo político-militar, también contribuye a forjar militantes con visiones conspirativas, acostumbrados al secretismo y a resolverlo todo entre poca gente y cuatro paredes, casi en la clandestinidad. Eso muchas veces los aleja de los problemas reales y de la vida cotidiana de sus semejantes y empuja a cometer errores de diagnóstico. Y, en algunas ocasiones, puede llevar a un aislamiento que achica niveles de inserción social.

Tal vez esa misma cuna lleve a los Kirchner y a varios de los suyos a tener la palabra “traidor” demasiado a flor de piel. Cualquiera que, estando con ellos, modifique su pensamiento en algún tema no será portador de ideas enriquecedoras: es un traidor. Fue lo primero que dijeron del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, cuando, producto de la racionalidad que le impuso la marca personal de los productores agropecuarios que lo votaron, envió varios mensajes de prudencia y disposición al diálogo.
Aquel infantilismo revolucionario que sacrificó la vida de tantos jóvenes reaparece en estos tiempos como una suerte de infantilismo funcionario, que ojalá no sacrifique el éxito de este modelo económico por moverse a fuerza de espasmos, de enojos y de actitudes sólo dignas de arrepentimiento. Elisa Carrió definió esos gestos como de “adolescentes tardíos”.

Miopía. En su gigantesca metida de pata, el Gobierno ha dejado jirones de su musculatura política. Al obligar a intendentes y gobernadores a que sostengan posturas equivocadas con subordinación y valor, los Kirchner los sometieron a un desgaste inesperado a poco de haber sido legitimados electoralmente. José Alperovich, en Tucumán, perdió dos ministros. También Sergio Uribarri, en Entre Ríos. Raúl Rivara, ex ministro de Felipe Solá, se puso del lado del campo. El senador por Córdoba Roberto Urquía, quien hasta hace unas horas era el preferido de la Presidenta, se quedó del lado del campo (es el dueño de Aceitera General Deheza). Varios intendentes K y Radicales K no tuvieron más remedio que diferenciarse de Cristina para que no se los llevaran puestos sus vecinos chacareros. Por si fuera poco, lograron el milagro de hacer hablar a Carlos Reutemann, quien superó la cobardía de muchos y desde su experiencia de hombre de campo aportó una visión distinta. Tal vez eso reciba el castigo del freezer y de no ser invitado al santuario de Puerto Madero por un largo tiempo. Hasta Roberto Lavagna salió a advertir sobre los riesgos de la fractura social, corriendo el riesgo de ser otra vez marginado. Algunos que habían tomado distancia de Kirchner, como Luis Juez, apuraron sus pasos hacia la otra vereda y, en la opinión pública, los números van a reflejar en las próximas encuestas una caída fuerte de la imagen de Cristina, profundizando la tendencia de los dos últimos meses.
Néstor Kirchner se metió en la refundación del PJK para ampliar las bases de sustentación del Gobierno de su esposa y no le estaba yendo mal. Pero la miopía e impericia para afrontar los reclamos del campo les hicieron perder mucho de lo que habían logrado.

La crispación oficial, las palabras cargadas de pólvora y el río revuelto de las operaciones de prensa, las cadenas de mails y mensajes de texto fueron el caldo de cultivo para algunos nostálgicos de la dictadura militar que aprovecharon para rapiñar algo de prensa. Es el caso de la minúscula Cecilia Pando.
Hubo un genuino y pacífico rechazo al estilo intolerante y mandón de los Kirchner. La historia ya demostró que, cuando los gobiernos no escuchan, sólo terminan obligando al pueblo a levantar la voz. Y, luego, a golpear cacerolas. La industrialización del miedo para imponer disciplina tiene patas cortas.
La altanería está en el ADN de Néstor y Cristina. Puede más que ellos mismos. En Parque Norte, el jueves, ella quiso hacer una broma distendida y le salió un reto: “Ya es hora compañeros de que vayan actualizando las consignas y comprendan que tienen una Presidenta”, dijo con excesiva rigidez facial cuando los muchachos identificados con la gloriosa Jotapé le reclamaban “huevos” para liberar a la Patria.

Los otros Cristina y Néstor. Norma Morandini es una lúcida diputada que no perdió su tonada cordobesa ni en el exilio. Sus dos hermanos desaparecidos estudiaban periodismo conmigo y se llaman igual que el matrimonio presidencial: Cristina y Néstor. Todos ellos militaban en el peronismo universitario que seguía a Montoneros. Su madre es de Plaza de Mayo, pero en Córdoba. Por lo tanto, nadie puede sospechar que Morandini tenga posturas derechosas o antipopulares. Desde su banca confesó que su corazón latía con angustia y dolor por lo que estaba pasando, por la pobreza extrema de los pueblos rurales de Tulumba y Río Seco que aportaban fortunas al Estado nacional con las retenciones de las que después no veían ni un centavo. Pero lo más conmovedor fue el final de su discurso. Sus ojos transmitieron una tristeza sincera al decir: “Ojalá que la sensatez, la cordura y una palabra que es ajena a la política –el amor al otro, al cualquiera­– sirvan para que nuestros compañeros del oficialismo desactiven esa bomba de tiempo que son los matones puestos en nombre del pueblo. No puede ser que la Justicia esté juzgando a la Triple A, de la que muchos compañeros han sido víctimas, y hoy tengamos que ver a estos matones que en nombre del pueblo no garantizan lo único que tenemos que garantizar: la democracia”.
Lo dicho: los Kirchner cometieron el peor de los pecados. Tienen tiempo de arrepentirse. Es urgente que la Presidenta recupere y lleve a la práctica su mejor discurso, el que pronunció el día que asumió, cargado de promesas institucionales y llamados a desterrar el odio. Sería trágico partir la sociedad a la venezolana. Tirar para siempre por la borda el lastre de la violencia fraticida es una responsabilidad de todos, pero, ante todo, del Gobierno. Antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.

La ficción del Estado.

March 29th, 2008 by Opinorama No comments »

A lo largo de la historia, ha habido gobernantes cuyo poder ilimitado les ha permitido cometer actos terribles contra su propio pueblo. Para evitar esto, aparecieron-hace varios siglos-en Europa diversos intentos de limitar el poder polí­tico ya que no todo podí­a permití­rsele al rey.

Mientras en los demás continentes, los soberanos todopoderosos oprimí­an a sus pueblos a su antojo, documentos como el Usatges de Barcelona y más tarde la Magna Carta inglesa sometieron a los gobernantes europeos al imperio de la ley. Como ejemplo basta recordar el juramento de lealtad que en la Corona de Aragón se hací­a al rey:

`Nosotros que valemos tanto como vos, juramos ante vos que no sois mejor que nosotros, que os aceptamos como rey y soberano siempre y cuando respetéis nuestras libertades y leyes...´
En efecto, si como dijera John Emerich, barón de Acton (1834-1902),

“el poder corrompe y el poder absoluto corrompe de forma absoluta”

El poder estatal habrá de tener unas limitaciones muy claras o su corrupción lo hará insoportable a los ciudadanos.

El Estado sigue siendo una ficción jurí­dica que inicialmente tuvo su primera aparición en 1212; que heredamos de esa cultura Europea, no en ficciones, sino en Derecho e incluso hasta en el Estado de Derecho y del Estado sabemos o creemos saber lo imprescindible, pero de ficciones el abanico de posibilidades es tan amplio como el número de humanos que habitamos este suelo.

Eduardo Camorro nos dice que: Quienes saben un poco de ficciones admiran la arquitectura del Estado por lo que creen percibir del mismo en cuanto su contenido de ciencia y de arte. También admiramos la fina y elegante invención del Derecho porque de ella procede la definición de la ley como la recta razón. Desde esa perspectiva de lo que se sabe, mucho o poco, y de lo que se admira, que suele ser bastante porque el mundo es una cornucopia de fenómenos pasmosos, la mera contemplación de las cosas suele ser entretenida, tan entretenida como irritante la variada gama de reflexiones que suscita eso que vemos.

Si la ley es la recta razón y el Estado una ficción jurí­dica, cabe preguntarse si esa ficción se refiere a la razón en cuanto recta, es decir, «justa, severa y firme en sus resoluciones», o a las resoluciones en cuanto a razonables. Y para que la pregunta tenga sentido, hay que dejar claro que estamos hablando de las cosas que pasan, así­ como de las que pudiendo pasar, no pasan.

Las ficciones no se interesan en la verdad, sino en las técnicas de lo verosí­mil, en apariencias que funcionen con un aspecto persuasivo y convincente. Esto que pareciera a través de los años haber sido asimilado por los distintos componentes de los Estados, en nuestro Paí­s, se ha tornado casi una quimera. Los elegidos gobernantes cuando llegan al sitial que el pueblo les encomendó-temporalmente- cuidaran y se ocuparan de los asuntos de su administración, olvidan ese mandato y adoptan una clara actitud autócrata para el manejo de la cosa pública. Esforzándose, con el auxilio de ciertos medios afines, en hacer aparecer lo inverosímil como verosímil.

No interesa ya el mandato ordenado por los mandantes, éstos, han pasado a ser esclavos de un grupo que se cree iluminado y puede maniatar a su antojo al grueso de la sociedad, realizando todo tipo de tropelí­as donde concurren con total desparpajo la corrupción descubierta o encubierta, el manejo discrecional de los fondos públicos, dejando de lado aquella encomienda de control y transparencia que, los representantes del pueblo elegidos democráticamente, tienen la obligación de ejercer. El llamado poder ejecutivo, distorsiona mediante ardides y opresión de una extraña mayoría, el regular ejercicio del Congreso, creando para ello figuras jurí­dicas que ni por asomo han sido concebidas por la Constitución. (Poderes especiales)

Cambian las reglas de juego a su antojo y beneficio, importando poco los contratos celebrados o a celebrarse por los particulares, haciendo trastabillar a cada paso la seguridad jurí­dica, y, por tanto, poniendo en polvorosa los pies de los inversores internacionales. Pues parece que se les hubiera olvidado a estos asaltantes del poder el lugar de dónde tendrían que salir los dineros para los faraónicos emprendimientos que enuncian sin rubor (tren bala) y cual es el origen donde provendrán los fondos para la puesta en marcha de las grandes obras de infraestructura que tanto necesita nuestra República. Porque si las cosas no se ponen bajo esta óptica, la máquina a la que nos referimos, el Estado, no funciona, cruje, rechina, fracasa, y alcanza un punto en el que todo estalla en mil pedazos, y luego, el trabajo de recoger los restos, sufrir las desventuras de las crisis, siempre las soporta el publo.

Esta vez el tiro, a la familia presidencial, parece les salió por la culata. Ya se especula o mejor dicho se planea, ante el imparable reclamo del campo, aplicar la ley de abastecimiento, una construcción de la dictadura militar heredera de la ley de agio y especulación con más de 50 años de antiguedad. También y en un renglón más abajo el estado de sitio. Preguntamos ¿y después qué?

La cuestión es hacer verosí­mil-por parte del Estado-aquello que de permanecer en lo inverosí­mil podrí­a resultar pavoroso. ¿Sería verosí­mil, por ejemplo, que quien ha reemplazado en los hechos a las fuerzas de seguridad del Estado-Ciudad Autónoma de Buenos Aires-para aplicar la violencia en cuanto a disuadir a los manifestantes que protestan por las acciones de gobierno, siguiera en libertad o, lo que es lo mismo, en su capacidad de repetir la proeza? Es lo que está ocurriendo en nuestro bendito Paí­s, por tanto, podemos afirmar sin equivocarnos que el Estado hizo abandono de sus fuentes, se ha olvidado de donde proviene su fuerza, que no es otra que la legitimidad conferida por el voto y no por una patota corrompida por dinero y promesas de poder que puede trabajar a su antojo protegida por ese mismo poder que, a la postre, ya está vací­o de contenido.

Pero lo peor es que la pérdida de libertad se ha hecho verosí­mil, en cuanto al que ­ataca o mata a los supuestos enemigos de los K se le da por justificado, solidario e inocente pues ha actuado en salvaguarda de los personajes que componen este Estado muy próximo a la inanición jurí­dica. De igual modo, resulta inverosí­mil que estas hordas la emprendan contra pací­ficos manifestantes, luego arrasen oficinas e incendien inmuebles con una soltura tan profesional como para llevar guantes que evitan las huellas digitales, mazas para precisar demoliciones y latas de combustible para que no falte el fuego, y lo hagan con la policí­a a un kilómetro de distancia. Para que luego el Estado a través de sus personeros explique que se trata tan sólo de unos alborotadores, entonces entramos en lo verosí­mil de un paí­s al que le va la marcha y el alboroto. (piquete obscuro según la Presidenta) Son cosas de esos muchachos-dicen los controladores del Estado, impertérritos-¿acaso podemos esperar de lo descrito algo bueno? Serí­a inverosí­mil. A eso se llama poner la realidad en la verosimilitud de una ficción que nos impide hasta el presente, construir un real y verdadero Paí­s.

Capitis Diminutio.

March 28th, 2008 by Opinorama 1 comment »

El término latino capitis diminutio, fue empleado en el día de ayer por nuestra Presidenta en el discurso casi de barricada que desarrolló en Parque Norte, en el mismo, quizás con algo menos de intemperancia que la acostumbrada, llamó al diálogo a la gente del campo.

La expresión verbal señalada en el título, fue una referencia casi metafórica con la cual la Sra Presidenta aludía a su género, en el sentido que todo a una mujer le cuesta más, y particularizando la circunstancia por la que le toca atravesar al país, ello sería una barrera adicional-según la primera magistrada-que obligadamente debe sortear en forma adicional. Dificilmente buena parte de la concurrencia haya tenido noción de su significado-salvo los abogados con algún recuerdo de su paso por la facultad-Pero de ninguna forma coincidimos con la subjetiva posición de Cristina Fernández, que siendo mujer se le ponen trabas accesorias al alto mandato que el pueblo le otorgó.

Una columna de opinión de Esther Tusquets hace referencia al término, asimilandolo tal si fuera una “disminución” de la libertad. En tal sentido la misma expresa:

Las visiones pequeñas conducen a soluciones pequeñas y a creaciones diminutas. Uno puede terminar preocupado de lo subalterno. La calidad de vida es una aspiración legítima, pero sus versiones descafeinadas pueden ser origen de desequilibrios muy duros.

Más adelante, la columnista, replica sobre la libertad, elemento, que no es tomado muy en cuenta por los actuales gobenantes. Sobre el mismo dice Esther Tusquets:

Hay que cuidarse de un modo de vida insípido, la libertad fue concebida para ampliar los horizontes. El ensimismamiento a la larga produce anomia o depresión. El espacio de libertad al que uno renuncia, generalmente, lo termina usando otro.

Volviendo al término en cuestión; Capitis Diminutio significa, de acuerdo al Diccionario de Expresiones y frases latinas. – Madrid : Gredos, 1995

“Disminución de categoría”, “pérdida de derechos civiles”. Todo ciudadano romano desde el punto de vista del Estado era un caput o persona y las relaciones que de un hombre hacían un ciudadano se referían a tres condiciones o status : 1ª)status libertatis por el que las personas eran libres o esclavas. Quien desde la libertad caía en la esclavitud, como los prisioneros de guerra o los condenados a pena capital , sufrían la capitis deminutio maxima. 2ª) status civitatis. Todo hombre que vivía en el Estado romano era civis o latinus o peregrinus y si perdía este estado de ciudadanía, por ej. con el destierro, sufría la capitis deminutio media 3ª)status familiae. Si una persona pasaba de una familia a otra y perdía los derechos de su familia anterior sufría la capitis deminutio minima.

Haciendo un uso extensivo del término que nos ocupa, la capitis diminutio es lo que pareciera, potencialmente, anidar en la cognición de la Sra. Presidenta sobre la problemática del campo y del resto de componentes que desató la furia cacerolera.

En su discurso la Presidenta otra vez hizo mención sobre algunas hojas de la historia. Los hechos pasados pertenecen a ese tiempo y de ninguna forma pueden reiterarse. A pesar de ciertos sueños truncos, la historia no se repite:
Los años que van desde mediados de la década del ’50 a mediados de la del ’70, aproximadamente, fueron años muy convulsionados en el mundo entero. Durante ese período se registraron cambios y movimientos revolucionarios en distintas dimensiones de la experiencia social: en la política, en el arte, en la cultura, en las relaciones internacionales, etcétera. Más allá de sus particularidades o características específicas, estos movimientos tenían en común su rebeldía frente al autoritarismo y al poder (político, económico, social), su cuestionamiento ante lo establecido. La palabra “liberación” parece ser una clave, un común denominador de lo que estaba pasando en distintas partes del planeta: muchos países dependientes enarbolaban las banderas de la “liberación nacional”; grupos de mujeres levantaban la de la “liberación femenina”; en gran parte de Occidente nuevas camadas de jóvenes proponían y practicaban la “liberación sexual”; surgían y se consolidaban movimientos políticos de izquierda que, cuestionando las diferencias de clases en la sociedad, sostendrían proyectos políticos de “liberación social”. Este clima de ideas estaba acompañado por acontecimientos de orden internacional que marcaron la época. Todo eso ya ocurrió y si nos detenemos a recordarlo, perderemos hasta el mismísimo tren bala.

Con todo respeto Sra. Cristina, usted no puede presentarse ante Argentina y el mundo, teniendo a su lado a un par de delincunetes que se dedican a reemplazar a las fuerzas de seguridad. Usted no puede chicanear a sus virtuales interlocutores-que en ese instante eran millones-aduciendo que el color de piel de los violentos que impiden expresarse a buena parte de la sociedad con el pretexto que son golpitas, son a los que discrimina ciertos sectores sociales, usted no puede aludir a lo que algún descerebrado-o quizás un servicio-escribió en algunas paredes sobre que vuelva el ex dictador Videla. No es lo que piensa y siente la mayoría de la población que habita nuestra Patria. Lo que realmente muchos pensamos y sentimos es que otra vez fuimos esquilmados en nuestro sueño de vivir en un País que merece ser vivido.

Con la soberbia puesta de manifiesto en cada acto que protagoniza usted o sus adláteres, tal sueño cae a pedazos.

Argentina ha crecido debido a que los precios de los alimentos crecieron en el mundo a la par del petróleo, no por la “magia” de Néstor Kirchner. Todos sabemos que las retenciones son una necesidad técnica, pues de otra forma caeríamos en un colapso financiero. Pero las mismas no pueden sobrepasar ciertos límites, pues degeneran en lo que usted bien sabe, se llama exacción. Por ende, se estaría violando el derecho de propiedad consagrado en la constitución (Art. 17).

Nadie quiere que usted se retire antes del 10 de diciembre del 2011. como tampoco una mayoría puede asegurarle que uested o su esposo podrán ser reelegidos.
El pueblo libre, no el sector al que trasladan en colectivos desvencijados y le proveen vianda y viáticos, ha dicho hasta aquí llegamos, ni un paso más. Por tanto, haga uso de su inteligencia y capacidad y rreconduzcanos en orden por el resto del período que le resta.

Usted no goza de una categoría distinta a la que la Constitución tiene previsto para los Primeros Mandatarios, menos aún, usted y el resto de los argentinos de su generación y de las anteriores, nacimos libres y provenimos de ancestros en igual condición, por último, la familia que formó junto a su esposo no la ha privado de ninguna libertad, por el contrario, le ha permitido ocupar el más alto y digno cargo al que puede aspirar todo argentino.

Por todo ello Sra Presidenta, no imagine barreras en su acción, no se incluya una “capitis diminutio”, despliegue toda su capacidad y entienda que el pueblo verdaderamente la acompañará-aún no pensando como usted-hacia un destino de grandeza, pero jamás a un estrecho callejón donde quepamos muy pocos.

Enrique Serra.-

LAS VACAS DEL ALMIRANTE GODOY PARA ALFREDO COTO

March 27th, 2008 by Opinorama No comments »

Según un artículo de SEPRIN: Compraran a precio Vil o “se las darán sin cargo”

Como en toda crisis, hay mucha gente que hace negocios: es así que Alfredo Coto, llevara oculto en los camiones de COTO, las vacas de la Armada, y de ahí la van a faenar trasladarlos en los mismos camiones.

En la practica implica que COTO las compro a precio vil al estado sin licitación y las venderá a precios de mercado en las góndolas.

La ministro Nilda Garrè entregó todo el ganado prácticamente gratis… / (ver retornos), al empresario Alfredo Coto, que lo venderá aprecio de mercado a la gente.

Obviamente implicará una excelente utilidad para COTO, teniendo e cuenta que procticamnte las vacas son regaladas.

YA HAY CADENAS DE MAIL, PIDIENDO QUE SE BLOQUEE LA SALIDA DE LOS CAMPOS DE LA ARMADA Y DEL EJERCITO.

LAS ORDENES EN LA ARMADA LAS ESTA DANDO DIRECTAMENTE EL SECRETARIO GENERAL NAVAL Clte. ALLOVERO, Y LAS RECIBE DIRECTAMENTE DEL VICE MINISTRO DE DEFENSA …

¿Es de preguntar ocurrirá lo mismo en el Ejecito?

Actualmente hay 35 mil cabezas de ganado, lo que representa apenas 5 días de consumo en Buenos Aires. La faena incluirá al parecer hasta las vacas preñadas.

Patético país nos toca vivir.

Estamos en el horno.

March 27th, 2008 by Opinorama 1 comment »

Este es el protegido de Kirchner. La protección se puso de manifiesto desde el momento que tomó una Comisaría del barrio de la boca y ni siquiera fue citado a declarar. Es el que ahora encabeza las fuerzas de choque que reemplaza a las de seguridad de la Argentina, y se dedica a disolver las manifestaciones pacíficas de los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, utilizando para ello la violencia de los palos y los cadenazos, es el que tiene como aliados a los dos ministros Fernández, y, es también el que prometió defender a los tiros a los Kirchner. Con este tipo de circunstancias estamos conviviendo los argentinos. Decididamente, si soportamos a estos facinerosos, si permitimos que nos agredan de la forma en la que por estas horas lo están haciendo, es porque ya hemos perdido todo vestigio de dignidad.

El campo estará donde estuvo siempre, quienes trabajan en el mismo han sido brutalmente despojados de su más importante derecho-el de propiedad-Esta administración seguirá por ese camino, nada la detendrá y a partir de una posible claudicación del sector agrario, seguirá con otros sectores. Pretenden reverdecer el comunismo de hace treinta años. Si lo consiguen, lo mejor que podemos hacer es poner al día nuestro pasaporte y alejarnos lo más pronto posible de nuestra Patria.

No tengo problemas en matarlos a todos

Un despacho del Diario La Nación producido hace una hora manifiesta que:


El piquetero oficialista dijo que defiende al Gobierno porque lo mueve “el odio a la oligarquía”

Luis D´Elía dio esta mañana una nueva muestra de su polémica verborragia y de su alineamiento con el Gobierno.

Pocas horas después de que el piquetero protagonizara un nuevo choque con manifestantes en la Plaza de Mayo, y luego de que el jefe de Gabinete Alberto Fernández, justificara sus agresiones, el ex funcionario aseguró: “Lo único que me mueve es el odio contra la puta oligarquía. No tengo problemas en matarlos a todos”.

No se detuvo allí. En medio de un reportaje con FM Reporter 650 dijo tener un “odio visceral” contra lo que llamó “los blancos de Barrio Norte”.

“Sépanlo de mi boca. Ustedes piensan que nosotros somos inmundicia, escoria, barbarie. Tengo el mismo odio que nos tienen ustedes a nosotros los del norte, lo único que me mueve es el odio contra ustedes”, ahondó D´Elía.

El titular de la Federación de Tierras y Vivienda (FTV) y ex funcionario del gobierno de Néstor Kirchner, volvió al centro de la escena anteayer, cuando agredió a un manifestante durante una marcha organizada por piqueteros oficialistas para “contrarrestar” la movilización hacia Plaza de Mayo que se generó tras el discurso en el que Cristina Kirchner dedicó durísimas críticas al campo y tensó el conflicto con el sector.

Anoche, D´Elía volvió a encabezar a un grupo de manifestantes que marcharon con cacerolas hasta la Casa de Gobierno. Una vez más, hubo golpes y pedradas ante la inacción de la policía que custodiaba la zona.

Sin minifaldas.

March 26th, 2008 by Opinorama No comments »

Según un despacho de la Voz del Interior, El ex candidato a Gobernador por la Provincia mediterránea, Luis juez, ofreció su colaboración personal al actual Gobernador Schiaretti.

Schiaretti, cuente conmigo
“Sentémonos a discutir, no nos pongan a mediar. Estamos con Schiaretti, lo acompañamos si se anima”, dijo el ex intendente.


El ex intendente Luis Juez dijo esta mañana que a su criterio hay que “darle respaldo” al gobernador Juan Schiaretti para que “se sienta fuerte” y pueda “discutir” con la Nación, y le propuso al mandatario que cuente con su apoyo.

De todos modos, el ex candidato dijo que Schiaretti es un “gobernante débil”, en alusión a la controversia electoral del 2 de setiembre, y que por eso le propuso al diputado nacional por el radicalismo, Oscar Aguad, una manifestación de respaldo.

“Esta es la debilidad cuando uno tiene un gobernante débil. Ayer hablé con Aguad, le dije ‘¿Por qué no juntamos los dirigentes para darle respaldo a Schiaretti y que se sienta fuerte?’”.

“Estoy dispuesto a dejar de lado la bronca por la elección que me robaron y decirle ‘Schiaretti, cuente conmigo.’”, aseguró en diálogo con Mitre 810 el ex candidato a gobernador, distanciado del kirchnerismo desde el período preelectoral.

“Sentémonos a discutir, no nos pongan a mediar. Estamos con Schiaretti, lo acompañamos si se anima a poner los pantalones largos y se saca la minifalda”, agregó Juez.

“No conoce la Argentina”. El ex intendente consideró que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “está equivocada” y que “alguien le está escribiendo el libreto” erróneo.

“La Presidenta no conoce Argentina, porque se baja en helicóptero (…) si ella conociera sabría que a las provincias no viene un centavo de lo que se produce y que no necesitamos un tren bala, necesitamos caminos secundarios, necesitamos que el dinero sea coparticipado”, apuntó Juez.

“Cuando ayer la escuchaba dije alguien le está escribiendo un libreto y está equivocada, es la Argentina la que está preocupada, todos estamos preocupados por un gobierno que no tiene una política agropecuaria”, agregó.

Ausencia de responsabilidad.

March 25th, 2008 by Opinorama No comments »

La irresponsabilidad demostrada por la primera mandataria, Cristina Fernández, no hizo más que acelerar el deterioro de un régimen que hace mucho tiempo tenía el cartel del final a la vista.

Desde que en 1983 los argentinos recuperamos la Democracia, junto a ello, nos juramentamos no dar cabida jamás a los mandones iluminados. En este punto, debemos poner de relieve la soberbia en la que se fue montando el matrimonio presidencial. Nunca debieron olvidar el lugar político de donde provenían. El mismo, precisamente, no fue un manantial de pureza y solidez principista, fue más bien un lodazal de conveniencias políticas y desmesurada apetencia material, que inicialmente disimulado por las circunstancias, no pudieron ocultar en la medida que el tiempo permitió a los argentinos ir descubriendo sus verdaderas intenciones.

Hoy hizo eclosión el inmenso rechazo, el mayoritario y verdadero rechazo de un vasto sector de la sociedad a una política de concentración de poder y ahogo a la posibilidad de crecimiento. Las concentraciones que por estas horas se dejan ver en todo el País y a su vez en el mundo, son una clara demostración que nuestro pueblo está más vivo que nunca. El orgullo argentino ha dado por tierra las pretensiones de quienes pretenden hacer de Argentina una colonia política.

No se trata exclusivamente de la reinvidicación de los intereses del sector agrario, es la dignidad de gran parte de la población que ha dicho basta a una política clientelar mafiosa que repugna hasta lo más hondo a quienes pretendemos vivir en libertad y ejercitando la diversidad, ambos términos, confrontados con el hegemonismo y el sojuzgamiento al que pretende empujarnos el actual gobierno.

La última ocurrencia fue mandar a un delincuente como D´Elia, para que enfrente a pacíficas familias que libremente fueron a manifestar a la Plaza de Mayo. Los posibles desgraciados acontecimientos que sucedan, serán de exclusiva responsabilidad de la Sra. Presidenta, que por lo visto, adolece de la responsabilidad que su alto cargo le impone.

El `gaucho´Alberto Fernández.

March 25th, 2008 by Opinorama No comments »

El campo y la ciudad coinciden sobre Alberto Fernández
Cuál es el secreto por el cual el jefe de Gabinete unifica reacciones.

En diciembre del 2006 habíamos escrito un Post. relacionado con manifestaciones de protesta del campo. Hoy, las mismas, con mucho más virulencia se reiteran y confirman aquel primer acto de unión. También se reitera la específica solidaridad gremial del agro a la que se han sumado otras expresiones. Pero lo destacable es que en ese factor impensado de aglutinamiento, interviene una contradictoria figura de la política oficialista, otrora lenguaraz de Duhalde. Alberto Fernández.
Quien magistralmente ha desarrollado el tema en la fecha, es un maestro del periodismo y de los Blogs en Particular. Por ello, ponemos a disposición el siguiente artículo:

Escribe: Dario Gallo.


El jefe de Gabinete es de esos hombres que generan un sentimiento único. Ahora, que el paro agrario ingresa en su jornada 13, no es necesario ir al acceso a Rojas o Río Cuarto para saber qué piensan de este hombre que siempre tiene argumentos para todo. Fernández fue el primero de los lenguaraces oficiales en salir a castigar la actitud de los ruralistas. Él, que es un extorsionador político de aquéllos, dijo enseguida: ” El paro tiene un sentido extorsivo, no de protesta”. Por supuesto, poco se ganó con esa declaración infantil del jefe de ministros.

Pero no es sólo en el campo donde no le tienen simpatía ni confianza al hombre con mayor poder en el Gobierno (en el de Cristina y en el de Néstor). En las elecciones pasadas, cuando Alberto Fernández fue una vez más el mariscal de la derrota en Buenos Aires, destiló su odio contra sus vecinos que no votaron su proyecto: ” Le voy a seguir pidiendo a la ciudad que sea parte de un país, y deje de votar y pensar como una isla”. Ahora, ya se sabe, isla y continente piensan lo mismo de Alberto F.

Aquellos que no simpatizan con Fernández deberían temerle. Logró meter a su gente en sitios donde se maneja mucho dinero. Un ex socio suyo está a cargo ahora del Anses (Claudio Moroni, el mismo que denunciara en su momento el fallecido periodista Julio Nudler) y también tiene influencias en la AFIP a través del nuevo titular, otro Fernández llamado Carlos.

Estos personajes intragables de todo gobierno, también pueden ser un fusible que sirva para descomprimir la situación. En cualquier momento pueden trasladarlo a una embajada u otra beca similar en el exterior. Claro que si fuera así, tendrían que buscar un reemplazante que tenga la piel dura para amortiguar el descontento general contra el Gobierno. Los amorales como Fernández son imprescindibles para usarlos como escudos. De lo contrario, no podría entenderse por qué ayer, en pocas horas alrededor de 13.000 personas ingresaron al blog de Dr. Lecter para ver el “último éxito del jefe de Gabinete”.