
El actual gobierno nacional tiene internalizado en todo su entorno referencial y desde antes de su asunción al poder, una clara ideología socialdemócrata, claro está, que a veces muta la referida posición, en acciones del mas abyecto y salvaje capitalismo. Sería ocioso recordar que el concepto represión es una palabra prohibida en las huestes kirschnerianas, pues las mismas parten del error, de que el hombre siempre es bueno. Recordemos en tal sentido, lo expresado por el premioNobel Kenzaburo Oé
“El hombre bueno tiene la mirada limpia y el paso suave. Sólo un hombre bueno aconseja la rebelión de la juventud. Sólo un hombre bueno sonríe desde adentro hacia fuera. Sólo un hombre bueno rechaza las dádivas del emperador”.
El actual régimen gobernante, entiende que han sido las instituciones opresoras quienes han corrompido al hombre. Basta para ello observar lo proclive que son en asimilar con rapidez las teorías zafaronianas en materia penal, las cuales, lentamente están inclinando la balanza hacia el “abolicionismo”.
Debemos tomar en cuenta que cuando las fuerzas K se hicieron cargo del gobierno nacional luego de las hipercrisis del 2001, supuestamente, fueron aceptando todo tipo de protestas sociales, a la vez que persiguieron y castigaron severamente a los miembros de las fuerzas Policiales y de Seguridad que se atrevieron a impedir mediante el uso legal de la fuerza algún desmán por parte de los manifestantes más virulentos. Podemos decir que al menos en Capital, esta situación persiste.
Todo ello ha venido ocurriendo en nuestro país desde el año 2003. Basta con recordar, a manera de ejemplo la toma de la comisaría 24ª de la Policía Federal encabezada por Luís D’Elía, hecho ocurrido el 25 de junio del año 2004, la ocupación de la unidad policial se hizo-según el actual crítico de los judíos- porque acusaba a su comisario, Cayetano Greco, de apañar al supuesto asesino de un militante de su agrupación, la Federación Tierra y Vivienda (FTV).
Otros acontecimientos comparativos a tener en cuenta, fueron, la toma del Hospital Francés, el ataque contra la Legislatura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Bs. As, los múltiples piquetes en las estaciones de servicio, la metodología de los escarches, los cortes de rutas y de calles por nimio que fuera el motivo, las viviendas usurpadas,-el cual es un interesante negocio piqueteril- etc.… En todos los casos sin excepción, se privilegió la protesta más allá del grado de legalidad o legitimidad de la misma, de los delitos cometidos y de los graves daños materiales ocasionados contra los bienes del estado y privados. La Constitución y las leyes que dan sustento a la Democracia; “bien gracias”
Nos preguntamos¿ Qué pensará el Sr. Presidente y su esposa, ante las recientes declaraciones de su importante aliado, el Gobernador de Mendoza Julio Cobos, cuando expresó en la inauguración de las sesiones ordinarias de la Legislatura Mendocina:
Vamos a privilegiar la vida por encima de las leyes.A los jueces cuando les hablo de la realidad, quiero que me contesten desde la razón y no desde el derecho’’
Pero, paradójicamente, en el sur de nuestro país una protesta social impulsada desde hace varios meses por los maestros, específicamente en Santa Cruz, viene a poner en descubierto las falacias de esta ideología permisiva.
En la provincia “del Presdiente” la gendarmería y grupos de choque civiles asociados al kirchnerismo reprimieron salvajemente a una manifestación espontánea de docentes y padres que se acercó a los jardines de la casa que el presidente posee en la ciudad de Río Gallegos para protestar en contra del dictado de la conciliación obligatoria por parte del Ministerio de trabajo de la Nación.
Ocurre que el gobierno que se ha caracterizado por hacer un culto de la protesta social y no se ha cansado de ejemplificarlo resaltando acontecimientos tales como “La noche de los lápices” o “La Patagonia Rebelde”, ésta última, recordemos, ocurrió durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922), quien ante graves desordenes provocados por huelgas de trabajadores rurales en la Patagonia, ordenó al teniente coronel Héctor Benigno Varela marchar con la caballería a la zona, y a las fuerzas de la marina ocupar los puertos santacruceños, con el objeto de poner orden a una serie de rebeliones, que si bien las mismas tenían el propósito de equilibrar serias injusticias para con los trabajadores rurales de aquella zona, también representaron un serio peligro para la integridad territorial por la actitud de las fuerzas armadas Chilenas, que, entre otros actos, proveyeron de armamento a los huelguistas anarquistas.
Las últimas acciones del gobierno nacional no disimulan que Santa Cruz es el feudo de Kirchner, así varios políticos se han expresado, al considerar a Santa Cruz “La Provincia del Presidente”. Para ello, el primer magistrado no dudó en convertirse en el “primer represor” con el propósito de detener la protesta desatada en las calles de Río Gallegos y otras ciudades de Santa Cruz, la cual no pisa desde hace más de dos meses. Tampoco le tembló el pulso para ordenar la movilización en la provincia de importantes efectivos de la Gendarmería Nacional provenientes de distintos puntos de nuestra República, con el ingente gasto de los dineros públicos que ello significa.
Finalmente las protestas pacíficas de los ciudadanos “de a pie” en aquellos gélidos confines de nuestra patria, ha logrado desmoronar al títere Sancho devenido en gobernador tras la renuncia de Acevedo, para que en su reemplazo, se coloque a otro “souvenir” presidencial.
En síntesis, Kirchner hoy asume el rol represor que en su momento tuviera el teniente coronel Varela y nos recrea con una nueva versión de “La Patagonia Rebelde 2”.
Ante tan evidentes despropósitos y contradicciones, no queda más que concluir que, como dice el dicho popular: “a los zurdos los mata la ideología”.






