Volvió un 25

por Enrique Serra

May 26th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

Para superar a Perón

Así comienza un excelente artículo escrito por Pablo Mendelevich para LA NACION.
que resume, al menos desde nuestra óptica, el pensamiento de miles de argentinos que para nada coincidimos con este mamarracho hegemónico, que terminará como terminaron todos los tiranos con disfraz demócrata.

gentileza Urgente 24
gentileza Urgente 24

Afortunadamente al atril lacerante y soberbio, se le opone el pulpito de la máxima autoridad de la Iglesia argentina.
La reconfortante homilía del Cardenal Bergoglio, trae paz a nuestros espíritus y justificación a nuestra permanente prédica contestataria.

“hay que apostar al tiempo y no al momento”. “Así comienza a afirmarse la paz entre todos. Por eso, felices aquellos que trabajaron por la paz para nuestro pueblo, y que se dejaron pacificar por la ley, a la que debemos tener siempre bien en alto”

Eran estos algunos de los parafos emitidos por el Cardenal Primado de la Argentina, en el Tedeum celebrado ayer.

Bergoglio
condenó “La malaventuranza del internismo, de la constante exclusión del que creemos contrario, de la difamación y la calumnia”

Hoy vuelvo a esta plaza después de treinta y tres años, dijo el Presidente, recordando que en 1973 estaba en el piso de la plaza de Mayo-refiriéndose al momento de la asunción de Cámpora- Deliberadamente omitió el 1º de mayo de 1974. Aunque reconoció que el “Balcón tenía un dueño histórico”

En un mes de Mayo, a muchos de los que hoy usufructúan el poder, para ser precisos el famoso 1° de mayo de 1974, con Perón en el gobierno y muy poco antes de su muerte, el General “echó a los Montoneros de la Plaza de Mayo”, fue una especie de escenario físico y temporal de enfrentamiento en términos que no contenían contradicciones.
Hoy aquellos despedidos, vuelven por la revancha.

La realidad del peronismo mostraba entonces una virulenta polarización entre su ala derecha, conformada por la poderosa estructura sindical y la cúpula política tradicional, y la tendencia revolucionaria, integrada por organizaciones armadas como Montoneros, FAR y FAP, la Juventud Peronista, el Peronismo de Base y los sindicatos y agrupaciones gremiales radicalizados, surgidos de la experiencia de la CGT de los Argentinos, sector crecido en el enfrentamiento con el gobierno militar.

El peronismo nació cargado de contradicciones, pero había un líder que contenía a todos, y todos le respondían sin necesidad de chequeras. Hoy la historia es distinta, los años no han transcurrido en vano. El mundo, América Latina y nuestra Nación, no podrían soportar un régimen que exhumando las formulas cadavéricas del 70, en lugar de sumarnos a una realidad mundial impuesta, es cierto, con injusticias e iniquidades, nos conduzca a una inevitable e irreconciliable división.

Pero no debemos olvidar en ningún momento que los regimenes hegemónicos, tienen como uno de sus principales objetivos, integrar la mayor cantidad de gente, mediante el transfuguismo, o quebrando por cualquier metodología, a todo aquel grupo de personas o persona en forma individual que se les oponga.

Es esa la lucha casi despiadada que día a día sostienen sus sicarios contra los que llaman amistosa y jocosamente una “incapaz oposición”.

Es ahí donde se encuentra el nudo con el que pretenden amordazar cualquier elemento que signifique contradecir u oponerse a este premeditado plan político, cargado fundamentalmente de odio y venganza acumulada desde hace más de treinta años.

La verdadera lucha para desterrar seriamente a la pobreza y la marginación, provendrá de la justicia y la llegada de verdaderas y sanas mayorías, de inteligentes y bien inspiradas minorías, de la real convergencia en el bien común, no de un aparato populista trashumante, que hoy esta con K, ayer con Duhalde porque había dejado a Menem. Esa pobre escala de valores, es inservible para cimentar sólidas y perdurables fortalezas morales, que tanto hacen falta en las filas de las nuevas generaciones.

Si es que realmente no queremos continuar en un país deshilachado, desesperanzado y donde el mayor logro, es encontrar un buen lugar en el transitorio espacio del poder, iniciemos rápidamente un replanteo de cuál será nuestra ubicación en una necesaria integridad política, que sepa hacer frente a estos ficticios democrátas, favorecidos por un ciclo económico de bonanza mundial, que dicho sea de paso, está llegando a su fin.

Desde ese lugar-en el imaginario tren del poder-, conseguido con borocotizaciones, empujones, traiciones, mentiras y otras “lindezas” humanas, o desde “palcos” cargados de odio y resentimiento, difumado con huecas palabras, no se lleva adelante la conducción de un país como Argentina.

Quizás, es probable que un día no muy lejano, los triunfalistas y soberbios que hoy detentan el poder deban salir por la ventana y sin ni siquiera esperar que los de adentro se tomen previamente el trabajo de abrirla.

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