Sigue la joda.

January 20th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

Se acabó la joda dijo hace un tiempo el gobernador Scioli.
La delincuencia, mas buena parte del llamado turismo basura que visita esta ciudad de Mar del Plata, parece tener los oídos tapados, y no solamente no tomaron debida nota de la advertencia del titular del poder ejecutivo provincial, sino que han dado rienda suelta al mas puro libertinaje como muy pocas veces se ha visto en esta ciudad. Se han cometido, durante esta temporada, todo tipo de delitos y tropelías, angustiando de manera inaudita a la ciudadanía residente y a los buenos turistas que pretenden disfrutar de todas las bellezas y tranquilidad que por años ha brindado nuestra zona y su entorno.

Los robos a mano armada, las salideras bancarias, los motochorros, el asesinato de ancianos y jóvenes, las violaciones y múltiples delitos que no se denuncian son la respuesta a la admonición del Gobernador.

Mar del Plata está sumida en un caos de libertinaje, a cualquier hora personajes de varias edades se drogan en plena vía pública, consumen alcohol en la misma ante la pasiva mirada de los representantes de la ley, realizan todo tipo de desmanes hasta altas horas de la mañana, mientras tanto, la seguridad policial así como los funcionarios municipales brillan por su ausencia.

Jamás la ciudad estuvo tan revolcada en la mugre, en el abandono. La suciedad producto de la desaprensión de transeúntes y pseudos comerciantes que pretenden mediante el reparto indiscriminado de volantes -que al instante son arrojados a la vereda y calle- promocionar sexo o cualquier producto y servicio, que no solamente son inservibles a sus fines sino que tapan las bocas de desagüe y hacen que la tarea de los barredores sea más propia de “superman” que la de un servidor común.

Las plazas públicas han sido copadas por delincuentes que se dicen piqueteros o trabajadores sociales, que consumen el alumbrado público que todos debemos pagar, que las hacen intransitables, que nadie sabe cual es el flujo económico que haya justificado su instalación en esos lugares, que hacen sus necesidades en cualquier parte y han constituido los lugares emblemáticos de la ciudad en vulgares aguantaderos. Todo bajo la permisividad o el miedo político que han infundido a quienes son los encargados de otorgar la pertinente autorización.

Esta ciudad nos es víctima del éxito por el crecimiento vegetativo del turismo-que por otra parte esta temporada ha sido un verdadero fracaso-es una ciudad condenada por la desidia e inoperancia de quienes han sido los encargados de gobernarla, y por lo visto podemos sumar otro fracaso por la improvisación y falta de proyecto de quienes ahora les toca hacerlo.

En esta ciudad, sus gobernantes, tiemblan cuando sale algún título negativo en el famoso diario del multimedio, sus autoridades tienen rodilleras ante el constante peregrinaje a la “meca” del depredador mayor, pues de otra forma andarían con agujeros en esa zona del pantalón, ello, cuando no lo tienen bajos. Los arreglos pre y post electorales con el mandamás del peor peronismo y con el virrey devenido empresario comunicador, son una constante, ya que de otra forma no saben como ejercer el poder, no confían en el voto popular, lo usan al impulso propagandístico, y luego lo descartan en igual forma que un preservativo.

Lamentablemente, Mar del Plata no tiene destino con personas de tan pequeña estatura. Soñamos con que alguna vez, grandeza y hombría se alojen en la personalidad de algunos políticos que no tengan miedo, esa, de verdad, será la hora de Mar del Plata.

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