Cuando más falta haría que los ferrocarriles pongan en servicio-real-toda la capacidad que la moderna técnica ofrece, cuando los gritos del silencio que emerge de las cientos, miles de muertes que dejan las rutas argentinas, cuando este transporte más que una necesidad se convierte en una súplica social, cuando las crónicas nos trompean con el detalle de inconcebibles accidentes, muchos producto de las pésimas rutas que desde hace años tenemos gracias a los dirigentes que supimos conseguir. Es en estos momentos tan aciagos, en esta materia precisamente, surge otra posible situación abortiva producto de una nueva frustración de los anuncios presidenciales. La sociedad clama verdad, no circo.
Según Urgente 24

¿El tren bala choca antes de su primer viaje?
El tren de alta velocidad que uniría Buenos Aires, Rosario y Córdoba fue anunciado con bombos y platillos por la presidenta Cristina Kirchner. Pero la iniciativa parece toparse con dificultades terminales apenas en sus primeros pasos. Société Genérale, el banco encargado de financiar el 90% del ambicioso proyecto, atraviesa la crisis más grave de su historia y ya tiene colgado el cartel de venta. ¿Querrán los nuevos dueños del Société Genérale bancar esta aventura kirchnerista? Sepa porqué el Gobierno K se comprometió a emitir deuda por US$ 4.000 millones a 15 años para que la actual administración del Société Genérale se meta en el proyecto y la mini crisis interna que disparó esta decisión.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El tren bala que uniría Buenos Aires, Rosario y Córdoba, es el gran sueño de Cristina de Kirchner.
Implicaría la implementación de tecnología de punta, permitiría una comunicación por demás eficaz entre los 3 centros económicos más importantes del país y –por sobre todo- constituye una obra símbolo que amenaza con meterse derecho en los manuales de historia.
Cristina Kirchner lo sabe perfectamente y acaso por eso lo impulsa con tanta decisión. Pero ese sueño parece destinado a transformarse en una pesadilla y luego en una enorme frustración.
La ingeniería para que lleguen los US$ 4.000 millones necesarios para construir el tren bala todavía no está clara y puede desvanecerse antes de empezar.
Recientemente se supo que el banco francés Société Genérale sería el encargado de costear el 90 % de la obra. No es un hecho menor que el Société Genérale vive la peor crisis de su historia.
La crisis se desató cuando uno de sus brokers se fugó con 4.900 millones de euros. La magnitud del desfalco despertó una enorme cantidad de suspicacias y denuncias de complicidad por parte de las autoridades del banco.
Hoy no son pocos los especialistas que dicen que el Société Genérale ya tiene colgado el cartel de venta y espera lo más rápidamente posible que nuevos dueños los disculpen del escarnio internacional.
¿Querrán los nuevos dueños del Société Genérale embarcarse en esta aventura kirchnerista? ¿Aprovecharán las nuevas autoridades para renegociar las condiciones del préstamo frente a una Cristina Kirchner desesperada por hacer realidad su propia “pirámide”?
Los dudas y las inconsistencias no terminan ahí. Se supo que las autoridades actuales del Société Genérale habrían condicionado sus fondos a que el Gobierno argentino emita US$ 4.000 millones en bonos a 15 años.
La elevada tasa de 10% anual parece decir que la negociación no fue buena para la Argentina. Acaso el sentido común hubiera obligado a negociar primero con el Banco de París para de esta manera conseguir una tasa más acorde a las que los países serios encuentran en el mercado.
La decisión de emitir semejante cantidad de deuda habría forzado a renunciar al ex secretario de Finanzas, Sergio Chodos. Lousteau no estaría mucho más de acuerdo. Pero una vez más se plegó al “sícristinismo”.
El tren bala amenaza con convertirse en el fracaso más grande y emblemático de Cristina de Kirchner.