Se develó el misterio de los fondos de Santa Cruz.

March 2nd, 2008 by Opinorama Leave a reply »

En un artículo escrito desde Madrid por Aleardo Claria para el Diario Perfil, el mencionado periodista y abogado describe con amplitud los detalles de la operación Eskenazi comprando parte de Repsol YPF.


La garantía de la operación serían fondos de Santa Cruz
Petersen Energía, la sociedad con la que los Eskenazi compraron su parte de YPF, tiene el capital mínimo que exige la Unión Europea para funcionar, por lo que no se explica cómo puede recibir créditos por más de US$ 2.000 millones. La clave está en el Credite Suisse, que aportó US$ 600 millones, casi lo mismo que manejaba K.

Si la nacionalidad de las compañías se midiera por su lugar de constitución, habría que hablar de “australización” de YPF antes que de “argentinización”. Petersen Energía SA (PESA) –la sociedad española compradora del 14,9% de YPF– tiene un accionista único, que es Petersen Energía PTY LTD, una sociedad constituida en Australia, con domicilio en la Towers 525 de la Collins Street de Melbourne (Australia). Los documentos suscriptos en Madrid entre PESA y Repsol YPF el pasado jueves 21 de febrero (que se pueden consultar en la web de Repsol) ofrecen datos sorprendentes, algunos muy sugerentes.

En primer lugar se verifica que el Grupo Eskenazi, a diferencia de la información publicada por la prensa de aquel día, no desembolsó en efectivo ni un solo dólar. Repsol no sólo le hizo un préstamo, sino que además acordó pagos extraordinarios de dividendos para facilitar la operación.

El llamativo préstamo de Repsol ( vendor’s loan) tiene un período de carencia de cinco años con una tasa de interés del 8,12%. Es decir que Repsol empezará a cobrar recién a partir del 15 de mayo de 2013, en plazos de seis meses, hasta el 21 de febrero de 2018, fecha del maturity date (vencimiento).

En cambio, a los bancos internacionales PESA les debe abonar los US$ 1.018 millones entre el 15 de mayo de este año y el 15 de mayo de 2012.

Esas son alguna de las sorpresas. Ahora vienen los puntos oscuros (es decir, cuestiones que por su opacidad merecen una explicación). PESA, la sociedad española que aparece suscribiendo la compra del 14,9% de las acciones de YPF, y que se compromete a abonar créditos por US$ 2.033 millones de dólares, tiene un capital suscripto de 60.102 euros y desembolsado de 15.025,50 euros. Un capital irrisorio comparado con el volumen de compromisos financieros contraídos.

Exterior. En relación con los créditos obtenidos por financiación de los bancos internacionales por esta sociedad es inevitable establecer una relación con los fondos transferidos al exterior por la Provincia de Santa Cruz en el año 1993, durante la gestión del gobernador Néstor Kirchner. De acuerdo con la información que en su momento publicó el diario Río Negro, se trasladaron a cuentas suizas unos US$ 720 millones. Según esa información, la Provincia de Santa Cruz tiene depositados en el Crédit Suisse la suma de US$ 405 millones.

Estos fondos los gestiona el Banco de Santa Cruz, agente fiduciario del Gobierno de esa provincia, según su decreto 1.222/06.

El Banco de Santa Cruz está controlado por el Grupo Petersen, a través del Banco San Juan, titular del 51% de las acciones del Banco de Santa Cruz.

El banco que asume la mayor responsabilidad en el préstamo al Grupo Petersen es el Crédit Suisse, que le facilita US$ 601 millones. El Crédit Suisse es también el agente crediticio que gestiona todos los préstamos del consorcio internacional de bancos. ¿Pura coincidencia, o podemos razonablemente pensar que el crédito concedido a una empresa de capital irrisorio como PESA está vinculado de algún modo con los fondos de la Provincia de Santa Cruz depositados en el Crédit Suisse?

Dividendos. Una última reflexión cabe formular en relación con la cláusula de “pay out” establecida en el acuerdo de accionistas suscripto entre Repsol y PESA.

Mediante esta cláusula se establece la obligación de distribuir en forma de dividendos el 90% de las utilidades de la compañía. Esta cláusula supone una grave limitación a la capacidad de inversión de YPF, para favorecer el programa de pagos de Petersen.

La trascendencia de esta disposición debe considerarse a la luz de las necesidades de inversión en materia energética que presenta Argentina y la peligrosa evolución de sus reservas comprobadas (la última previsión establece reservas de gas para 10 años y de petróleo para 9 años).

En la nota pública emitida por Repsol para justificar la operación con el Grupo Petersen se afirma que con ésta “Repsol equilibra el peso de Latinoamérica en su balance” y que “esta fórmula contribuirá significativamente a una mayor diversificación de la cartera de activos del grupo”.

El ex gobernador Kirchner, en su condición de presidente de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos, tuvo un rol protagónico en el proceso de privatización de YPF.

Santa Cruz recibió como compensación por aquella privatización un reconocimiento de deuda en concepto de “regalías mal liquidadas” de US$ 608,9 millones.

Ese es el origen de los fondos que la Provincia luego transfirió al exterior. Sería un despropósito que esos fondos públicos fueran ahora el aval subyacente de la compra de acciones de YPF por un grupo privado y sirvieran para financiar la diversificación de las inversiones de Repsol fuera de Argentina.

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