Saludo navideño

Por Enrique Serra

December 21st, 2005 by Opinorama Leave a reply »
Nacimiento de Jesús
Nacimiento de Jesús


Todo cristiano se encuentra ante el reto de la pobreza escogida por Nuestro Señor. Es el reto de la Navidad. El Mesías prometido no vino como se esperaba sino en pobreza radical. Al Niño Dios no lo encontramos sino en un pobre establo, acostado en un comedero de animales.

La Virgen y San José estaban allí. Compartieron la realidad de Jesús. No hay otra manera de ser cristiano. Allí también fueron los pastores y los magos.

Se acerca Navidad. Se aproximan días de consumo materialista. Serán, como todos los años, fechas de excesos para algunos y para otros, de carencias y necesidades. Una acotada porción de nuestra sociedad vivirá las navidades en familia, entre celebraciones, cenas y regalos; con presupuesto notable, bienestar y confort. Si creíamos que la otra cara de la moneda -pobreza, insuficiencia, carencia, necesidad- es propia de países del marginal Tercer Mundo, estamos equivocados. No hace falta ir lejos para comprobar la miseria. La tenemos a pocas cuadras de nuestro centro turístico. No es el propósito del presente hacer una imposición de reflexión y contrición en el día de navidad, debemos ser amplios y aceptar una tradición-casi pagana- que ha convertido ha estas fechas en festejos, con dosis de algún exceso. Sí, insistimos en no abandonar la recurrencia en un tema que no deja de ser una realidad y que al menos a nosotros nos agobia y entristece.
En una sociedad como la nuestra coexiste la pobreza de gravedad con la abundancia. Es precisamente en los entrañables días navideños -paradójicamente en torno a quien nació en un pobre pesebre y predicó la humildad, la caridad y la austeridad- mientras los corazones se nos abren o enternecen, cuando nos percatamos de la existencia de la cercana pobreza, pues durante el resto del año, embebidos en nuestros asuntos a ritmo de estrés, apenas la notamos.
Hemos hablado en otros artículos del problema de la pobreza, pero indudablemente en estas fechas, las diferencias, las iniquidades son cuando muestran su cara mas descarnada.

El discurso ideológico
que pregona el progreso y la modernidad, que ofrece acabar con la pobreza y deja en manos de la penetración mediática, especialmente a la televisión, esbozar constantemente la promesa del consumo inalcanzable, nos roba la posibilidad de una pobreza digna y con un sueño de cambio reemplazándola por un engaño.
De ninguna manera estamos proponiendo que impulsemos un conformismo de la pobreza o que debamos disfrutar de la pobreza, muy por el contrario, ya hemos apuntado en otros artículos, Argentina no es un país pobre, Argentina es un país injusto, es por ello que debe lucharse para desterrar la pobreza.

El cambio en los valores e imágenes que imponen los medios masivos, es brutal: del pobre honrado y trabajador se ha pasado a la pretensión de una concepción al pobre fracasado por ineficiente o lo que es peor, a la estigmatización clásica que donde hay pobreza y marginalidad es donde más fácil puede hallarse a la delincuencia. Otra de las erróneas caracterizaciones, es presentar al rico sin valores, al triunfador cuyo triunfo lo justifica todo, incluso el consumo más absurdo y derrochador de recursos que son, finalmente, patrimonio de la humanidad.

La satisfacción interior que daba el orgullo del propio trabajo, la rectitud en la vida, la unidad familiar, el haber conseguido una sólida posición, pareciera algunas veces sospechosa o producto de algún negociado.

Nada más insultante y enervador
de situaciones, cuando desde algunos programas, publicitan productos inalcanzables para una mayoría silenciosa, que al verificar su existencia, elabora mentalmente, o la ingratitud de su situación, la bronca o incorfomismo de su destino, o algo peor, que “macana” realizar, para alcanzar algo de lo que tanto anuncian.

Es por ello que desde este sitio a manera de saludo y deseo de esperanza, depositamos como lo hemos hecho a lo largo de tantos años, la posibilidad de un mejor 2006 y fundamentalmente que se inicie un camino para acortar tan injustas distancias entre los pocos que tanto tienen y los muchos que tanto adolecen.
Feliz navidad.

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