Rememorando, ´La noche de los bastones largos´

July 29th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

El año 1966 marcó una ruptura que permanece hasta hoy y fue el origen de la crisis del sistema educativo. Esto nos obliga a discutir el modelo de universidad que queremos para el futuro. No hay ninguna experiencia en el mundo de un país con desarrollo y equidad social sin un papel activo de las universidades“, dijo el ministro de Educación, Daniel Filmus, en un reportaje efectuado por Laura Casanovas, para La Nación y en donde defendió la autonomía universitaria.

Sería imposible no estar de acuerdo con las expresiones de uno de los mejores ministros de este gobierno, menos aun sobre un tema que lo abona un camino de luchas, sacrificios, pérdida de vidas y fuga de cerebros, todo ello entregado por la Universidad argentina a lo largo de su historia, a lo cual podría catalogarse, como banderas de victorias y derrotas exhibidas por la Institución universitaria.

Hoy, esta misma Universidad, no puede mostrar con orgullo esos iconos que marcaron el inicio del camino, en la lograda reforma de 1918, por el contrario, una obcecada posición minoritaria, desplaza a las mayorías que desean ver normalizada la actividad en la UBA y en muchas de las altas casas de estudio instaladas a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional.

De todas formas, constriñéndonos a la fecha, recordar aquel desgraciado suceso es casi un deber para todos los que estamos comprometidos y mantenemos activo el contacto con la Universidad.

Un disparate propio de trogloditas, llevado a cabo por enanos mentales, personas que únicamente movidas por odios o por un plan siniestro que perseguía la destrucción de la educación universitaria, pudo ponerse en ejecución, en momentos que el mundo enfocaba hacia otros objetivos.

Lo ocurrido en 1966, provocó tal debilitamiento en la enseñanza, en los cuadros académicos, en los planes de estudio y proyectos universitarios, que sin duda, todavía estamos sufriendo las consecuencias.

De otra forma hubiese sido muy difícil la ocurrencia de tantos y tan lamentables hechos a lo largo de estos 40 años que han pasado desde aquél fatídico 29 de julio de 1966.

Es una tarea riesgosa y difícil, por parte de los gobernantes, someter a un pueblo instruido y dotado con un numeroso grupo de mujeres y hombres científica y moralmente bien preparados. En este punto puede que encontremos alguna de las múltiples causales que originaron aquel episodio que mancha seriamente parte de nuestra historia.

La caída del gobierno de Illia, no sólo acabó con una posibilidad de reinstaurar la normalidad institucional en nuestro país, sino que dio inicio a una serie de fracasos generacionales, recién terminados casi 20 años despues.

Quien ha relatado estos sucesos con capacidad histórica y muy buena documentación, es el historiador TULIO HALPERIN DONGHI.

Brindamos parte del artículo de enlace.

Cerebros en fuga

Siete mil científicos formados en la Argentina trabajan en el extranjero. Apenas 200 son los que volvieron.
En nuestra castigada Argentina, plagada de curiosidades, la actividad científico-técnica nos enfrenta a otra de ellas. De universidades ferozmente criticadas –sobre todo las públicas- egresan, sin embargo, camadas de profesionales que se dedican a la investigación y a la docencia con verdadero éxito.

Pero, para ahondar la paradoja, esos egresados a poco de haber realizado alguna experiencia, obtenido un doctorado o directamente a la salida de los claustros, son tentados por instituciones extranjeras y se van, en busca de un mejor futuro. Y así construyen sus vidas y se establecen en un suelo lejano, donde desarrollan y multiplican el saber obtenido aquí.

Un hito casi fundacional de esta fuga de cerebros fue “la noche de los bastones largos”.
En 1966, el presidente de facto Juan Carlos Onganía decretó la intervención de las universidades nacionales, que fueron desocupadas violentamente, con graves incidentes. Dicha intervención dio lugar a uno de los primeros éxodos masivos de profesores e investigadores.

Desde entonces, si bien no se repitieron tan duras experiencias, las malas o inexistentes políticas y la incertidumbre general hicieron el resto.
Pero, ¿qué envergadura tiene este fenómeno? Un informe de la Cepal indica que la Argentina fue el país de América latina que más científicos y técnicos exportó durante la década del 90 a los Estados Unidos; el organismo estimó que de cada 1.000 argentinos que emigraron al exterior, 191 era personal especializado.

Actualmente, se calcula que unos 7.000 científicos formados en nuestras aulas trabajan en el extranjero.
Según una nota periodística reciente, en los últimos tres años retornaron más de 200 científicos al país, a partir de distintas iniciativas oficiales.

Cerramos el presente
, con la amarga sensación que deja el recuerdo de lo mucho perdido, y consintiendo que si bien: “La noche de los bastones largos” forma parte de la gran carga de culpa que arrastra la pesada mochila de nuestra historia política, es cierto tambien que no estamos procediendo con la suficiente fortaleza que marca la actual hora de nuestra sociedad.

Por ello, teniendo presente algo mas a menudo este tipo de episodios, quizás podríamos, los que lo intentemos, iluminar mas intensamente un camino a veces algo turbio en su horizonte.

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8 comments

  1. Federico says:

    yo creo que eso que paso aquella tragica noche no deberia pasar mas ni en Argentina ni en el mundo

  2. Buyutti says:

    He vivido aquellas jornadas por amigos que eran universitarios, nunca las he olvidado y espero que nunca màs ocurran

  3. juanchi says:

    me parece adecuado producir un informe sobre este hecho la mentable q lo vivimos hoy en dia en las universidades pero de una forma diferente…a través de las luchas constantes entre las autoridades con los alumnos (incidentes del nuevo decano de la uba)

  4. noelia rebolloso says:

    yo tambien creo q esto no deberia pasar nunca mas, cuando miro las imagenes m pongo muy mal y m dan ganas d ayudar para q no pase, creo q todos deben tomar conciencia de ese hecho

  5. naty says:

    esto realmente es terrible yo creo que no deve pasar NUNCA MAS me da mucha pena ya que fueron personas asesinadas corruptamente a igual que esos estudiante de LA NOCHE DE LOS LAPICES lo unico que pido es que no vuelva a pasar y JUICIO Y CASTIGO A LOS REPRESORES DE GOLPE DE ESTADO DE 1976 NUNCA OLVIDAR SIEMPRE RESISTIR

  6. Gonzalo says:

    Lo que pasó en esa noche fue por un plan para “Demoler”, no solo los únicos que pensaban, sino también, el alto nivel y prestigio educativo que han tenido las históricas universidades Argentinas y se siguió en ese mal camino, hasta que la globalización de los `90, lo ha estrilizado.

  7. Belén says:

    Hola! Tengo 16 años y en estos momentos estoy estudiando este y otros hechos lamentables que se dieron en este período, y la verdad es que me da tanta bronca cuando me toca estudiar y ver estos temas, porque no puedo creer que esto haya pasado en nuestro país… me da mucha impotencia…
    y me agradó mucho este informe. Besos