
Michele Bachelet
En Chile se practica política en serio, pues puede hacerse política por muchos motivos, pero hay sólo dos formas de dedicarse a hacer política: en serio o no. La política en serio tiene un estilo, un tono que excluye toda frivolidad, toda improvisación: es una exigencia total y excluyente, tiránica, que se impone como el oficio principal y la obsesión de quien la ejerce, máxime cuando se ha alcanzado la más alta magistratura. En este sentido lamentamos tener que hacer esta diferenciación con el País trasandino, pero la verdad no puede ocultarse con frases de circunstancia o con parches periodísticos; es una y nada más que una, cual espejo, refleja exclusivamente la cruda realidad. Hace pocas horas López Murphi, graficó el tipo de oposición que existe en nuestro país, (rendida y en calzoncillos), lo que significa que no podemos estar permanentemente achacándole al Presidente, todos los males de estado, ya que la oposición se entrega con relativa facilidad, por tanto, ésta debe asumir la cuota parte que le corresponde, ya que ineluctáblemente forma también parte del mismo estado. Tampoco a nuestro Presidente le solicitámos sea epígono de nadie, con humildad, pretendemos de él coherencia y puesta en marcha de verdaderas políticas de estado.

El poder se ríe
A nuestro Presidente pareciera obsesionarlo , las cuestiones atinentes a su reelección-a pesar que lo desmienta- y en tal sentido no escatima esfuerzos ni gastos, por nimios o cuantiosos que tanto unos como otros parezcan. En efecto, si de política interior se trata, la cuestión es sumar voluntades lo cual parece de relativa facilidad. Si nos atenemos a las relaciones con el exterior, no hemos podido ser capaces de resolver con verdadero poder soberano las cuestiones atinentes a las papeleras que se instalan en Uruguay.
Por estos momentos según lo inserto en el portal Mar del Plata Ya, la futura presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el próximo 10 de marzo, recibirá a su homólogo boliviano para homenajearlo en el Court Central del Estadio Nacional de Santiago, donde esperan congregar a más de 7.000 personas.
Chile no ha invitado a este acto al presidente venezolano, Hugo Chávez ni, al menos por el momento, a Néstor Kirchner. Chile intenta recomponer las relaciones con Bolivia interrumpidas desde 1978

Evo Morales y Hugo Chávez
Ocupándonos suscintamente del tema Chile y Bolivia, insertamos una parte del mucho material existente en la red, con la sóla pretensión de situar a nuestros visitantes, que no hayan tenido tiempo de recorrer elementos sobre lo sucedido entre estos dos países hermanos.
La “historia oficial” llama Guerra del Pacífico al conflicto bélico (1879 a 1883) que desangró a Chile, Bolivia y Perú. Ello para ocultar la verdadera causa de la conflagración: el salitre.

Situación en la región de conflicto
El Océano Pacífico es la mayor masa marítima del planeta. Su superficie abarca 180 millones de kilómetros cuadrados y baña tres continentes: América, Asia y Australia. La guerra que recordamos se desarrolló sólo en un ínfimo rincón, y hubo sólo dos combates navales: el de Iquique, el 21 de mayo de 1879, y el de Punta de Angamos, el 8 de octubre del mismo año. Ambos duraron pocas horas y participaron seis naves: dos peruanas, el Huáscar y la Independencia; y cuatro chilenas, la Esmeralda, la Covadonga, el Cochrane y el Blanco Encalada.
Los historiadores alemanes llaman a este conflicto Salpeterkrieg: Guerra del Salitre. Es el nombre adecuado. Durante años el desierto de Atacama -al sur de Bolivia y al norte de Chile- fue despreciado por ambos países. Pero todo cambió al descubrirse que existían importantes yacimientos de salitre. Hubo dos tratados de límites. El último, firmado por los presidentes Federico Errázuriz y Tomás Frías, en 1874
En Antofagasta, perteneciente a Bolivia, se instaló la Compañía de Salitre de Antofagasta, de capitales chilenos que, el 1º de mayo de 1872, inició las exportaciones del “oro blanco” a Europa.
Más al norte, Perú puso en vigencia el 28 de marzo de 1875 una ley mediante la cual expropió las oficinas salitreras de Tarapacá, pagando a sus antiguos propietarios con certificados. En 1879 el presidente boliviano Tomás Frías fue derrocado por un golpe encabezado por el general Hilarión Daza. Este decretó un nuevo impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado. La Compañía de Salitre de Antofagasta se negó a pagarlo. Entonces Daza ordenó el embargo y remate de esa empresa.
El gobierno chileno salió en defensa de los capitalistas nacionales. Rompió relaciones con Bolivia y el día señalado para el remate, 200 soldados al mando del coronel Emilio Sotomayor ocuparon Antofagasta, impidiendo la subasta. El 1º de marzo, Bolivia declaró la guerra a Chile. Otro tanto hizo Perú, que en 1873 había firmado un pacto con Bolivia. El 5 de abril, Chile declaró la guerra a los aliados. Hacia fines de 1879 Tarapacá quedó en manos de las tropas chilenas.
Difíciles relaciones
1825: la naciente República de Bolivia define su territorio. Incluye una extensión de costa en el Pacífico y una provincia que comprendía aproximadamente lo que es hoy la Región de Antofagasta. Cobija fue el puerto boliviano.
La frontera entre Bolivia y Chile no estaba delimitada: “corría a través de uno de los desiertos más secos del mundo, ninguno de los países parecía haberse preocupado excesivamente por su ubicación exacta. El descubrimiento de plata, guano y finalmente salitre dio enorme valor a Atacama. De pronto, ambas naciones luchaban con fuerza por controlar el desierto que antes habían despreciado”. (Collier y Sater, Historia de Chile 1808-1994, Madrid, 1998).
Cronología de los hechos
1882: Una tregua estableció que Chile asumía la administración de Antofagasta hasta que se firmara el Tratado de Paz.
1904: Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia; estableció el dominio absoluto y perpetuo del territorio ocupado por Chile. Como contrapartida, Chile aseguró el acceso a Bolivia por el puerto de Arica y el manejo discrecional de la carga de importación y exportación hacia y desde su territorio, así como otras franquicias para la explotación del ferrocarril de Arica. Poco después, en Bolivia se generó un fuerte rechazo a la mediterraneidad que se ha mantenido a lo largo de estos años. La posición chilena ha sido invariable: defensa de la intangibilidad de los tratados.
1950: Se produce un acercamiento en torno a un eventual “corredor boliviano” a través de territorio chileno, promovido por el canciller Horacio Walker.
1962: Bolivia rompe relaciones diplomáticas debido a la utilización por Chile de las aguas del río Lauca.
1975: Después del llamado “abrazo de Charaña” entre Pinochet y Bánzer, Chile propuso la cesión de una franja de territorio al norte de Arica, que comprendía una salida al mar, compensada por una superficie equivalente de territorio boliviano. La propuesta no prosperó debido a la oposición peruana.
1978: Bolivia rompe relaciones diplomáticas con Chile, situación que se mantiene hasta hoy
Fuente. Punto final.

Armamentismo Chileno
Esperemos que luego de esta visita de Evo Morales a Chile, propiciada por la futura presidenta, se inicie un camino que finalmente permita al país del altiplano recobrar su salida al mar: ello redundaría en un sano equilibrio de relaciones políticas y económicas, entre los países del pacifico y el resto del Subcontinente, aventando todas las sospechas que hasta el presente se tejen, en virtud de la fuerte renovación y aumento de armamentos por parte de Chile
Se pasa por alto que existe un tratado de limites firmado a satisfaccion por Bolivia y Chile por lo tanto hablar de conflicto territorial es un absurdo , Bolivia unilateralmente desea un regalo territorial y maritimo de Chile , esto obviamente no prosperara ya que Chile no gana nada, la unica manera que Chile acepte darle una salida territorial a Bolivia seria que este pais compense con igualdad de territorio a Chile de otra manera chilenos decimos un rotundo no!