El grado de tolerancia para con un político que afirma algo que es falso, con la intención de engañar o confundir, jugando con la credulidad de la gente, es un indicador de la calidad de democracia que posee un estado.

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Ante un acontecimiento inesperado los latinos se preguntan, «¿qui prodest?», es decir, «¿a quién aprovecha?»; los franceses, siempre picarones, «cherchez la femme»; los norteamericanos, «¿cuántos dólares ganamos con esto?»; los anglosajones, lo mismo pero en fino, «¿qué intereses políticos esconde?».
Ante lo anterior la pregunta que nos haríamos los argentinos es: “Quién se la lleva”
La cita encomillada corresponde a Hugo Renés. Publicada en un trabajo presentado por el Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires; titulado: “La Realidad y la Ficción”. Lo marcado en negrita a nosotros. Quisimos tomarla para iniciar nuestro desarrollo sobre un tema tan largamente debatido, pero, parece, nunca más presente que en nuestra actualidad.
Podríamos aburrir a nuestros visitantes desandando otros comentarios sobre el tema INDEK, o sobre la recuperación del salario, especialmente el que corresponde a la mayoría de la masa trabajadora. Por ello descartaremos los datos, las cifras publicadas por uno y otro sector e iremos directamente a esbozar nuestro pensamiento sobre la sensación que directamente, a diario, percibimos en nuestros conciudadanos, la mayoría de ellos coincidente con la realidad con esa realidad que parece resultar, para algunos políticos, tan molesta.
La distribución del ingreso es injusta, desproporcionada, inequitativa. Algunos sectores de empleados públicos, obviamente sin representación gremial y los retirados de las FFAA, de seguridad y policiales, siguen siendo abiertamente discriminados por nuestro ectomorfo (cerebrotónico) cuerpo presidencial en “su dinámica distributiva”, lo cual los está haciendo sentir como “variable de ajuste”, percibiendo, cada jubilado, retirado o pensionado, que su realidad colapsada, es incierta, carenciada y/o marginada, según el caso que abordemos.
El resto de la actividad privada a caballo de la escasa mano de obra capacitada que existe en el mercado laboral, producto del desguace de la educación técnica, ya obró en consecuencia vía Moyano y tiene, por decirlo de alguna forma, medianamente arreglado su pasar. No obstante los aumentos que les ha concedido el sistema “paritario” actuará como la zanahoria delante del conejo, pues la inflación del 2008 será muy superior a la del 2007.
Según las mediciones oficiales,-los pasivos- merecen únicamente, un 15% que les será incorporado a su ya de por si magro ingreso a lo largo del 2008.(Recordemos que las mediciones sensatas, nos indican que como mínimo el 2007 sufrió una inflación cercana al 24%) Dejamos de lado lo actuado y expresado por el máximo Tribunal de nuestra Justicia en cuanto al tema de los jubilados y sus ingresos, pues teniendo en cuenta su difusión es ya altamente conocido.
Decíamos que la realidad es incomoda. Ello se muestra por parte del gobierno a cada momento. La Sra. Cristina no reúne a los periodistas, los ministros cuando eventualmente contestan cierto tipo de preguntas lo hacen en programas previamente arreglados para que el cuestionario a que serán sometidos nos los inoportune. Concretamente sobre la pelea Lousteau-Moreno, se saben los trascendidos, que aunque de buenas fuentes, son eso, trascendidos. Todos nos imaginamos como terminará ese enfrentamiento, pues Moreno es Kirchner.
La súper caja federaal ha logrado disciplinar y consustanciar a los otrora caciques provinciales, hasta convertirlos en momias políticas. Los que aparecen al ruedo de la discusión saben de antemano que no tienen ninguna chance, ergo, pueden expresar cualquier disparate total no contarán con el apoyo ya elaborado previamente en las oficinas del primer despacho presidencial, sito en Puerto Madero.
Pasó un cuarto de siglo desde el advenimiento de la Democracia a nuestra República. La realidad nos marca que los argentinos seguimos en primer grado. No hemos progresado lo que obligadamente debiéramos haberlo hecho en beneficio de las presentes y por supuesto futuras generaciones. Por el contrario, en algunos aspectos, relaciones internacionales por ejemplo, hemos retrocedido. Con la incorporación de hecho al MERCOSUR del payaso caribeño, esa gran Institución que dio sus primeros pasos el 30 de noviembre de 1985 cuando los presidentes de Argentina y Brasil suscribieron la Declaración de Foz de Iguazú, piedra basal del MERCOSUR, que nos hubiese dado la necesaria palanca para un avance total en un mundo cada día más globalizado, ha servido de veneno para matar lentamente a lo que soñaron los creadores no solo de un gran Mercado Internacional, sino de una solidificación de ideales comunes. En ese transcurrir moribundo de relaciones entre países de nuestra Región, no dejamos de tener cuenta que tales aproximaciones comerciales y sociales, están abonadas por aquellos componentes de cultura democrática, los que, de haber persistido el fortalecimiento del cuerpo internacional, todos, indudablemente habríamos cosechado los beneficios. El último botón de muestra de nuestra debilidad continental emergió de la reunión que mantuvieron nuestra Presidenta, con Lula y Evo. El resultado: manos argentinas, vacias.
Conclusión: Tenemos oscurantismo en lo que hace a la comunicación real entre gobernantes y gobernados, falsa y errónea información en cuanto a índices económicos, que un día explotarán y ni siquiera nadie prepara una vía de escape para tal momento. Lenta destrucción de la Institución internacional (MERCOSUR) que nos podaría favorecer en cuanto a la necesaria interacción económica regional. Imprevisión en lo referente a nuestro inocultable déficit energético. Freno al desarrollo de nuestra madre industria-el campo- que con las retenciones-fondos que se dilapidan en subsidios a los “amigos”- y la absurda regulación de las cuotas de exportación, inhibe al mayor sector productivo nacional, volcar parte de tales beneficios al conjunto de la sociedad. Por último, el reconocimiento de acuerdo a los últimos acontecimientos, de la capacidad imperial del Brasil y de una nefasta influencia ideológica del Chavismo.
Este cóctel da como resultado que la única forma de no trasladar a la población la realidad, es ocultarla. Un día, los hechos, elementos incontrastables de la realidad, harán sentir su cruel verdad.
Enrique Serra.-