No me voy.

February 26th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

Alguien dijo una vez
que yo me fuí de mi barrio,
Cuando? …pero cuando?
Si siempre estoy llegando!
y si una vez me olvidé,
las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja
titilando como si fueran manos amigas,
me dijeron: gordo, gordo, quedáte aquí,
quedáte aquí.

Segunda estrofa de: Nocturno a Mi Barrio
Anibal Troilo.


Cuando ciertos efectos negativos de la gestión gubernativa se manifiestan de manera aislada, no cabe llamarse al asombro, sino registrarlos en la memoria para verificar si la reiteración es importante. En este último caso preguntarnos cuáles son las razones estructurales y profundas que generan dicha situación, a todas luces frustrante y que disminuye notoriamente la eficacia, calidad y eficiencia de la función pública.

Evidentemente, no se trata de que todos los funcionarios públicos sean “malas personas”, “egoístas” o que “no sepan trabajar en equipo”. Pero tomando en consideración el inveterado paso de algunos de los actuales responsables de la gestión municipal, en similares cargos o teniendo por la circunstancia apuntada un largo conocimiento del funcionamiento de la estructura municipal,-que en el Derecho Civil, si fuera una propiedad podría operar “la prescripción larga”-no puede menos que alarmarnos a la vez que indudablemente, en el colectivo social, deja una luz amarilla encendida.

Si nos dejamos llevar por los síntomas aparentes, concretamente nos referimos al cambio y recambio en la conducción de la Dirección Gral. De Transito y Transporte del Municipio de Gral. Pueyrredón, entonces la solución sería someter a los posibles futuros funcionarios a cursos y talleres de liderazgo con severas pruebas sobre la capacidad que les será requerida, lo cual en sí mismo no sería malo, pero equivaldría a tratar una insuficiencia cardiaca con aspirina. Las insuficiencias cardíacas no matan, al menos en el corto plazo, pero dejan al paciente severamente incapacitado para abordar los diversos desafíos a que se ve enfrentado.

Los cambios de estructura organizacional son, en cierto sentido, el equivalente de la quimioterapia de la gestión, es decir, una medida de último recurso y de elevado costo para la salud del paciente, cuando ya no queda otra alternativa. Sin embargo, hay ocasiones en que ella es necesaria. Lo traumático es cambiar al paciente cuando el facultativo equivocó el diagnostico y por ende la medicación recetada.

En tal sentido para el futuro, ansiamos, para el bien de la comunidad, no asistir a nuevas renuncias por “razones personales” o despidos apresurados, pues todo ello sin duda, afecta la credibilidad necesaria que los gobernados debemos seguir manteniendo en nuestros gobernantes. Lo contrario, es la resultante de la anomia.

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