
Mar del Plata, ya es noticia en primera plana todos los días, sea cual fuere el tipo de medio, nuestra ciudad es mencionada. La imagen de la postal está a la vista de millones de televidentes. Surgen al aire las voces de nuestros conocidos periodistas locales, relatando con veracidad-en la mayoría de los casos-los distintos acontecimientos previos a la inauguración de la IV Cumbre de las Américas. En otros el impulso casi maniqueo de cierta prensa porteña, resta importancia a la Cumbre, destacando con su acostumbrado amarillismo, todo aquello que pueda lograr puntos de audiencia en ese afán enfermizo de vender público, no transmiten la verdad, no contienen esas crónicas un gramo de objetividad, sus extraños relatos están referidos a hechos secundarios y sin significación alguna, tanto para los que aquí vivimos permanentemente, como para todos aquellos que merecen recibir informes que reflejen veracidad y objetividad.
Es cierto que la seguridad es un tema central en la agenda de nuestras autoridades. Es lógico que así sea. Tomando en cuenta los actos de terrorismo que se registran a diario en el mundo, y en donde hombres e instalaciones de los EEUU son el blanco preferido de insurgentes cuyo concepto resume a que las diferencias e inequidades mundiales sean resueltas con bombas que maten e hieran indiscriminadamente a mujeres y niños indefensos, además de las fuerzas regulares. Entendemos que cualquier prevención por molesta o exagerada que parezca será poco a comparación con el daño que puede recibir nuestra Nación en su calidad y responsabilidad de anfitriona en tan importante encuentro.
Pasando a una reseña del origen y desarrollo de estas reuniones llamadas “Cumbres”, hacemos un pequeño resumen:
Las Cumbres de las Américas tiene como antecedente el encuentro de 19 presidentes en julio de 1956 en Panamá, bajo el auspicio de la Organización de Estados Americanos. Luego, en abril de 1967 de nuevo los 19 presidentes se reunieron en Punta del Este, pero allí se sumó un representante de Haití. El objetivo siempre fue lograr la adhesión de los países latinoamericanos a la política de Estados Unidos y su inclusión en la órbita económica y política de la Casa Blanca.
Pero la denominación Cumbre de las Américas recién nació en 1994, con la celebración del primer cónclave en Miami. Allí departieron los ministros de Economía o Comercio de los países americanos, con la exclusión de Cuba. Los representantes de los distintos países se pusieron de acuerdo en establecer una zona de libre comercio que fuera “desde Alaska hasta Ushuaia” e incluyera 34 países. Se llamaría ALCA, es decir, Área de Libre Comercio de las Américas.
Es uno de los objetivos estratégicos que hoy una vez mas plantea Estados Unidos: que sus mercaderías y capitales puedan invadir libremente los mercados latinoamericanos. Esa es la discusión central que se dará en Mar del Plata. Suele decirse que este tipo de reuniones presidenciales no siven para nada. No parece ser el caso, esta ocasión debe ser aprovechada para que el MERCOSUR ratifique que entrar al ALCA no le conviene. Lamentablemente, el gobierno de Kirchner ya dio muestras a través de su ministro de Relaciones Exteriores y también diputado nacional electo, de propiciar el ingreso de la Argentina a esa área de libre comercio.
La Segunda Cumbre de las Américas se celebró en Santiago de Chile, justamente uno de los países que firmó un tratado de libre comercio con la Casa Blanca. En abril de 2001, la Tercera Cumbre de las Américas funcionó en Québec (Canadá). Allí se aprobó la Carta Democrática Interamericana, un instrumento que le permite a la OEA reforzar a la democracia meramente representativa, hueca de derechos sociales y económicos para los latinoamericanos.
Con la excusa del terrorismo y el incremento de la conflictividad en América Latina, se convocó a otra reunión extraordinaria, la misma deliberó en Monterrey (México). Ante el aparente cuestionamiento del modelo neoliberal, Estados Unidos maniobró para cerciorarse de que nadie amenazara su liderazgo continental -en rigor planetario-.
Ante las movilizaciones populares de Bolivia y Ecuador, la confrontación que planteaba Venezuela, el cese del alineamiento automático en la Argentina y Brasil y la certeza de un rumbo similar a adoptar por parte de Uruguay, Estados Unidos convocó a tomar “medidas para fortalecer la gobernabilidad de las democracias” en el centro y el sur del continente. También para “combinar acciones conjuntas en la lucha antiterrorista”.
Al término de esa cumbre extraordinaria, se aprobó la Declaración de Nueva León, en la que explícitamente se menciona el “uso efectivo de recursos internos e internacionales” por parte de los países más ricos y se destaca el “vínculo de interdependencia entre las economías nacionales y el sistema económico mundial”. Es decir, en forma indirecta se dejaba la puerta abierta para insistir con el libre comercio.
Una de las tantas reuniones en contra del ALCA
Es más, ese documento final destacaba “los avances logrados hasta la fecha para el establecimiento de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)” y apoyaba “el acuerdo de los ministros sobre la estructura y calendario adoptado para la conclusión de las negociaciones para el ALCA en los plazos previstos”. Asimismo, se le puso la firma a la “decisión de coordinar acciones inmediatas cuando la democracia corra peligro en cualquiera de nuestros países”. Mensaje explícito dirigido a Venezuela o a Bolivia.
Podemos imaginar qué entiende por democracia Estados Unidos. Allí están Irak y Afganistán para demostrarlo. Por eso la réplica del gobierno chavista no se hizo esperar. “Este proceso debe considerar las especificidades culturales, sociales y políticas de cada país”, también “la soberanía y la constitucionalidad”, además del “nivel y tamaño de sus economías para garantizar un trato justo“. Es decir, se le puso un freno al libre comercio.
Según pudo saberse en las últimas horas, el Presidente de Venezuela, asistirá únicamente a la “Cumbre de los Pueblos”, cuyas deliberaciones centrales se llevarán a cabo en el Estadio Polideportivo.
No podemos dejar pasar por alto el beneficio singular y espectacular que ha recibido nuestra ciudad en el sentido de las obras que pudieron llevarse a cabo gracias al aporte de la Nación. Paseos públicos transformados y embellecidos de una manera inimaginable si tenemos en cuenta los recursos que puede destinar a ello el presupuesto comunal tan duramente golpeado producto de una crisis que parece interminable. El bien de tales obras no sólo lo disfrutaremos los marplatenses, sino todos los cientos de miles de turistas que año tras año nos visitan.
Sabemos que se están organizando manifestaciones en contra de la visita del Presidente Norteamericano. Consideramos a las mismas tan inútiles como escasamente representativas del verdadero pensar de la mayoría de nuestra población. No somos los argentinos capaces todavía de resolver nuestras cuestiones como verdaderamente tendríamos que hacerlo, como para andar ocupándonos del líder de la primer potencia mundial. Busch es el representante elegido democráticamente por sus conciudadanos. Creo que nos sentiríamos muy mal si a nuestro Presidente se le espetara tanto malestar como al nombrado, cuando le toque visitar otras latitudes. Tenemos si en cuenta la posición que como referente mundial le cupo en los acontecimientos de Irak, y hasta quizás en las consecuencias sociales producto de los meteoros que azotaron recientemente a Norteamérica, pero de allí a comprometer a nuestro país en el éxito que debe tener esta reunión Cumbre, hay una gran distancia.
No obstante lo señalado debemos convenir que el Bush que llegará a la IV Cumbre de las Américas es el que atraviesa su peor momento de popularidad en el interior de su país, no tanto por los errores de su política exterior sino por la incapacidad arriba señalada, en dar respuestas ante los huracanes que asolaron el sudeste estadounidense. No se trata de un dato menor: Veremos si el presidente Kirchner utiliza el respaldo electoral que consiguió el domingo pasado y puede adoptar una postura soberana ante los requerimientos de Washington o si por el contrario, le abre la tranquera al ALCA.