Cuando en ciertos discursos se expresa que ya las ideologías no existen, y lo que importa es lo bueno o lo malo de los distintos gobiernos, se están usando frases que contienen o una mentira piadosa o una verdad a medias.
Bienvenidas las ideologías, pues de sus entrañas se nutren pensamientos y proyectos que llevados a la acción tendrán redoblada la fuerza de su concreción.
Todas las ideologías políticas pueden reducirse, en última instancia, a cuatro fundamentales: liberalismo, socialismo, nacionalismo y anarquismo. En la práctica política nunca las encontramos en estado puro sino combinadas de diversas formas.
Discursos
A nuestro criterio, es una verdadera incógnita saber cuál es la ideología que sustenta esta administración K, aún apelando a las mas diversas combinaciones.
Un ahora ex presidente de los EEUU, decía: “lo que importa es la economía, tonto”. A tal agudeza expresiva, los argentinos le hemos encontrado una antítesis, con lo que luego también podríamos concluir en una síntesis.
La pobreza es lo que realmente importa, y ella nos ha tomado como grandísimos tontos. La misma puede que en parte sea consecuencia de la economía, pero también de serios desajustes sociales que fueron generándose por una deficiente aplicación de ciertas reglas, que ahora han encontrado con la globalización un escollo superior a lo que el capitalismo clásico le tenía asignado.
Argentina, tiene superávit fiscal, está creciendo a tasas similares a las de China, y lo está haciendo sin recurrir a las inversiones externas, lo cual nos indica que nos estamos autofinanciando con nuestro propio ahorro. Lo malo es que el ahorro sale producto de los magros ingresos de millones de argentinos que no nos conformamos con ese porvenir.
Es ese el gran desafío, que tendrá que resolver esta administración que se pinta la cara con lo colores de la izquierda, y opera como la mas desmadrada y sanguinaria derecha.
Afortunadamente, pareciera que estamos lejos de caer en las tentaciones de aquellos regímenes que acudían al déficit fiscal, ese que permite dar lo que no se tiene, recibir aplausos y comprar buenas voluntades. Todo un manjar para cierta dirigencia política, que esperamos esté en vías de extinción.
KEYNES: tuvo sus ideas después del crac del 24 y de la II Guerra Mundial. Intervencionismo del Estado como inyección en la economía (infraestructuras, transferencias, mantenimiento de salarios, para aumentar indirectamente el consumo)
Claro está que esto era en el corto plazo, y sobre el largo plazo, también Keynes decía que estaríamos todos muertos.

Pobreza inadmisible
HEYMANN dice: que la solvencia fiscal y los números macro son como “el volante tapón en el fútbol, ya que quita la pelota y luego la entrega a los habilidosos y ordena el equipo”.
De esta manera expresó que los números macro sirven para crear condiciones para el funcionamiento de la actividad real.
Este economista argentino de la CEPAL y profesor en la Universidad de Buenos Aires, quizás deba revisar tales conceptos, pues estamos por entrar al cuarto año de crecimiento superlativo de la economía, y los beneficios que supuestamente hemos entregado a los habilidosos, éstos precisamente no los han convertido en una mejora para la gente real, por el contrario, los índices de pobreza-que debemos recordar no son datos abstractos dentro de computadoras, sino que están compuestos por las penurias de millones de argentinos- son realmente alarmantes.
Este verdadero cuello de botella que se está formando, a consecuencia de la puja por mejores salarios, es inevitable su potenciación y puede convertirse en la soga del verdugo que finalmente ahorque los planes del gobierno. Lenta o rápidamente, según pueda apreciarse, las tendencias de la economía indican que sus precios relativos tienden a colocarse en iguales valores que antes de la devaluación. Un ejemplo: antes de la devaluación el ingreso “per capita” argentino era de U$S 10.000, ahora está en U$S 3.000,- Pregunta: ¿hasta cuando?
Los límites-hasta ahora desconocidos- de nuestra mayoritaria composición social en soportar la pobreza, están directamente ligados a un urgente cambio que permita paliar al menos, los estragos de una megacorrupción, que se lleva gran parte de nuestro sacrificio.

¿Qué pactaron?
En 2004, el 40 por ciento de los argentinos vivía bajo la línea de pobreza. En 2005, el 37,7 por ciento de nuestros compatriotas seguía en esta condición. Estos datos son proporcionados por el INDEC. Donde notamos un avance más rápido para superar índices es en el desempleo, lo que ocurre es que los empleos en negro pagan la mitad de lo que es necesario percibir para superar la línea de pobreza. En esos guarismo se encuentra el ahorro que hacíamos referencia en párrafos anteriores, por ello insistimos en que el problema está en la pobreza.
La desigualdad de los ingresos, lejos de bajar, ha continuado creciendo hasta rozar según el Indec su máximo histórico, ya que el 10 por ciento más rico de la población tiene un ingreso 31 veces superior al 10 por ciento más pobre, debe agregarse que la sociedad argentina es cada vez menos equitativa
Sigamos con atención los futuros movimientos del líder de la CGT, Hugo Moyano.
De alguna forma en las acciones que lleve adelante el sector que titulariza el mencionado sindicalista, y las que le sigan a manera de imitación otros colegas, estará inserto el futuro de los principales acontecimientos sociales y políticos.