Los soñadores viven.

February 20th, 2007 by Opinorama Leave a reply »


El Banco Mundial ha sido usado indirectamente como una herramienta de la diplomacia económica americana” en palabras del economista Bruce Stokes. De esta visión, surge otra preocupación y es el hecho de que Wolfowitz no pueda separarse del todo de la Casa Blanca. Aquí entra una comparación interesante y es la de Robert MacNamara, quien fue secretario de defensa durante las administraciones de los presidentes Kennedy y Johnson (1961-1968) y quien fue el arquitecto de la guerra de Vietnam.

MacNamara dejó la secretaría de defensa para convertirse en presidente del Banco Mundial. Durante su administración como presidente del Banco, MacNamara fue acusado de otorgar ayuda a aquellos países que apoyaron o favorecieron la política exterior de los Estados Unidos, en lugar de basarse en necesidades reales de asistencia

El proteccionismo tiene una larga historia. En respuesta a las presiones políticas, los gobiernos de los paIses desarrollados y en desarrollo han protegido de las importaciones a sus productores textiles, de automóviles, agrícolas y de otro tipo. En algunos lugares, los agricultores reciben protección a despecho de su pequeño número, debido a que mantienen un poder de voto desproporcionado. Puesto que el proteccionismo es un problema político, así debe ser su solución.

Bruce Stokes columnista de economía internacional del National Journal; expresa en uno de sus artículos:

Los esfuerzos gubernamentales para escudar de la competencia internacional a los productores nacionales, está profundamente arraigado en las políticas de las naciones de todo el mundo. Es, a la vez, el producto de intereses especiales y un reflejo de la ansiedad que siente el público acerca del cambio. E implica un gran costo económico.

La resistencia a la liberalización del comercio y sus causas políticas no son nada Nuevo. En la primera mitad del siglo XIX Gran Bretaña impuso aranceles a las importaciones concebidos para “proteger” a los agricultores y terratenientes británicos de la competencia planteada por las importaciones de granos baratos.

Lo anterior se hace difícil poder traducirlo al lenguaje de la realidad. Para muchos habitantes de nuestro continente, los que realmente sufrimos durante décadas los estragos económicos devenidos del proteccionismo norteamericano y europeo, nos resulta realmente complicado decodificar estos nuevos discursos, donde se nos invita a una nueva apertura.
¿La apertura en que condiciones?.

Si los países de Latinoamérica, aquellos que deseamos vivir como nos merecemos, abrimos nuestras puertas al estilo que pretenden los poderosos del norte o los integrantes de la UE, siempre los desequilibrios serán alimento de mayores inequidades. Debemos sí, lograr mayor desarrollo entre nuestros mercados. Hoy la vedette es Chile. ¿Pero los que se la pasan pregonando el crecimiento y la bonanza chilena, tienen conocimiento como vive el pueblo chileno en general?

Argentina aspira a repotenciar su alicaída clase media, es ésta la exigencia que sordos gobernantes pasados y actuales no entendieron. Para ello, el crecimiento industrial y el mejoramiento de los ingresos de nuestros compatriotas asalariados es indispensable.

Un país que depende en gran parte de sus exportaciones, no es poseedor de un pueblo satisfecho. Podrá persistir el superávit a causa de un dolar ficticio, que servirá para el pago de los servicios de la deuda y mantener una “masa de pobres que votan”, pero nunca para alcanzar el destino que los verdaderos iniciadores y forjadores de la gran Argentina soñaron.

Lo que muchos parecen ignorar, es que hay hijos y nietos de esos soñadores, que vieven con ansias de no traicionar el camino señalado por sus ancestros.

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