Los preconceptos.

October 20th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

“Es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto”

Albert Einstein.


Existe la raigambre de cierto “poder oculto” con la sistemática intoxicación de ámbitos ovnilógicos y la manipulación de la información, también veremos, si tienen la paciencia de leerlo, que su existencia maquillando la “Historia oficial” incluye el ocultarnos conocimientos que quizás habrían ya proyectado al ser humano a vivir y evolucionar de acuerdo a otros paradigmas. Y en segundo lugar, porque es mi personal opinión que tan importante como hablar de las disciplinas que nos interesan, es sacudir las telarañas mentales y patear las estanterías de los pensamientos anquilosados. Así que, a confesión de parte…

Introducción: ¿Cómo nace un paradigma?

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.

La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido.

Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

“No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí…” ¿Les suena conocido?

No perdamos la oportunidad de pensar por qué nos golpean, o por qué pensamos las cosas de una manera cuando podríamos hacerla de otra.

Los preconceptos en la política, han mutilado o directamente eliminado a muy buenos proyectos, y, especialmente, a los hombres que podrían haberlos concretado.

En todos los ámbitos, ya sean estos nacionales o locales, anidan preconceptos sobre las noveles figuras que proponen llevar a cabo cambios racionales y profundos en el manejo de la cosa pública.

Para alcanzar el objetivo, es preciso acceder al espacio ejecutivo necesario que permita la consecución de esos cambios, a veces, en el camino hacia tal logro hay que realizar una serie de acuerdos, que, por lo general, a muchos pueden parecerles repugnantes o al menos susceptibles de no ser receptivos de toda la confianza que merecería la imagen y trayectoria de quien lo propone.

En otros puntos del multivariado arco político aparecen gastadas figuras que vienen fracasando desde antaño, a pesar de ello y por lo interesante que resulta vivir colgado de los pliegues del estado, insisten con programas que únicamente funcionan para el colectivo imaginario de una parte del sector que los acompaña. No interesa que ya muchas veces fueron engañados, ellos insisten en esa tarea de acompañamiento, en similar actitud que los monos apaleados, los cuales no saben porqué, pero no deben subir esa escalera.

El próximo 28 no utilicemos la tijera para cortar lo que nos indica el cuento publicitario, utilicemos la racionalidad para lograr cuanto antes, que los que verdaderamente saben y pueden suban la escalera, a pesar de lo mucho que los “patrones de estancia” vienen presionando para concretar un viejo anhelo. Quedarse con la totalidad de MAR DEL PLATA.

Enrique Serra.-

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