El patrimonio de la Argentina fue saqueado durante décadas, debilitado después por falta de inversión y finalmente vendido al mejor postor. Las empresas de servicios sufrieron esa sangría, pero también el sistema de Seguridad Social a partir de la reforma previsional implementada por la administración de Menem.
Según sostiene Daniel Muchnik, la privatización del régimen jubilatorio fue uno de los capítulos negros de la crisis nacional, una de las obras cumbre del menemismo, el cual redundó en el vaciamiento de las cajas previsionales, en un enorme agujero fiscal y en un negocio extraordinario para las AFJP, que además de la comisión mas elevada del mundo, le cobran al Estado argentino tasas altísimas por los préstamos que la administración central requiere, justamente, para pagar jubilaciones y pensiones.
Daniel Muchnik, explica en su nuevo libro, el proceso y las razones de esta increíble transferencia de recursos, además alerta sobre el futuro incierto del régimen privado, donde tantos trabajadores aportan con la esperanza de alcanzar algún día una jubilación digna.
Desde ayer los que aportamos a las distintas AFJP, podemos cambiar el destino de tales aportes y hacer que los mismos regresen al sistema de reparto. ¿Esta acción significará más dinero para la caja de Kirchner?. Creemos que no, finalmente es una readecuación de los ahorros de los argentinos, que de una u otra forma hace mucho tiempo dependemos de las buenas o malas decisiones del estado, en el sentido del destino y suerte que correrán nuestros ingresos hasta el día nos jubilemos, pues la relación trabajador activo-jubilado, se ha ido desequilibrando en forma abismal.
Es interesante, al menos en este punto, analizar lo que ya piensan algunos países de Europa, por ejemplo, España. En tal sentido desarrollamos una parte de un artículo que publica el diario La Vanguardia de Madrid.
Madrid. (EFE).- El Gobierno entiende que la Seguridad Social requerirá más modificaciones y futuras reformas para seguir garantizando el pago de las pensiones, entre las que no descarta el aumento de la edad de jubilación, aunque su intención es que cualquier cambio se haga en consenso con los agentes sociales.
Así lo aseguraron hoy el director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, David Taguas, y el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, en un encuentro con periodistas previo a la presentación por parte del jefe del Ejecutivo, José Luís Rodríguez Zapatero, del Informe Económico del Presidente del Gobierno 2007, el próximo lunes.
Los legisladores y técnicos de nuestro país tienen la palabra, pero para que el sistema “cierre”, es casi indispensable, entre otras acciones, aumentar algunos años la edad mínima jubilatoria, quizás, tomando precauciones en lo que se refiere al estado de salud de quien decide continuar trabajando después de los 65 años.
Se ha dicho hasta el cansancio que desde hace décadas las cajas de jubilaciones no pueden responder como deberían a las demandas de quienes formaron su aporte, ello se debe, además de, al pésimo y espúreo manejo estatal, a que ha descendido el numero de aportantes (trabajadores activos), por secuelas de la desocupación, por aumento del promedio de vida, etc.
También todos sabemos que corregir este estado de cosas llevará años. Esto significa obligadamente seguir con el combate sin piedad al trabajo en negro, a los aportes en negro, que a veces el propio estado realiza con sus agentes, y a que debemos seguir exigiendo políticas de crecimiento del empleo. Pero de una u otra forma hay que asegurar un futuro con cierta dignidad a los jubilados del siglo XXI, ya que a los demás los hemos dejado en una triste situación.
Enrique Serra.-