Los desbordes sociales

Por Enrique Serra

March 24th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

La reciente noticia sobre la agresión por parte de un grupo gremial aeronáutico a un padre que conducía un vehículo en el que lo acompañaban sus hijos, ha puesto de manifiesto desgraciadamente, que este tipo de situaciones, eventualmente, escapan a toda regla de convivencia humana. Cuando se cae en semejante acto mezcla de inconciencia y barbarie, podemos intuir que nos acercamos a lo que comúnmente llamamos “anomia”. Es decir ausencia de respeto a básicas reglas de convivencia humana, que aunque existen, la realidad hace como si nunca se hubiesen tenido en cuenta.

Los reclamos deben respetar los DH
Los reclamos deben respetar los DH

Las palabras nunca hacen Historia: hacen literatura, filosofía, política. La Historia la hacen los hechos. Así que resulta ocioso recurrir a la hermenéutica para descifrar la diferencia entre delito, salvajismo, inconciencia, abuso etc., para explicar origen o causa en este tipo de acontecimientos desconocidos hasta hace muy poco por el conjunto de nuestra sociedad. «Todas las ciencias, incluyendo la historia, deben incluir explicaciones causales». Hacemos nuestra así, la famosa expresión programática de E. H Carr; según la cual «el estudio de la historia es un estudio de causas». Por ello entendimos que el término anomia podía reunir una mayor amplitud conceptual que nos ayudase a descifrar estas patoteriles y delincuenciales formas que a veces toma la llamada protesta social

Importa ahora, tener presente los límites de responsabilidad política que va asumiendo el estado, al dejar tan borrosamente definida la tolerancia o permisividad en esta expresión exagerada y deformada en sus formas por ciertos y minoritarios grupos sociales, y éstos, la negativa consideración de la que se hacen acreedores para el conjunto mayoritario del pueblo.

Finalmente no son gratis estas manifestaciones, ya que en el imaginario colectivo, pesan negativamente, no sólo por sus características, sino por la pasiva actitud que adoptan las fuerzas de seguridad, que se supone tienen la obligación legal de asegurar el orden para todos.

En un Estado de Derecho el poder legislativo puede actualizar la ley y algunas normas no para que actúen con carácter retroactivo, sino, para que sean aplicadas a quienes aún deben enfrentarse a juicios; el Poder Judicial no puede dictar sentencias en términos de generosidad, por el contrario, debe actuar revisando los criterios de ilegalidad que se suman a la eventual violencia en los actos de reclamo; el Poder Ejecutivo a través de las fuerzas de seguridad del Estado puede aplicar medidas de distensión, como una mayor profesionalización en los cuerpos tanto de la policía federal como de gendarmería, pero de ninguna manera dejar indefensa a una sociedad que se siente impotente ante esta descabellada escalada de protestas. Esa es la difícil tarea que todo estado que se precie de serio y organizado, debe tener presente como proyecto inmediato

Las fuerzas de seguridad con justicia
Las fuerzas de seguridad con justicia

Por las consideraciones expuestas anteriormente, hemos tomado algunas reflexiones de los sabios de antaño, que es donde deberíamos recurrir con mayor frecuencia, para rescatar desde el archivo de los tiempos fundacionales de la sociedad, aquellos valores que hoy parecen extraviados, esos hombres las expusieron a tenor fundado en los hechos concretos de los cuales fueron observadores directos, y en el caso de Popper, un estudioso indiscutido de los complejos problemas de la sociedad, sobre lo cual dejó un legado de análisis sistemático reconocido mundialmente.

Si Tucídides recibió el título de padre de la historia fue en gran parte por culpa del enfoque político que le dio a su historia.

Tucidides (469 – 398 a.C.) cobró primeramente fama por haber sido el maestro de Pericles, como sabemos, éste se dedicó a la política.

Karl Popper, sustituye la antigua problemática platónica, expuesta en la República, sobre ¿quién debe gobernar? por la pregunta ¿existen formas de gobierno rechazables? ¿Existen formas de gobierno que pueden impedir la sustitución de un gobierno incompetente o malo? Y hace suyas las palabras que Tucídides pone en boca de Pericles: «Sólo unos pocos estamos capacitados para gobernar, pero todos somos capaces de juzgar una política». Nuestro juicio de la política en la sociedad abierta ha de comprender no sólo el esfuerzo por mantener la capacidad y la libertad de poder destituir al gobernante sin derramamiento de sangre, sino también la lucha por el dominio de la razón, la justicia, el derecho, la libertad y la abolición de la guerra. La interpretación actualizada de lo anterior, es el respeto irrestricto al libre juego de las instituciones de la República, lo cual incluye obviamente el petecionar ante las autoridades, dentro de un marco de respeto por el resto de la ciudadanía. En cuanto al gobierno. (Elecciones, a través de los mecanismos que nos brinda la democracia)

El político, por su parte, debe limitarse a luchar contra los males concretos de la sociedad, en lugar de intentar imponer o combatir valores superiores, como la felicidad
Libertad frente a la historia, frente al Estado, y optimismo ante el avance de la civilización en el presente y en el futuro constituyen las características generales fundamentales de la filosofía social y política de Popper, que:

Sabiamente escribe: “los hombres públicos deben ser juzgados según los consejos que dan y los actos que ejecutan y que la historia no tiene interés en penetrar en la vida privada sino cuando ésta tiene alguna influencia en la vida pública”.

Continuando con otras consideraciones históricas que se han hecho sobre la anomia, podemos acotar lo siguiente:
Los primeros judíos que sufrieron tantas persecuciones (Babilonia, Egipto, Roma) vivían en la angustia y en la incertidumbre por tanto poseían, más que otros pueblos, temor o preocupación por el futuro incierto. De ahí que anomia significó lo malo, lo perverso, la falta de orden social, la desesperación, toda forma de vicios, en esos primeros tiempos.
Años más tarde, en Grecia se debatía sobre la anomia para referirse a la justicia y sobre todo a la injusticia y hasta llegó a usarse para abarcar la cultura.

Para Platón el término anomia representaba la anarquía e intemperancia.
El significado del término que nos ocupa cambiaba con las épocas y con las formas de vida.

Como lo expresara Salvador Giner: “cuando se debilita la influencia de las reglas sociales sobre los individuos tiene lugar la desorganización social”
El fenómeno de la desorganización social no es algo singular, se da en todas las sociedades y en todos los tiempos, sin embargo, cuando el grupo social logra reforzar el poder de las normas o encausar los comportamientos, entonces, se logra la organización social.

Estado de Derecho
Estado de Derecho

El aumento y la responsabilidad de los individuos sobre la legitimidad o no de sus actos contribuyen a lo anteriormente señalado.
La apatía normativa, el desencanto y la indiferencia se trasladan, como una derivación, al cumplimiento de las normas por los gobernantes como si no provinieran de la misma sociedad. El simple ciudadano evalúa su propia conducta comparativamente, lo que lo lleva a un relativismo en la valoración de las normas que son para todos de cumplimiento obligatorio, como integrantes de la sociedad.

Simplificando, el respeto por la ley debe comenzar de arriba hacia abajo, el ejemplo debe bajar de los mandatarios hacia sus mandantes. Evitando injusticias, no cometiendo actos de perjurio, peculado, o simplemente no alimentando una megacorrupción como la que hoy día se percibe.

Finalmente: La anomia social necesariamente incluye a la anomia política, esto hace que se considere a las acciones políticas como ineficaces, lo que, en cierto modo influye en la participación política. Los grupos asignan status y roles a los individuos cuando éstos son claros y en sus aspectos dinámicos se cumplen cabalmente, la sociedad tiene la necesidad de estar relativamente organizada. Cuando sucede lo contrario nos invade el caos y sus consecuencias.

La desorganización puede manifestarse a nivel individual, en la persona, como también en los grupos, en la familia, en la comunidad local, en las instituciones, en la nación y aún en la sociedad global. Lo que últimamente ha ocurrido en nuestro país, es una equívoca interpretación en lo que debe ser el respeto por la ley, ya que en nombre de libertades ocultas o camufladas en una ideología que pretende ser dominante, ha transformado lo ilegal en costumbrista o, lo que es peor, pareciera alentarse ciertas actitudes tan incomprensibles en sus formas como impensadas en sus consecuencias. Resumiendo, el estado da la sensación, a veces, de estar alimentando la anomia.

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1 comment

  1. marcelo says:

    estoy realizando un trabajo practico y me resulto muy interesante esta nota, ya que en pocas palabras podemos definir ANOMIA espero que llegue a destino este mail