Los Acontecimientos de Haedo y las agresiones a las Obras de la Cumbre.

Por Enrique Serra

November 1st, 2005 by Opinorama Leave a reply »

En momentos que almorzábamos con algunos amigos periodistas en el Hotel donde funciona el Centro de Acreditaciones para la IV Cumbre de las Américas, un canal de cable capitalino dedicaba toda su transmisión a los acontecimientos que ocurrían en Haedo.

tren ardiendo en estación Haedo
tren ardiendo en estación Haedo

¿Qué comentario puede hacerse sobre situaciones vandálicas tan injustificadas como desproporcionadas?, ¿Qué parangón realizar entre aquel bochorno que se transmitía en directo por TV? y como todos sabemos, al instante lo conoce todo el mundo. La contracara, las medidas de seguridad –para algunos extremas- que se toman en nuestra Mar del Plata, donde afortunadamente reina la paz, la tranquilidad y la mínima molestia a que se ven sometidos los vecinos, no tiene precio ante la previsión activa y efectiva que se toma ante posibles hechos como los arriba mencionados.
Pero el origen de todo este tipo de circunstancias tiene nombre y apellido; recordemos algunas referencias casi panfletarias que apologizaban a la Organización autotitulada “Quebracho”

La criminalización de la protesta social es un proceso que el Estado argentino mantiene con insistencia como forma de suspender los conflictos sociales y los posibles cambios. La judicialización de militantes populares y las reformas a medida en las leyes son formas en las que se manifiesta esta complicidad entre poder político, judicial y fuerzas represivas.
¿Cuál es la pretensión de este grupo quasipolítico, anómico y fuera de la ley? ¿Pretenden acaso que de la noche a la mañana se subvierta el orden social que tenemos asimilado, en el cual se han desarrollado nuestras vidas, y las de varias generaciones, con el único argumento sustentado en el pensamiento mesiánico que ellos propugnan?.

Los inicios de Quebracho como núcleo organizado se remontan a los sucesos del 24 de noviembre de 1976, en que un grupo de combatientes de la organización Montoneros cayó en un enfrentamiento con el ejército en la ciudad de La Plata. La vivienda en que se produjo el choque fue reinaugurada por Quebracho en noviembre de 1993 como Casa de la Resistencia Nacional “Diana Esmeralda Teruggi”‘. Sin embargo, la agrupación no adquiriría carácter formal hasta el 31 de agosto de 1996, en que se fundaría a partir de un acuerdo entre varias organizaciones populares, procedentes del PRT, de Montoneros, del Partido Intransigente, del Partido Comunista Argentino, del Movimiento Socialista de los Trabajadores y de algunas vertientes revolucionarias del peronismo.
(Fuente Wilkipedia)

El 26 de febrero, el Tribunal Oral Federal Nº 4, ubicado en el edificio de Comodoro Py, inició el juicio oral por la causa “Quebracho”. Los militantes Fernando Esteche, Guillermo Caviasca, Leonardo del Grosso y Carlos Franca fueron acusados de “incitación a la violencia colectiva”; además, a Fernando Esteche se le sumó la acusación de “portación ilegal de armas”. El ex ministro del Interior menemista, Carlos Corach, fue el que inició la causa, presentando unos informes de inteligencia que derivaron en una acusación por desmanes en la marcha 100 y 150 de los jubilados y en la marcha contra la reforma de la ley universitaria.

Pese a que la fiscalía había requerido la pena de tres años de cárcel en suspenso, el Tribunal absolvió a los militantes por el delito de incitación a la violencia, pero dictó tres años de prisión en suspenso por el delito de “tenencia ilegítima de arma de guerra” a Fernando Esteche.

No obstante esta Organización ha seguido con su accionar disociante, y lo seguirá haciendo debido a la flacidez de nuestros códigos procesales, y al impulso pseudo garantista que ha tomado nuestra Corte en materia de delitos, que ahora son todos catalogados como protesta social. La protesta social no puede ser penalizada, pero la misma se debe desenvolver en un marco de respeto con el resto de los ciudadanos, pues no podemos de ninguna manera estar temerosos o simplemente pendientes del humor de un grupúsculo de señores que alimenta y retroalimenta, un conjunto de frustraciones que sin duda arrastran desde su niñez y ahora quieren pasar una factura por el total, a nuestra sociedad que no puede considerarse en conjunto culpable, por lo vivido de manera desigual o simplemente porque ellos han decidido enrolarse en este peligroso aparato avalado por ideologías que vienen en envase cerrado desde el exterior.

Las condiciones deben ser para todos iguales, es decir a todos los habitantes del país se les debe brindar idénticas posibilidades en la largada de esta hermosa carrera por la vida. Las ventajas, las discriminaciones o los condicionamientos inequitativos, concuerdo deben eliminarse gradual y rápidamente de nuestro cuerpo social.
Pero el reclamo de concordia y paz, también deberá ser un grito enérgico de nuestra parte.

Seamos guardianes de nuestra forma de vida democrática, no despilfarremos lo que tanto costó conseguir, observemos con atención el accionar de estos grupúsculos minoritarios. Hoy son estas absurdas manifestaciones en Buenos Aires, pero aquí tampoco dejemos pasar por alto la agresión que sufrieron nuestras recientes y noveles incorporaciones al patrimonio cultural- me refiero a las obras de la Cumbre-, torpemente dañadas por idénticos insensatos que en esta oportunidad usaron otra metodología para una incomprensible protesta.

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