Según el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Reinaldo Gargano, el diálogo entre Argentina y nuestro vecino oriental no puede seguir por terrenos amigables.

Márgenes e historia común
Esta disputa que lleva mucho tiempo ha ido creciendo en temperatura, ha puesto de manifiesto la terquedad del país vecino por componer amigablemente una cuestión que debió encarrilarse por los comunes caminos que nos unen, ya sea por historia o también por lazos de sangre.
Las armas, como vemos no sólo las carga el diablo, las cargan también desafortunadas declaraciones que dejan sin discurso a los estamentos superiores que lo componen los dos jefes de estado.
Nuestro país ha sido siempre perdidoso cuando ha tenido que dirimir internacionalmente un conflicto, ejemplos nos sobran y no viene el caso detallarlos, esperemos en esta emergencia que no solamente nos asista la razón, sino el hecho fáctico en defensa del patrimonio ambiental. Vemos que si la solución la tenemos que ir a buscar en La Haya, cuando llegue, las papeleras posiblemente sean obsoletas y ya hayan amortizado su inversión.
Después de una imagen violenta, la persona debe hacer un esfuerzo considerable para sacársela de encima, si es que puede. Y algunos no pueden, y no solamente no pueden, sino que sienten en su fuero interno que aquello encaja con alguna parte de su ser e incluso pueden identificarse con ello, ocurre igual con los discursos intempestivos de una diplomacia arrogante e irreflexiva, tal lo demostrado por el Canciller Oriental.
Cuando cayó el muro de Berlín se terminó la política occidental de los derechos humanos. Era una herramienta política que se reveló eficaz y que luego fue innecesaria. En aquel entonces podíamos buscar lo positivo que era la política abierta, de libertad y respeto por los derechos de nuestros congéneres, y el cerrojo implacable puesto por el Soviet. Hoy no hay otro derecho que el de los vencedores de aquella guerra que se dio en llamar fría. La hegemonía que ejerce la gran potencia del norte en todos los rincones del planeta, es indiscutible, por tanto, si Uruguay consigue alinearse con los EEUU, tal como ya ha dado muestras, nuestra lucha estará perdida de antemano.
Porque hasta los mayores criminales de la historia, esa lista de elegidos del destino que lograron matar a millares y quedaron en el frontispicio de la civilización como prohombres, desde Julio César a Winston Churchill, consiguieron hacer del lenguaje un trapo donde limpiar sus sucias manos.

Degradación del medio ambiente
Desde comienzos de los años setenta, el constante deterioro del medio ambiente ha motivado una toma generalizada de conciencia de la gravedad de los daños que el hombre causa a la Naturaleza.
La importancia vital que tiene para la Humanidad proteger el medio ambiente, así como la acción decisiva de numerosos organismos especializados, ha llevado, con los años, a la aprobación de una importante reglamentación jurídica de las cuestiones relativas a la protección y a la preservación del medio ambiente.
Esta toma de conciencia -y la acción normativa resultante- se manifestó, en primer lugar, a nivel de los Estados.

Degradación ambiental
Esto ha hecho que se apruebe un gran número de textos legislativos para proteger el medio ambiente como tal, o algunos de sus elementos (leyes sobre la protección de las aguas, del aire, de los bosques, etc.). Asimismo, muchos Estados han promulgado normas constitucionales relativas a la protección del medio ambiente. Argentina y Uruguay tienen en este sentido varios tratados firmados para la protección de espacios limítrofes, como lo es el Río Uruguay, no es posible que hasta el presente no hayan podido reunir criterios comunes que tomen en cuenta las cuestiones ambientales, con la falta de trabajo, elemento común de ambos países.
Siempre es peligroso el nacionalismo en medio de una crisis social y política de un pueblo dividido. Los gobernantes saben que si existe alguien externo a su nación a quien odiar, las tensiones internas de su pueblo se aligeran en el odio común. Todo líder sabe la sabiduría del consejo: “mantén una batalla bajo la manga”. De hecho, la crisis del Estado nación es, quizás, la principal razón del “brillante porvenir” que la guerra ha tenido tras la caída del muro de Berlín. No es el caso de Argentina y Uruguay, las instituciones de ambas Repúblicas funcionan normalmente, los pueblos de de las dos orillas del Plata amamos la paz y la concordia, es por ello que únicamente en mentes algo retrógradas pueda alojarse algún germen de resentimiento u odio.
Olvidémonos de las paradas patrioteras, busquemos en el justo equilibrio de los intereses en juego cuales son las piezas que todavía no se han movido.
Sería inaudito pensar que un conflicto internacional, fuera el objetivo buscado por algunos de los dos gobiernos.
Desde uruguay el conflicto de ambos paises también se ve con preocupación pero al menos en mi caso desde otro punto de vista.
Lo que algunos argentinos en sus discursos muchas veces válidos sobre el asunto de las procesadoras de celulosa olvidan es el interés que tenia en Sr. Busti antes del conflicto en las papeleras, ese mismo interés que desapareció cuando las empresas se decidieron por Uruguay.
No entraré en detalles porque como a ud. me tiene un poco cansado el tema pero todos sabemos aqui por lo menos de los informes internacionales sobre las papeleras y su impacto. También sabemos que en el primer mundo donde se encuentran plantas con las mismas caracterizticas técnologicas que las de Uruguay y donde casualmente se encuentra la sede principal de Greenpeace no hubo conflictos ni manifestciones de ningún tipo en contra de esos emprendimientos.
Más allá que somos concientes que habrá que seguir muy de cerca la cuestión ambiental luego de implantadas las fábricas, estas inversiones significan muchisimo para el desarrollo estancado de Uruguay que como sabrán tiene muchos problemas.
No exajeremos y por favor veamos todos los perfiles de esta complicada situación antes de emitir juicios cerrados o valoraciones erroneas.
ES CIERTO QUE NUESTRO CANCILLER NO ES MUY AGRADABLE , NI INTELECTUALMENTE NI PERSONALMENTE, PERO NO TANTO COMO PARA SER UN “GARGAJO”……..ES GARGANO SU APELLIDO…
ATENTOS SALUDOS
Agradecemos la observación sobre el apellido del diplomático, ha sido un involuntario error y no un eufemismo ofensivo, de inmediato lo corregiremos.
Atte.
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hola ami en lo particular me gusta mucho como saber cuidar el medio ambiente,me gustaria que me facilitaran como saber tener un buen medio ambiente.