La realidad supera a la ficción.

January 26th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

Hollywood se burla de la ciencia.


Peleas interminables, tiroteos a toda marcha, explosiones de vehículos, escudos humanos…muchas de las escenas cinematográficas son irreales y contradicen las leyes de la física. Así nos engaña el Séptimo Arte.

Bombas con ruedas.

En el cine, los coches explotan invariablemente al chocar o al recibir un balazo en el depósito de gasolina. En la realidad es muy improbable que esto ocurra. Haría falta que los vapores de la gasolina se acumularan en el depósito, que éste estuviera vacío en sus tres cuartas partes, y que permanecieran en contacto con una llama; las brasas de una colilla, también muy utilizadas, no sirven. Incluso así, la explosión apenas lograría hacer saltar el capó. Además, los depósitos de los coches modernos están protegidos contra el fuego.

El asesino contorsionista.

El espacio entre los asientos delantero y trasero del coche es un escondite muy utilizado en las escenas de suspense. La víctima no se da cuenta de que hay alguien más en el vehículo hasta que está dentro de y ha cerrado la puerta. Lo cierto es que en ningún vehículo del mercado -ni siquiera en los más grandes- hay sitio suficiente como para que una persona quepa en el espacio que hay entre los asientos delantero y trasero, cuyas dimensiones medias son de 100 x 30 x 45 centímetros. Este tipo de escenas suelen estar filmadas desde la parte frontal del coche, para que el público no note el truco.

¡Cuídense los guionistas norteamericanos!, los integrantes de nuestra Cancillería pueden, en cualquier momento, hacerles perder el trabajo. Las muestras de ingenio para la elaboración de libretos de comedias y melodramas serían elogiadas hasta por Steven E de Souza y Joseph Zito.

En efecto, el sonado caso de la entrada de vehículos con franquicia diplomática, podría resultar una comedia tan desopilante y dramática a la vez, que sus guionistas vernáculos no se privaron de hasta hacer participar como actor de reparto, al mismísimo presidente de Bolivia. La misma es, actualmente, presa de tal desmadre de enredos y mentiras, que ni la mejor obra hollywoodense de su género, podría hacerle frente.

Los jueces intervinientes, mejor dicho el Dr. Oyarbide, recuerdan aquel famoso funcionario del poder judicial que solía divertirse en Espartaco, ese mismo, si: Manifestó que todavía no puede pedir el secuestro de las unidades pues están de por medio las reservas que garantizan la inmunidad diplomática de algunos posibles actores intervinientes. Hasta ese punto, una expresión de circunstancia que pone opacidad y quietud a la sacudida causa, pues son cientos de vehículos que entraron-al parecer de contrabando-al país, burlando los respectivos cargos aduaneros.

Lo espantoso, es que este circo montado a manera de hueso que necesariamente debe arrojarse a una hambrienta jauría de fieras, no tiene otro objeto que disimular con algo mas y van…, el famoso caso de Antonini Wilson, llamado “valijagate” que lentamente abre sus puertas de coimas, corrupción y narcotráfico en EEUU.

Como si fuera necesario agregar una mancha más a la actual administración federal, es lamentable lo ridículo que aparecemos frente al mundo que nos observa azorados ante tanto disparate junto. DE RENUNCIAS, NI HABLAR.

Para cerrar lo arriba expuesto, trasladamos que se habrían extraviado en nuestra Cancillería los expedientes , de los años 2004, 2005, y 2006, correspondientes a las famosas franquicias diplomáticas. Así lo afirma el diario Perfil, en un artículo del cual linkeamos un extracto.

Sucede que los únicos 98 autos que los investigadores tienen en la mira son el resultado de un muestreo parcial de una auditoría realizada por la misma Cancillería. Entre 2004 y 2007 se realizaron 960 trámites para ingresar vehículos importados con venia diplomática, pero en el Palacio San Martín se “extraviaron” los registros de franquicias correspondientes al 2004, 2005 y 2006.

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