
Pobreza y desigualdad
La prioridad para el gasto social que proponían en el Consenso de Washington, era como obligar a los gobiernos de la región a compensar las crecientes desigualdades, la iniquidad distributiva, mas todo el latrocinio neoliberal que consumió capital, ahorro y vidas humanas, como si el pecado no lo hubiera originado el método, sino exclusivamente los hombres que ejecutaban tal destructiva planificación. Tal política estaba generada por el paradigma propuesto por ese conclave.
Es menester señalar que, hoy día, nuestra economía soporta una serie de impuestos distorsivos, que frenan o complican el desarrollo productivo, debiendo justificar a los mismos pues en gran parte, actúan como paliativos o dique que frenan posibles estallidos, como los ocurridos en el 2001.
Se hace una obligación también señalar que nuestro País tiene una larga historia con respecto a las urgencias con las que han tenido y aún tienen los gobiernos, por las cuales deben salir en auxilio de sectores de la sociedad, que se enuentran marginados como producto de las políticas aplicadas en la década del 90. Aunque podrían imputarse también a muchas otras décadas para atrás,las cuales la história ciudadana y mediática aún parece ignorar, ya que las mismas tuvieron consecuencias soterradas para gran parte de la sociedad, pero culminaron con similares características y resultados a la que comunmente nos sumamos en la crítica ya internalizada.
El análisis y las posibles correcciones a este tipo de desequilibrios que se convierten en abonos de la pobreza o como queramos llamarlos, están de alguna manera desarrollados en un brillante trabajo-a nuestro entender- expuesto por Enrique Blasco Garma, cuyo título es Subdesarrollo, instituciones, racionalidad. Una teoría más general de la economía y los derechos individuales.

Discriminación
Algunas palabras del autor contenidas en la presentación:
Se exponen tremendas asimetrías de ingresos e indicios que esas brechas magnifican las diferencias de las capacidades personales.
Siendo los humanos genéticamente similares, estando disponible la tecnología para todos a un costo razonable, estas enormes diferencias de rendimiento piden justificación.
En la de la pobreza, en cambio, propician el desorden de imponer visiones de grupos de poder, tratamientos divergentes para hechos similares, según la ocasión. Los avances de la ciencia son contrabalanceados por ideologías que entorpecen las iniciativas productivas. Por ello, sus logros materiales tienen el retraso de varios siglos.
El citado Blasco Garma, ecribió varias obras sobre política económica-su especialidad- entre las que se encuentra “Dolarizar”. Sobre ésta, no compartimos su contenido, aunque por supuesto tal sentencia puede hacerse con el “partido ya jugado”
A continuación nos parece pertinenete señalar, quizás por lo patético, algunos conceptos de César Gaviria cuando se despidió de su cargo como máximo referente en la OEA.
La advertencia de Gaviria fue el corolario de una década al frente de este organismo continental, en un período que estuvo plagado de crisis políticas, en nuestra Argentina, Bolivia, Haití, Ecuador, Perú y Venezuela, que terminaron incluso con la caída de presidentes electos en las urnas en medio de revueltas populares.
“Necesitamos un sistema más solidario y con un mayor componente humanitario”, insistía en la oportunidad Gaviria, en un cenáculo, en el que se discuten a título declamativo, mecanismos para luchar contra la corrupción en el hemisferio.
Por ello insistimos con el título recomendado en los primeros párrafos, ya que denota, haber sido escrito por un profesional comprometido con la materia y no politizado por las circunstancias.