La plaza del poder

por Enrique Serra

April 27th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

En toda época y circunstancia es fundamental comprender el problema del poder del Estado. En tiempos de crisis, más. La clase dominante suele dividirse en fracciones necesariamente en pugna. Se ha designado a este hecho, según indican los estudiosos del tema, “bloques de poder“, esto es a la alianza de las fracciones que manejan el Estado en su provecho. “La interna”, como normalmente es por nosotros conocida, a la lucha de las fracciones, ya no dentro de lo que fue el gran movimiento justicialista, sino dentro del actual FPV. Ésta, tiene cerrados cotos, ocupados por sus mas “destacados seguidores”, disponiendo los mismos de recursos y facilidades para el ejercicio del poder.

Aparte de los intereses de los sectores que conforman ese “especial círculo”, hay que ver la política que practica la clase dominante para hegemonizar a las clases explotadas. Recordamos que vive, sin que aparezca una verdadera y firme tendencia al cambio, un casi 50% de la sociedad en la línea de pobreza o por debajo de ella. También hay que recordar que el poder de la clase dominante se ejerce desde adentro y desde afuera del Estado.

Tomado como una estructura en su conjunto, dicho poder se sustenta en tres pilares: a) económico (tierra, industrias, bancos, etcétera); b) político (administración, parlamento, fuerzas armadas y de seguridad, partidos, etcétera), y c) ideológico (ideología dominante que se difunde a través del sistema educativo, fundamentalmente en sus etapas secundaria y universitaria y de los medios de comunicación.

Más allá de las mitologías neoliberales, hay que rechazar el argumento de que el Estado-Nación es anacrónico. Muy por el contrario el Estado debe y necesita modernizarse para estar a la altura de los actuales y dinámicos requerimientos sociales. La modernización es indispensable no solamente en su sistema técnico burocrático, sino en ideas y hombres.

El Estado-especialmente en la década del 90- fue muy activo en financiar la exportación de nuestros recursos básicos y ofrecer subsidios y “rescates” al capital foráneo y a los grupos de la burguesía local. Hoy-a ciertos sectores- los castiga vía retenciones o directamente le prohíbe exportar.

Como estrategia de salvación capitalista, el neoliberalismo favoreció y lo sigue haciendo, la ganancia y la concentración del capital financiero especulativo (un ejemplo-ya que hay varios- es el rescate que se hace de la liquidez forzosa que provoca el BCRA, al diariamente comprar divisas y luego rescatar los pesos por medio de las LEBAC, las cuales reportan un 15% anual de interés). Al maldito FMI que nos cobraba el 4% anual, le pagamos por adelantado y sin quitas.

Los bancos que precisamente se ven más favorecidos con esta operatoria, responden, en su mayoría, a los grandes referentes de la actual política dominante. Esto es sencillamente el fortalecimiento de los grupos económicos, con los cuales el poder político tiene vinculaciones, que si las analizamos desde su historia, a veces resultan patéticas.

Una de las principales vías para la concentración de poder han sido las privatizaciones, éstas fueron una estrategia para concentrar riqueza pública en monopolios privados. No fue un programa de desarrollo, porque incrementó la desigualdad, el desempleo, precios/costos de bienes y servicios y generó exclusión social. Además, las privatizaciones fueron directamente el vehículo para la desnacionalización de la riqueza nacional, del control corporativo de sectores estructurales de la economía y de su integración dentro de la estrategia internacional de maximización de ganancias de esos grupos.

No olvidemos que algunos de los actuales administradores, enrojecían sus manos aplaudiendo aquella política Menemista.

Ahora, algunas privatizaciones que hacían “agua”, fueron recuperadas y entregadas para su administración a sectores con los cuales había necesariamente que atraerlos al redil K.

En un alto porcentaje, las grandes fortunas y empresas de nuestro país han sido generadas desde y en asociación con el ejercicio gubernamental. Eso podemos afirmarlo con sólo revisar la historia, en el sentido como fueron asignadas las grandes extensiones de las tierras más ricas del país, “por los patrióticos servicios prestados oportunamente

Mas cercanos en el tiempo, nos remite al vínculo existente entre política y delito; al eje economía-política-corrupción; a la relación mafiosa entre los dueños del dinero y una clase política usufructuaria del poder, oportunista y corrupta, formada en el viejo corporativismo autoritario y reproducida bajo nuevas formas con que los grupos políticos ganadores supieron disfrazar, apareciendo como la “nueva política”.

Esta democracia vertical y cleptocrática utiliza a ciertos medios de difusión, para enervar sensibles situaciones, realizar demostraciones públicas y ostentosas de revancha hacia los sectores que, aunque hoy son otros, tienen de alguna forma que pagar públicamente los errores cometidos por antiguos camaradas; que es verdad, cuando aquellos asaltaron a las instituciones de la República, no sólo arrebataron el poder soberano del pueblo, sino que no dejaron tropelía por cometer. Esta misce en scene, que se viene representando desde hace un tiempo, va dejando conformes a sectores enrolados, algunos en justas asociaciones de Derecho Humanos, otros en oportunas formas de subirse al nuevo carro triunfador de la política.

Esta nueva versión de un progresismo fascista, tendrá próximamente su gran prueba. “La Plaza del K”. En efecto, el gran aparato estatal ha sido puesto en alerta máxima, para movilizar a miles de ciudadanos de todos los rincones del país, para trasladarlos a la histórica Plaza de Mayo, el 25 del mes próximo.

Esta ominosa e inocultable obra del populismo vernáculo, tiene como norte demostrar al conjunto social quienes son los que realmente detentan el poder. El gran macho K, debe poder ver a sus acólitos reunidos y ofrecer al mundo una imagen, que su poder es inagotable e interminable.

Realmente creía que este tipo de operativos había culminado en la década del 70. -Hago un paréntesis para diferenciar las dos grandes concentraciones preelección de 1983. Las cuales tuvieron otro espíritu, finalidad y sustentación en su realización-.

La plaza del 25 de Mayo, tiene el mas parecido tinte fascista El fascismo significa una alternativa en el ensayo de concepción del estado burgués, para sostener contra el proletariado un predominio de clase. Hoy el predominio de clase está sustentado en el poder discrecional ejercido sin ningún pudor desde el ejecutivo. Para ello debe contar con cierto armado burocrático interno y con otra estructura que sirve logísticamente a la recaudación del “sustento metálico”, para en parte, ser empleado en los gastos que demanda la nueva forma de “hacer política”

En la actualidad, este gobierno no puede valerse del poder de movilización que otrora podían ostentar las organizaciones sindicales. Por ello debe recurrir directamente a gobernadores e intendentes, a través de una nueva herramienta-la caja-

No obstante, los contribuyentes en general seremos los que absorberemos gran parte del gasto que significará movilizar a miles de compatriotas. Hace tiempo que se están gastando presupuestos destinados a otros fines para solventar la perigrinación hacia distintos lugares de nuestra geografía, del Sr- Kunkel y otros políticos, responsables en el armado de esta “fiesta”.

Mientras tanto, subsisten un sinnúmero de problemas que afectan directamente la vida de todos los argentinos, pero ello pareciera no importar. Al igual que en el fascismo, el poder está ocupando monopólicamente todos los espacios para reasegurar la permanencia K en el sitial máximo de la República.

Desde este sitio no ahorraremos expresiones de crítica para con una metodología de acción muy alejada de la realidad y de la limpieza en procedimientos, con el objeto de abonar propuestas que contengan la solidez moral y ética, indispensables en toda acción política. Pues ese es el camino que, por el momento silenciosamente, reclama el conjunto mayoritario del pueblo.

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1 comment

  1. Más bien yo diría el fascismo populista, el mal endémico de Iberoamérica. Hay que terminar con los mensajes demagogos de los políticos, la clave es crear riqueza para exportar al exterior. La entrada de divisas, con una balanza de pagos que de superávit es lo que deben procurar los políticos argentinos, unidos, sin revanchismo ni rencores históricos. ¿Será tan difícil?, otros países lo han conseguido.