La necesaria oposición

Por Enrique Serra

February 19th, 2006 by Opinorama Leave a reply »
¿Nuestra oposición?
¿Nuestra oposición?

La ausencia de una verdadera y estructurada oposición en la escena política argentina podemos comprobarla en el llamado “pensamiento único”, el cual no es fruto de una noche de verano, sino que se venía incubando desde hace bastante tiempo. Sus raíces arrancan de la propia inconsistencia de una “izquierda” que era tributaria de la ideología que ha servido para consolidar el sistema de poder hoy hegemónico en el mundo, y de una derecha que en parte se quedó en el tiempo o no supo adaptarse a la necesidad de la evolución social, al menos en esta parte del continente. Esta “izquierda” que se engañaba a sí misma creyendo oponerse al sistema con tácticas dilatorias o con razonamientos e instrumentos ideológicos del propio sistema que contribuían en el fondo a reforzarlo. La derecha que pensaba que la solución de la mayoría de los males estaba sustentada en un liberalismo económico, que nunca fue realmente aplicado ya que en todo momento bebió del estado sus más grandes tragos de bonanza.
En nuestro país el fenomenal arsenal ideológico que se puso en marcha en contra de los gobiernos de fuerza, surgidos con posterioridad a la caída de Perón, más los combatientes armas en mano contra la dictadura surgida antes y después del 76, parecieron ir lentamente vaciándose de contenido
La transición política hacia la verdadera democracia, iniciada en 1983, dejó gruesos flancos que denotaron una ostensible debilidad política para el momento en que debieron mostrar fortaleza y decisión para provocar los cambios que estructuralmente eran necesarios. Esos cuadros no se reforzaron adecuadamente pese al esfuerzo puesto en práctica por una parte importante del gobierno que presidía el Dr. Alfonsín.

Haciendo un pequeño estudio retrospectivo
, en búsqueda de elementos sobre el pensamiento único, ubicamos a Marcuse. El “hombre unidimensional” de Marcuse presagiaba antes de la segunda guerra el triunfo del «pensamiento único»,-hay que recordar que Marcuse, emigró de Alemania luego de la asunción de Hitler al poder (1934)-
Marcuse afirmaba en sus escritos que los males sociales sólo pueden superarse si se renuncia al proceso democrático liberal. Mantenía que los mayores desafíos al orden establecido vendrían de los estudiantes y de grupos minoritarios, pero no de los trabajadores que, según él, están comprometidos con las situaciones vigentes. Es esta una idea poco difundida, no necesariamente adscribimos a la misma, la ofrecemos como elemento de consideración y estudio, en un contexto de preocupante realidad política.

Oposición en el Congreso
Oposición en el Congreso

Hasta el presente los distintos actores que ocuparon la responsabilidad de la conducción política nacional, no han diferido demasiado en cuestiones estructurales, han dejado por cierto a medias o directamente no han iniciado lo que debieron ser la puesta en marcha de políticas de estado, sobre las que se asiente el futuro de nuestro País. La discusión se desarrolla así como una disputa entre gestores de un mismo sistema sobre la idoneidad o no de ciertas medidas, sobre todo de política económica. Y si, al decir de Blair, “Las políticas económicas no son de izquierdas ni de derechas, sino que se clasifican entre las que funcionan y las que no funcionan” y, para colmo, estas políticas tienden a venir dictadas desde el exterior.
El objeto de debate entre gobierno y oposición aparece también cada vez más vacío de contenido.
El tema de la responsabilidad en escándalos asentados en hechos de corrupción o en sucesos diversos, unido a meras cuestiones de imagen, va quedando como principal arma arrojadiza entre los políticos, a la vez que se soslayan sistemáticamente los aspectos de fondo relacionados con el sistema.

Se observa así la incapacidad de los cauces de mediación política
democrática para modificar el statu quo. Se evidencia que la aceptación de la idea atomista de la sociedad, sin organizaciones colectivas y solidarias intermedias, imposibilita el control ciudadano de la toma de decisiones. Ningún mecanismo electoral, por muy bien engrasado que esté, ha probado hasta el presente que pueda cubrir el desierto institucional que se extiende en el modelo político democrático entre el individuo y el Estado. Y el problema se agrava cuando este modelo encomienda la gestión de la política y la economía a dos tipos de organizaciones que son, por definición, jerárquicas, centralizadas, coercitivas: los partidos políticos con aspiraciones hegemónicas y las empresas.
En el caso de los partidos políticos, tenemos un aspecto realmente grave a considerar y con necesidad de ser modificado, ya que el proyecto hegemónico alimentado desde el gobierno, es de carácter asfixiante. La búsqueda de una alternativa que nos aleje de un más de lo mismo como de aquellos que no poseen proyecto ni hombres con ideas sólidas, es no sólo una necesidad sino un deber.
Una vez reducida la sociedad a una colección de individuos aislados y una vez presentados estos dos tipos de organización como los únicos o principales a los que se debe confiar la gestión del poder y la riqueza, la batalla en pro de la libertad, la igualdad y la solidaridad está perdida de antemano. Esas entidades, que se mueven en busca de poder y de dinero, tienden precisamente a coartar la libertad y a destruir la igualdad y la solidaridad, al someter a los individuos a relaciones de dominación y dependencia. Hemos visto que la ilusión democrática, y la Constitución, contribuyeron a desatender otras formas de organización social distintas del sistema de partidos políticos y la relación del mayoritario con cierto grupo de empresas, ayudando con esa eventual simbiosis a extender el vacío institucional antes mencionado. En estas condiciones, es lógico que la gente se desanime al constatar su escasa influencia en la élite que toma las decisiones. Pero esto no quiere decir que no haya alternativas o que las personas no tengan ninguna libertad de acción o de decisión.

Política hegemónica
Política hegemónica

Hay alternativas que lentamente se va posicionando en un mar de escepticismo, pero también de esperanza. Esas alternativas las construyen inicialmente fuertes organizaciones políticas regionales que han probado su eficacia en el terruño que les ha tocado actuar. Sucede que para la necesaria expansión necesitan de otros convencidos en distintos ámbitos de la gran geografía argentina. Podemos asegurar que disentir no es desestabilizar como a veces lo proponen desde el gobierno nacional. No debemos volver a la jabonería de Vieytes para organizar grupos de acción política que necesariamente no coincidan con el proyecto hegemónico del presidente. Hagamos uso irrestricto de la libertad que tanto nos dolió conseguir.
La Jabonería de Vieytes, puede ser hoy día como Internet, de nadie y de todos, depende de lo que hagamos y del liderazgo y capacidad intelectual que pongamos en ese servicio militante. La Jabonería delegará en quienes corresponda el cuidado del grupo, y por razones de eficiencia en un principio, los primeros Jaboneros serán los referentes del resto de la organización.

Un nuevo proyecto político que nace con esperanzas y prácticas de equidad, donde el esfuerzo del conjunto pondrá al servicio de todos los beneficios que sin duda esta argentina puede brindar a sus hijos ha comenzado un camino sin retorno para alcanzar claros objetivos de poder y conducción, donde uno de los principales elementos puestos en mira es un severo ataque a la corrupción.
La corrupción es una palabra que tiene muchos significados, y, por cierto, para empezar a conocer la cuestión hay que subdividir y abrir cada paquete del vasto concepto. En el nivel más amplio, la corrupción consiste en el uso indebido de un cargo con fines no oficiales. El catálogo de actos corruptos incluye el soborno, la extorsión, el tráfico de influencias, el nepotismo, el fraude, la obtención de dinero fácil, el desfalco y otras cosas más. Aunque tendemos a pensar que la corrupción es un pecado gubernamental, por supuesto que existe también en el sector privado. En verdad, el sector privado está involucrado en la mayoría de la corrupción gubernamental.

Hacemos votos para que las nacientes expresiones políticas sigan transitando por ese difícil equilibrio que las mantiene indemnes, tanto del populismo contaminante, como de la derecha perimida y de la rara ideologización proveniente de una sui generis izquierda vernácula.

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1 comment

  1. liizie says:

    no puede ser que mangas de politicos no?

    contestar por favor