En el programa radial de Mario Mactas que se emite por radio Continental de la ciudad autónoma de Buenos Aires, habló una menor de nombre Rocío. La niña habitante de la calle desde hace mucho tiempo, contó con la simpleza que puede hacerlo una persona de esa edad, situaciones verdaderamente desgarrantes.
Es víctima de la droga, ha sido víctima de violaciones por parte de su padrastro, al igual que sus hermanitas menores. Mientras tanto y a raíz de la colaboración que un grupo de chicos desinteresadamente está llevando a cabo, asiste de la manera que pueden a este pequeño núcleo de menores abandonados, por su familia y el Estado. Sin duda son miles, que escudados en el cómplice anonimato de explotadores mayores, sus historias no salen a la luz como la de Rocío.
Claro a esta altura del artículo alguien dirá siempre fue así o algo parecido, pero como lo dicen “por radio”, nos exasperamos. No amigos, de ninguna forma. Difícilmente la niñez haya estado en peores condiciones. El abandono producto de la marginalidad y ésta como resultado de pésimas políticas a las que ya hemos hecho referencia en reiteradas oportunidades, son sin duda la causa principal que permite tal abandono de niños, adolescentes, jóvenes, no tan jóvenes y ancianos.
El Estado es el responsable principal del cuidado y protección de estos grupos marginales tan vulnerables-así lo marca la Constitución Nacional y los pactos internacionales a los que hemos adherido-, especialmente si consideramos que su actividad como elemento organizador y administrador de las directrices macro y microeconómicas han sido las causales materiales y morales de una abrumadora descomposición familiar y las consecuencias que tales hechos acarrean.
El presupuesto nacional, al igual que los provinciales más los municipales destinan importantes sumas, que deberían destinarse a mitigar estas y otras situaciones similares. Pero parece que es más redituable destinar esos fondos y otros que no se sabe bien de donde provienen, a destinos que tienen como objeto torcer resultados electorales.
Me refiero concretamente a lo que está ocurriendo en Misiones. Es vergonzoso, directamente delincuencial las acciones llevadas a cabo por funcionarios nacionales, provinciales y de otros estamentos en pos de encontrar el camino que permita la eternización en el poder de personajes que finalmente llevarán al país a un caos irremediable.