
La ley de la selva -que nunca ordena algo sin tener motivo para ello- prohíbe a toda fiera que coma hombre, excepto en el caso de que ésta mate para enseñar a sus pequeñuelos a matar; pero, aun en este caso, es necesario que cace fuera del cazadero de su manada o tribu.
La verdadera causa de esta disposición, es que toda humana matanza trae consigo, tarde o temprano, los hombres blancos montados en elefantes y armados de fusiles, acompañados de algunos centenares de hombres de color con batintines, cohetes y antorchas. Y entonces a todo el mundo en la selva le toca sufrir.
Por lo que toca a la razón que entre sí se dan las fieras, es que alegan que el hombre es el más débil e indefenso de todos los seres vivientes, y que no es digno de un cazador poner la mano sobre él. Alegan también -y es cierto- que los devoradores de hombres se vuelven sarnosos y pierden los dientes.
Extracto de:EL LIBRO DE LAS TIERRAS VÍRGENES
Joseph Rudyard Kipling 1865-1936
En la vida hay personas que, como ocurre en las guerras, están en primera línea, en el frente de batalla.
Otras lo hacen luchando pero desde segundas o terceras posiciones y están las que siempre serán destinadas por propia voluntad o porque no están preparadas para otra cosa, que situarse en la retaguardia.
Los héroes siempre salen de la primera línea, nunca de la retaguardia.
Todos sabemos que los cocodrilos son peligrosos, pero la tarea que se nos ordenó fue, drenar el pantano.
Así reza un viejo dicho, que de alguna manera sintetiza una forma de combatir, la cual no significa enfrentar al enemigo donde éste es mas fuerte, sino hacer uso de una táctica y una estrategia que pueda golpearlo donde más le duela.
Este es el punto nodal del problema, tanto en la política como en la vida, y la política forma parte de la vida. La de algunos en su cotidiano hacer, la de otros en especiales u ocasionales circunstancias.
Nuestro país atraviesa una de sus etapas mas intensas, no podía ser de otra manera, pues somos una joven construcción institucional a pesar de llevar casi doscientos años de independencia.
Ocurre que habiendo desperdiciado tanto tiempo en luchas estériles, desencuentros y el resto de aditamentos sociales y sociológicos que tanto conocemos por haberlos vivido o por haberlos estudiado, no debemos seguir haciendo un dispendioso uso de un tiempo que debemos aprovechar al máximo para mejorar nuestra posición interna y externa.
Entre el 11 de abril y el 27 de abril de 1996, Israel lanzó una campaña de bombardeos conocida por Uvas de la ira contra objetivos situados en suelo libanés. El objetivo de esta operación, se dijo, era destruir o debilitar Hezbolá.
El 18 de abril en el curso de esta operación, un bombardeo del ejército israelí mató a 102 civiles refugiados en un campo de refugiados de la ONU, situado en la ciudad de Qana en el Sur del Líbano.
El bombardeo comenzó alrededor de las 14 horas y duró algo menos de 20 minutos. Israel atribuyó el bombardeo a un error debido a que elementos de Hezbolá se encontraban en las proximidades del campo.
El gobierno israelí señala que milicianos de Hezbolá se encontraban en el campo, aunque precisa que ésta no fue la razón del bombardeo (la ONU confirmó esta declaración aclarando que estos milicianos estaban desarmados y pudieron entrar tanto antes como después del bombardeo).
Los primeros testimonios indicaron que un avión teledirigido sobrevoló el campo, en tanto que 2 helicópteros sobrevolaban el entorno. El gobierno israelí desmintió entonces la presencia de aeronaves en el sector.
Casi 10 años después debemos asistir al mismo hecho, y hasta quizás con repetición en algunos de sus actores.
Nuestra situación de responsabilidad mundial, no debe situarse en la retaguardia formada por expresiones tibias, debemos ser tan fuertes como podamos.
Tampoco por mal o equivocado uso semántico, caer en tristes declaraciones de las cuales luego es muy difícil salir, tales como las ya conocidas y públicas de un senador por Corrientes.
Israel desde su fundación está acompañado como nación independiente por la mayoría de la comunidad internacional. Hoy no puede bajo pretexto de combatir el terrorismo hacer uso indiscriminado de prácticas de guerra, que en lo fáctico, se confunden con un exterminio étnico.
Por tal razón se hace necesario que desde cualquier rincón, por insignificante que parezca, alcemos la voz en contra de esta NUEVA LEY DE LA SELVA a la cual recurren las potencias.
Precisamente cuando a ella se apela, es que la razón ha dejado de asistirlas.