
¿China paraíso o infierno?
La semana que culmina, tuvo una alternativa que quizás no fue reflejada como hubiera sido deseable por parte de la prensa local. La Comisión de Promoción y Desarrollo analizó un proyecto de Ordenanza oportunamente presentado por la bancada de Acción Marplatense y que involucraba la problemática de los negocios de distribución de alimentos, cuyos propietarios son personas de origen chino.
En efecto, la concurrencia del Director de Inspección General, Claudio Gómez y de un representante de los comerciantes minoristas a la Comisión de Promoción y Desarrollo produjo un riquísimo informe expuesto por el primero, y una apreciación rayana en la desesperanza por parte del dirigente empresarial.
Ante nuestra presencia durante el desarrollo de dicha comisión, tomamos nota de las consideraciones expresadas por el titular de Inspección General, no exentas de una llamativa crudeza y sinceridad, reconocida por todos los presentes. En un lenguaje llano y directo el funcionario probó una vez mas que no le pesa el cargo. Con la “sin hueso” depilada a láser, pormenorizó los resultados durante las inspecciones, no sólo en los negocios de la comunidad asiática, sino en otros cuyos titulares son argentinos. En ellos, según Gómez, pudieron y quizás podrán seguir apreciandose, una mugre inimaginable, alimentos vencidos, falta de todo tipo de elementos de seguridad, incumplimiento de las más elementales normas en vigencia sobre el manejo de alimentos, sumado a ello las defecciones que están a cargo de otras reparticiones que eventualmente concurren al mismo lugar en gestiones de inspección. Algunas comprobaciones pueden hasta tener carácter delincuencial, según la apreciación del titular de Inspección General. La repartición hace todo lo posible con el escaso personal asignado-esto es un problema reiterado desde hace años-
Informa que sobre 500 clausuras en un trimestre, 14 correspondieron a comercios regenteados por chinos. Lo llamativo fue que recientemente lo visitaron tres personas que pertenecían a la Embajada China, los mismos se “interesaron” por la suerte de sus connacionales, a lo que el Sr. Gómez les respondió, que la repartición que tiene a su cargo infracciona a cervecerías alemanas, tintorerías japonesas y nunca había recibido la visita de personal de las embajadas de esos países. Que los dueños de los comercios chinos, eran presa fácil para el labrado del acta y posterior clausura, pues las anomalías están a la vista, no siendo susceptible de otra cosa que la simple apreciación, que se muestran patéticamente inocultables sin necesidad de ninguna profundización en el análisis u elemento que permita algún tipo de descargo por parte del infractor. Es por ello que no les cabe defensa y deben soportar la pena que aplique el Tribunal de Faltas.
La voz de Claudio Gómez resonaba como mazazos ante el atónito y silencioso auditorio de los curules que componían la Comisión y del Representante empresarial, la misma fue clara y no empleó eufemismos en toda su contundente exposición. Cumplido este requerimiento deslizó que no solamente hay irregularidades en los comercios de chinos, sino en muchos otros que pertenecen a nuestros compatriotas, por tanto las normas que en el futuro puedan llegar a tener vigencia, deberán contener el necesario equilibrio para que a nadie se le ocurra imputar ni por roce la discriminación.
También ese día nos enteramos que en el país hay 18.000 comercios chinos dedicados a la distribución de alimentos y que importan el 34% del total que se consume en el país.
El proyecto local, puede contener sin duda las mejores intenciones, sucede que por otra parte, hay una serie de publicaciones que desde hace tiempo hablan de asociatividad entre nuestro gobierno y el del mas grande país del mundo.

No olvidemos otra vez a la industria textil
La nueva sociedad entre Buenos Aires y Beijing, ¿contribuirá al mutuo desarrollo, o servirá para consolidar a Argentina como proveedor de alimentos y materias primas al gran mercado chino? También conviene preguntarse si habrá mecanismos para hacer transparentes los nuevos negocios y licitaciones.
Por el momento nadie se atreve con las respuestas, ni siquiera quienes más critican al gobierno de Néstor Kirchner.
Nuestros pequeños comerciantes locales merecen una respuesta, pero no debe ocultarseles ni a ellos ni a la comunidad la realidad, la misma forma parte de una globalización que aunque nos cueste aceptar llegó para quedarse, y tengamos en cuenta que toda la vida el pez grande se comió al chico. La sana competencia está enferma

El pez grande se come al chico
No es lo mismo un encuentro con alguien que pertenece al mundo de uno y a quien uno respeta, que un encuentro con alguien que no pertenece al mundo de uno y que es para uno indiferente, aunque esto sea en la simple transacción mercantil que nos parece tan obvia y tan clara. No es lo mismo porque las emociones involucradas son distintas.
Los Chinos copian todo: teléfonos móviles, lavadoras, televisiones, microondas, incluso los sistemas de ‘software’ con los que funcionan los automóviles”. De esta manera se quejan en Europa, que nos queda a nosotros que copiándonos mal el tema de la distribución de alimentos ya tienen el 34 %.
Resumiendo nos les envidiamos la tarea a la Comisión de Promoción y Desarrollo del cuerpo legislativo local, sí, nos permitimos aportarles una solicitud, que sus expresiones contengan el máximo de prudencia y humildad para con sus interlocutores. La soberbia descoloca, nubla, descoyunta. Si no hay experiencia política, ¡peor! Los buenos luchadores, esos que se caen para volver a levantarse y morir de pie como los árboles, lo saben muy bien.