La celeste y blanca

por Enrique Serra

June 24th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

Muchos han sido los hombres y mujeres que dejaron una honda huella en nuestra historia. Por las circunstancias políticas en las que les tocó vivir y actuar, y fundamentalmente por sus grandes merecimientos y patriotismo, como la que le cupo a Manuel Belgrano.

Actor decisivo en las jornadas de la Revolución de Mayo, tanto por su actuación anterior como posterior a 1810, sacrificado ejemplo de pureza cívica y valentía militar, fue el creador de la bandera, síntesis emblemática de la nacionalidad Argentina.

La primera bandera surgió en la historia con el primer pueblo que debió aglutinar a sus hombres para defender su suelo, y su veneración se inició con la primera victoria.

Nuestra bandera, asociada para siempre al nombre de su ilustre creador, nació durante una revolución, la revolución de la libertad, de la independencia y de la soberanía popular y fue concebida heroicamente en la víspera de una batalla.

Por eso nosotros, los argentinos, deberíamos sentirla permanentemente como el signo de nuestra historia, de nuestras libertades, de nuestros derechos, de nuestra dignidad como nación.

Claro, la actualidad marca que la misma flamee en balcones, puertas, ventanas, automóviles, bicicletas y etc. No mayoritariamente en los días festivos de nuestra nacionalidad, sino cuando juega la selección nacional de fútbol.

El historiador y fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo P. Carranza expresó: “Nuestra bandera ha sido auxiliadora y generosa a todos los rumbos en que, fuera de las fronteras, se precisaba combatir; una llegó hasta el corazón de Bolivia, en manos de su propio autor; otra flameó en las alturas, en manos de un genio más alto aún más que el eterno pedestal de su gloria; la última de ellas en el Perú cumplió la profecía del Himno Nacional, conmoviendo la tumba de los Incas, y su sombra vigilaba la presencia airosa y viril de sus pocos hijos que asistieron a la jornada de Ayacucho”.

Al mencionado catedrático le faltó tiempo de vida para observar esta otra parte de una realidad, que de ninguna manera negamos ni ocultamos, ni tampoco creemos que a nadie ofenda. Sucede que de este tipo de ejemplos una vez pasado el mundial no nos queda nada. Seguirá nuestra individualidad luchando contra todas las adversidades propias y ajenas. Lamentablemente el espíritu patriótico resurgirá dentro de 4 años cuando una nueva ilusión se ponga en marcha.

Es un verdadero desperdicio, que no sepamos hacer uso de esta fuerza que inflama tantos sentimientos, para volcarlos en acciones que nos impulsen positivamente hacia el encuentro de un destino de grandeza, que a veces parece tuviéramos tan a mano.

Dentro de pocas horas nuestro seleccionado nacional disputará un importante partido con México. Debemos destacar una particularidad, la totalidad de los futbolistas profesionales que lucen la camiseta nacional, han mostrado que saben honrar sus colores y su entrega y habilidad supera con creces el ejercicio de una profesión para la que están capacitados a la altura de los mejores del mundo.

Desde este humilde sitio, nos calzaremos la celeste y blanca, gritaremos y nos emocionaremos con el triunfo-no esperamos otra cosa- y nos sumaremos sin pudor a todos aquellos que sienten con pasión el orgullo de ser argentinos.

También aseguramos, que una vez terminado el mundial, no bajaremos los brazos, nuestra prédica seguirá instalada en la misma línea y acompañaremos o criticaremos la marcha de nuestras administraciones. Finalmente haremos uso de esta maravillosa herramienta de la técnica para comunicarnos y comunicar nuestra opinión.

Advertisement

Comments are closed.