
Hoy comienza el campeonato oficial de fútbol de la AFA. El hecho, lo comentamos exclusivamente, pues no dudamos que será la apertura de una necesaria válvula de escape a demasiadas tensiones que se están acumulando en el cuerpo social argentino. De paso, no podemos soslayar el especial “arreglo” de los dueños del fútbol argentino con canal 7, que merced a buenos oficios oficiales, se encargará de transmitir el partido de los viernes.
Con sana envidia, al decir de algunos periodistas locales, observamos por televisión como funcionaba la democracia norteamericana, y cual era el despliegue ciudadano conjuntamente con el esfuerzo que denodadamente realizaron y realizarán los candidatos en las llamadas elecciones primarias del país del norte. Algunos comentaristas se horrorizaban por lo que entendían ellos, era una banalidad criolla, preocuparnos por los “caucus”, así denominan a estas primarias contiendas, donde se eligen a los delegados que luego consagrarán a los candidatos presidenciales, en lugar de ocuparnos de los diarios problemas de nuestra canasta básica, de los muertos en las rutas, de la inseguridad y de tanta cosa fea que a diario nos rodea a los argentinos.
Lo que habría que contestarles a estos aprendices de Kant, es que, causalmente, por adolecer nuestra sociedad de ese sano ejercicio que los norteamericanos realizan continuadamente hace más de doscientos años, nuestros problemas antes mencionados, se han agudizado desde la época de la independencia hasta el presente. Nuestra joven Democracia no ha podido hasta hoy conculcar los resultados de pésimas y corruptas administraciones federales, estaduales y municipales, todo ello, pues un maremágnum de incapaces, irrespetuosos de la ética ciudadana, ignorantes de las responsabilidades políticas, tomaron casi por asalto las instituciones del país bajo pretexto de un progresismo tan absurdo como inexistente. Claro está, lo anterior, lamentablemente facilitado por el voto popular.
Por ello, cuando reiteradas noticias nos asolan con la escalada de muertes, producto de asesinatos, o de los terribles desastres con pérdidas de vidas humanas a causa del desprecio por la propia y de terceros, que ciertos conductores ofrecen en las rutas, más que amargarnos y destripar con insultos a los posibles responsables, debemos preguntarnos cuánto de culpa nos cabe a todos como cuerpo social de una Nación, que jamás en sus comienzos eligió este presente como destino.
La inseguridad social, al igual que la iniquidad y pobreza, aumenta cada día. Los mentirosos índices que nos depara el INDEK, ya no pueden ocultar su horroroso y dispar salto con la realidad, tanto, que hasta los organismos internacionales de crédito han emitido su queja. La salud, educación, que en los presupuestos públicos deberían ocupar primordial lugar, se los ha relegado en su escala y el cumplimiento en la asignación de partidas es tardío o sale con los fórceps de huelgas o exigencias de marchas. Desde el Congreso Nacional y las legislaturas Estaduales, son pocas las voces que aumentan los decibles ante un desequilibrio tan notorio de los ingresos populares. Pronto, sin temor a equivocarnos, los reclamos se harán oír.
No obstante, ante un cuadro tan exponencialmente mediatizado, que muestran los diarios hechos de inseguridad, que hacen rodar cabezas de altos funcionarios, deberíamos preguntarnos, no porque no salen a la calle los escuadrones de policía, a combatir a la delincuencia-que dicho de paso, la Bonaerense no puede integrar a sus filas los nuevos oficiales egresados pues se han robado las armas que compraron para tal fin-; ergo, un peligroso antecedente que dejaremos para analizar en otra oportunidad. Sí, deberíamos preguntarnos y con profundidad, el origen de tan desmesurado aumento en la población delincuencial.
El Art. 34 del C. Penal habla : que no serán punibles; el que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputables, comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones. (El Artículo luego sigue con otras consideraciones). Pero queríamos detenernos en que el legislador previó este tipo de circunstancias para no descargar el peso de la ley en aquéllos que podrían por sus características ser inimputables.
La exageración en la defensa, la permeabilidad de los fiscales y jueces de garantías, a veces, hace que este tipo de redacciones sean desvirtuadas en su espíritu. En efecto, un elemento a considerar por la sociedad y especialmente por sus dirigentes, es cuál es el motivo que llevó a delinquir a tal cual persona, especialmente, joven.
Un elemento que han tomado muy en cuanta diversas personalidades especializadas en Criminología, es la mala alimentación, desde el mismo momento de la concepción en el seno materno, por causas como la ingesta de alcohol, el fumar, el consumo de drogas. Todo ello por parte de la madre de esa criatura en gestación, que carga no sólo el peso de un hijo a temprana edad, sino con dudoso futuro. Luego, los primeros meses de vida son vitales para el desarrollo humano de ese niño. Es en esa instancia cuando a la criatura le faltan alimentos que aseguren el normal desarrollo neuronal y físico. Sin profundizar en un campo que le corresponde a la ciencia, hagamos un simple repaso mental y reflexionemos en que condiciones viven miles de compatriotas y extranjeros que se apiñan en villas miserias, donde todo lo descrito es poco, comparado con la realidad. El resultado, obviamente, es que de esos tugurios no saldrán precisamente, futuros hombres de ciencia o laboriosos y esforzados estudiantes. La pregunta del millón es que hizo la Sociedad a través de sus dirigentes y por varias generaciones para que ese flagelo no aumentase. Hoy la situación esta fuera de control, los resultados son los que tenemos a la vista y estamos pagando las consecuencias.
Con respecto a las muertes en las rutas. En lugar de gastar horas de tele, observando como la morbosidad mediática se pone de manifiesto ante los culebrones que montan los canales de TV, y cuánto más sangre mejor. Deberíamos dedicarnos a repensar no cual es el motivo que cada día se producen más unidades automotrices, sino cuál fue el motivo que no podamos disfrutar de verdaderas autopistas en un país tan extenso como el nuestro. Que desde hace años pagamos un impuestazo para fondo vial que va incluido en el precio de los combustibles, en el costo de los neumáticos y en el fabuloso negocio de las autopistas que sus concesionarios no construyeron un solo kilómetro, sino que sólo se limitan a cortar el pasto.
Desde que tiempo (50 años) comenzó el desguace del ferrocarril, que, en 1958 poseía casi 50.000 Km. de vías que conectaban a una vasta región nacional y hoy apenas están semioperables 5.000.
Por ello, apelando a la fe y a la buena memoria de nuestro pueblo, debemos convocarnos día a día a este tipo de análisis, para luego, en el sagrado momento de emitir nuestro voto, única arma que debemos esgrimir con fuerza, lo hagamos con plena conciencia y conocimiento de los hechos precedentes, cercanos e históricos.
Enrique Serra.-