Jornadas de La Sociedad Civil en el Concejo Deliberante

September 25th, 2005 by Opinorama Leave a reply »

El objetivo general de esta jornada es confeccionar un documento consensuado que sirva como referente para garantizar el fortalecimiento de la familia como célula fundamental de la sociedad y asegurar para las futuras generaciones de una educación socio cultural, ética y moral conforme a los modelos ya establecidos.

Al hablar el Arquitecto Katz expresó entre otros conceptos” cuando me preguntan qué vamos a hacer con Higiene Urbana, con el Tránsito y sus accidentes o qué vamos a hacer con los miles de chicos que los fines de semana salen de una confitería -borrachos y algunos drogados- o qué vamos a hacer con tantos otros problemas, yo siempre digo que la familia debería ser el primer lugar donde estas cuestiones se reflexionan, se asumen, se abordan y se corrigen”, “Hay que ver qué rol le vamos a asignar, porque -en realidad- me parece que Argentina es un país donde vivimos construyendo excusas para justificar y no asumir la responsabilidad individual.”

Entre los varios asistentes que hicieron uso de la palabra, una de ellas fue la Sra. Laura Gimeno, Secretaria De Asociación Conciencia e integrante de la Asociación de Mujeres Universitarias de Mar del Plata; aclaró que sus reflexiones las hacía únicamente como integrante responsable de una familia y convencida del refuerzo que debe dársele a este pilar de la sociedad:
Decía: LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS INDELEGABLES MANOS DE LA FAMILIA.

La concepción de pensar que la educación sexual impartida desde el estado podrá remplazar a la originada en la familia, o podrá excluirla, no es disparatada, ya que sobran indicios para analizar los peligros que encierra tal concepto. De persistir tal idea no tendrán en ella cabida los Mandamientos de la Ley de Dios.
La formación psicológica y moral de nuestros hijos, estará sujeta al subjetivismo y el capricho de los funcionarios de turno, de educadores mal preparados, o simplemente del albedrío ideológico que esos mismos burócratas le puedan imprimir.

En efecto, es la Secretaría de Educación la que debe dictar los contenidos y actualizarlos periódicamente para cumplir con el objetivo de “contrarrestar los mitos y las creencias falsas”, palabras ambiguas con las que se esconde una manifiesta aversión a las enseñanzas de la Iglesia en la materia, y por ende y reemplazando a la familia.

Extraña situación ésta en que el Estado laico asume la misión propia de la familia y de la Iglesia, y utiliza todas las herramientas de poder para transformar las mentalidades e imponer una peculiar concepción del hombre, de su finalidad y de la moral a toda la sociedad, de acuerdo a una ideología ajena a la de la mayoría de nuestra sociedad

No hay ninguna originalidad en los legisladores que promueven este proyecto. No están sino reeditando en nuestro país programas revolucionarios puestos en marcha en la Rusia soviética o en la España del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el cual, precisamente en estos días, ha anunciado un programa que incluye la radicalización del aborto, el reconocimiento del “asociación matrimonial entre homosexuales”, la eutanasia y el retiro de los crucifijos de todos los lugares públicos.
De implementarse la educación sexual del proyecto porteño, los colegios se irán transformando en centros de desorden moral y corrupción, poniéndose en marcha, más bien, una “revolución en las conciencias y en los espíritus”, de acuerdo a la expresión del socialista español Rodolfo Llopis.
Según Llopis, al hacer la revolución, es necesario utilizar a los educadores para “apoderarse del alma de los niños”, como en la revolución bolchevique de 1917.
Es lo que también afirma el escritor freudo-marxista Pierre Fougeyrollas: la revolución sexual “hará saltar las trabas psíquicas” que obstaculizan la “expansión ilimitada” de las potencialidades revolucionarias de cada ser humano.
Obsérvese, que las anteriores ponencias son en un todo extrañas a nuestras tradiciones, a nuestra historia, a los fundamentos que le dieron fuerza a nuestra nacionalidad, tantas veces vapuleada, tantas veces enfrentada con proyectos extranjerizantes, ya desde lo económico como desde lo político y ahora apuntan directamente al corazón del máximo Instituto que da vida a una sociedad. Me refiero a la familia.

Se propone así que, una vez destruidas las barreras morales “represoras” de las potencialidades sexuales, cada persona sea simultáneamente heterosexual y homosexual.
El curso de las cosas llevaría entonces a la destrucción de la propia noción de familia y todo estaría preparado para la implantación de un ideal colectivista.

Tal vez sea la razón por la que “Página 12” se alegra al anunciar que “unas treinta ONGs –entre ellas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, Ctera y la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) – están impulsando la aprobación de una ley federal sobre educación sexual para que su dictado sea obligatorio en los establecimientos educativos de todo el país”.

La sexualidad existe desde el nacimiento y está implicada activamente en el desarrollo, evolución, equilibrio emocional de la persona y en su estabilidad afectiva. En las relaciones interpersonales, en las parejas y matrimonios tiene una gran importancia. Por tanto separar la sexualidad del resto de la personalidad, supone escindir a la persona de su realidad concreta y vivenciad.

Hasta hace pocos años la sexualidad era abordada únicamente como algo que servía para reproducir la especie, sobre todo en las mujeres. Algo que por deplorable fue eliminándose de la concepción social promedio. Los hombres-antaño- podrían tener una consideración distinta, así como una conducta de mayor permisividad. Esta doble moral es uno de los resultados de la educación sexual realizada durante siglos, afortunadamente dejada de lado

Debemos reconocer que en la actualidad una nueva concepción de la educación sexual y afectiva va extendiéndose poco a poco hacia una mayor amplitud y consenso entre ambos sexos. Las graves consecuencias que comporta una mala información sexual y las actitudes sexonegativas, por ejemplo en el caso del sida, están haciendo que ese proceso se acelere. En otros países esa circunstancia ya se ha dado, de tal manera que, más que de prevención, se comienza a trabajar en la verdadera promoción de la salud sexual.

El sida es un problema de salud mundial que afecta enormemente a la población adolescente. En este momento, la muerte por sida, es una de las más importantes causas de muerte en población juvenil. Seguramente ha habido acontecimientos impactantes – tal vez el caso Magic Jonhson o el de Freddy Mercury, por citar algunos – han podido contribuir a que el sida adquiera ese carácter relevante que en los primeros años no se le daba.

La educación sexual, además de prevenir diversos problemas puede ser una forma útil y eficaz de promover una mejor salud y de mayor calidad.

¿Quién está preparado para impartir educación sexual mejor que los padres? Este es un cuestionario fundante en todo el meollo de la cuestión, pues la educación que pueda brindársele al niño o al joven adolescente en los colegios, jamás deberá diferir o colisionar con la entregada en el hogar, a pesar de alguna particularidad “chapada a la antigua” con la que eventualmente podría en algunos casos catalogársela.

Ese niño o ese joven debe ser el producto exacto de lo que no sólo concibieron los padres, sino, de lo que el núcleo familiar planteó en base a herencias, formación, aceptación de conjunto, lazos de historia y lugares de donde se proviene. Lo que sí debe prestarse atención es en aquellos casos particulares donde pueda advertirse malformación. En ellos, al igual que cuando aparece cualquier tipo de patologías en los educandos, debe concurrir la escuela como auxiliar complementario de los padres. Nunca en reemplazo.

Pero para tal tarea, debe exigirse un adecuado plantel de profesionales, capaces y desideologizados.

La educación en todas sus formas hace a la salud positiva o negativa conque que arribará luego la persona a su etapa adulta. Debemos entender que esos individuos darán luego la nutriente a las futuras sociedades. No permitamos entonces que se corroa con malformaciones, el futuro de una Nación. Hagamos oír nuestra voz, pues sin lugar a duda, conformamos la verdadera mayoría que hasta ahora ha estado silenciosa, el seguir siéndolo nos convertirá en cómplices.

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1 comment

  1. norberto luxardo says:

    Sr SERRA lo felicito por la pagina y por sus notas.-
    A mas que felicitarlo le agradezco por su mensaje muy positivo
    NORBERTO LUXARDO