
Del insomnio podemos decir que es la dificultad de conciliar el sueño, el despertarse repetidas veces durante la noche o mucho antes de sonar el despertador. Esto es normal, si sucede de vez en cuando. Puede convertirse en algo habitual y diario, y si se repite durante muchos días, habrá que consultar al médico para que él encuentre la causa de tal situación, pueda hacer un diagnóstico y dar un tratamiento adecuado.
En mi caso ha sido circunstancial, habiendo logrado una rápida cura para tal no habitual somnolencia. Sentarme a la compu y desparramar sobre su teclado ciertos pensamientos sueltos que casualmente los ha unido el insomnio.
Hemos comprobado que el simple paso del tiempo, a pesar que el mismo ha marcado hace ya seis años la entrada de un nuevo siglo, encuentra al país en una situación tan delicada que no le deja vislumbrar el rumbo y la orientación de su historia. La democracia restablecida hace más de 20 años, olvidó en parte su misión de recrear la sociedad argentina, esa sociedad que había sido enfrentada y herida por desencuentros y luchas fratricidas.
Estos años debieron ser el momento en que la política cumpliera la especial misión de poner en práctica lo mejor de su génesis, para la construcción en común de ideales que, como necesaria mediación al servicio del bien común, debieron ser propuestos a todo el pueblo y se ejecutaran para saciar tantas esperanzas razonables. Nada de eso o muy poco ha ocurrido, lo cierto es que las frustraciones y la chatura de sueños han ganado a las grandes ilusiones instaladas en aquel lejano 1983.
Esa acción política tan esperada, esa masa de pensamientos que obligadamente deben transformarse en acción y que es uno de los más nobles servicios al hombre y a la sociedad, parece haberse diluido y debemos lamentar que ha sido superada por la afanosa búsqueda personal y sectorial de poder y riquezas, pervirtiéndose con manejos pocos claros en sociedad con grupos económicos o financieros que la han hecho instrumento de sus intereses, ahora comunes.
Los partidos políticos se han ido desdibujando, pues algunos han desaparecido, otros han mutado dentro de sus propias internas haciendo un camuflaje de oposición, para luego al momento de las elecciones, al igual que en la perinola”tomen todo”. No se percibe en ellos una adecuada y clara escala de valores que los rijan. Han dejado de ser escuela de civismo para sus adherentes e instrumento de selección de los mejores y los más aptos para la consecución de los cargos públicos. No debemos olvidar que la autoridad concebida como tal, dignifica el ejercicio, sirviendo al conjunto y no sirviéndose ella, del conjunto social
Por su extensión en el tiempo, por su intensidad, por el escaso o nulo futuro en el corto y mediano plazo, aquel que nos permita al menos ver una esperanza de mejora, hace de esta crisis, que ha inundado toda la escala de valores que padece gran parte de la sociedad y fundamentalmente su dirigencia y su resonancia en las instituciones, ponga en peligro la identidad e integridad de la Nación.
La situación, así visualizada al menos por nosotros, colabora e implica mayor empobrecimiento en la educación y se convierte en una poderosa invasión de la cultura comunicacional, al haber sido cooptados los mas importantes medios nacionales, Ésta, más allá de determinados servicios en la tarea informativa, se ha transformado en una propuesta frívola, transmitiendo la caricatura del hombre y no su dignidad, o la grandeza de su vocación, la belleza del amor, el sentido del sacrificio y la alegría de sus logros.
Los problemas económicos son graves y realmente nos deben preocupar, mas allá de que ciertos indicadores-algunos prefabricados por los encuestólogos alquilados por el poder-intenten disfrazar una real situación de angustia.
Que tanto en su macro bonanza cíclica como en su abrumador micro potencial futuro, los hilos conductores del camino globalizado, han sido y seguirán siendo manejados por fuertes y poderosos estamentos que superan ampliamente a nuestra tilinguera política vernácula.
¿Cuál es el proyecto de país que debe orientar nuestra acción? ¿Qué hacer para generar esperanza? Es necesario que todos nos convirtamos en sujetos de acción positiva, especialmente aquellos que tienen poder dirigencial, con el objeto de evitar el creciente divorcio con el pueblo y dejando de lado, para siempre, la búsqueda de privilegios personales o sectoriales. Es necesario recrear la política como principal instrumento de gestión del bien común, de modo tal que sea ella la que dirija y encauce también a la economía en el marco de las instituciones republicanas vigentes.
Son muchos los hombres y mujeres que ante la crisis vencen el desánimo, no bajan los brazos e intentan convertir sus vidas en signos de esperanza. Es más, en la conciencia colectiva de los argentinos se advierte el inicio de un fuerte deseo de privilegiar la ética y la idoneidad, y de alentar a los honestos. Están surgiendo voces de protesta en muchos sectores de nuestro país. El piquete profesional esta siendo lentamente reemplazado por antiguos caceroleros y una nueva generación se resiste al avasallamiento patoteril del nuevo statuo quo político, el cual pareciera en principio tiene todas las de ganar, por los enormes recursos disponibles. Pero nunca en la historia de la humanidad, los malos le ganaron a los buenos eternamente.
Para que un análisis sea justo, deben tomarse en cuenta todos los componentes del problema analizado, cuando se sesga, obviamente puede ser debido a un error de juicio o una interpretación viciada o condicionada del tema. La nuestra es una partícula, un exabrupto de conciencia, que puede llevar-lo admitimos-aquella subjetividad de quien ha visto como chocan contra fuertes paredes de creída omnisciencia, los sinceros aportes que intentamos realizar cuando nos tocó en suerte una mínima colaboración en la cosa pública.
Por otra parte, para todos aquellos que dicen tener conciencia revolucionaria, la misma, no es dar bonitos y encendidos discursos, mandando a la inquisición a los escuálidos corruptos, son hechos, son actos acordes con esas palabras, los que deben primar. Ya estamos harto de grandes discursos rimbombantes, donde con la mano derecha se ensalza los valores de la argentinidad y con la izquierda se siguen esquilmando los recursos públicos.
Deseamos que el Supremo Arquitecto del Universo guíe a los todavía buenos y sanos dirigentes, para que no se cometan injusticias, no se violente ni principios ni derechos fundamentales. Que la providencia los libre de las tentaciones materiales que a cada momento se ponen a su paso. Que el poder sea capaz de brindar a cada ser humano la oportunidad de vivir una vida digna y trascendente para el, para su familia y para nuestra nación.