Insomnio.

June 27th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

Acordes de bandoneón, nostálgica música de las grandes orquestas, el incomparable manejo de un Salinas sobre la guitarra; sí, efectivamente, casi siempre es lo mismo, siento el acompañamiento, aunque algo lejano de ese tipo de música en mis noches de insomnio. Ello no solamente agrada, imaginariamente, mi sensibilidad auditiva, sino, que me enriquece el alma. Entonces camino casi como un autómata hasta mi PC, y estampo sobre el impoluto marco de la hoja de Word, vivencias, recuerdos, añoranzas bucólicas de noches más tranquilas, menos dolorosas.

La vida siempre nos depara alguna sorpresa y simplemente lo que tenemos que hacer es aceptarla tal como viene. Claro que podemos mejorarla, en eso estoy.

Recuerdo mis primeras zamarreadas a la tradicional Lexicon 88 o a la Rémington, luego me sentí más cómodo con las IBM a bochita intercambiable, siempre fui fiel a la modernidad. No me gustó mucho la Scharp con display semiautomática, pues, ya comenzaban a dar frutos los procesadores de texto. Mi primera computadora, una Texas TI 99, fue todo un hallazgo, aunque necesite de los oficios de una programadora para hacerla rendir. El resto es historia reciente y por más que me condenen de criminalizar la nostalgia, cambiaría las enormes facilidades del actual sistema de escritura, únicamente, por otra cosa que resulte más efectiva y superadora. Entiendo, que deberá pasar bastante tiempo para ello, los muchachos compinches y competidores de don Gates, andan ocupados en otros menesteres.

Para escribir, de todas formas, además del elemento técnico, es indispensable que dejemos las ventanas bien abiertas a las musas, que no abandonemos el trajinar hacia la biblioteca en busca de los clásicos, para, que de esas fuentes ayudemos a la inspiración en trasladar al blanco marco del Word, lo mejor de nuestras ideas. Si logramos medianamente hacernos entender, habremos conseguido avanzar un paso muy importante.

Es difícil encontrar los términos apropiados para esbozar ideas que no sostengan un leiv motiv que desde hace tiempo marcó la impronta de este Sitio. Hoy intento hacer una excepción. Dejaré tranquilo a los K, al campo, a la inflación, al dólar, a los precios y la plata que no alcanza para intentar trasladar a mis visitantes, lo intenso y hermoso de la vida.

Hay acaso algo más superior que la existencia misma del ser humano. Creo que no. El saberse con capacidad de haber dado, junto a la mujer soñada, vida a una maravillosa familia, de haber cosechado un puñado de amigos, de haber dejado un buen recuerdo en ciertas personas, de haber disfrutado de una sana y feliz niñez y adolescencia, de haberle sacado jugo a la juventud. Qué más se puede pedir. Con ello quiero, simplemente, compartir un momento, una pausa de mi diaria realidad, en la que tengo que realizar un esfuerzo adicional para desbrozar las dificultades propias de las circunstancias que hoy me arroja la propia existencia.

Luego, quizás mañana u otro día retomaré la lanza de la protesta contra el destino que un rodeo de botarates insiste en llevar a nuestra Nación por caminos inesperados y que fatalmente, si los dejamos, nos pueden hacer volcar.

Enrique Serra.-

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