
Ignorar la realidad por parte de los gobernantes, es tan peligroso como conducir a ciegas.
A pesar de las múltiples señales que éstos, especialmente, vienen recibiendo desde años en el orden nacional, persisten en acciones cuyas consecuencias van más lejos que un simple estado de neurosis. Podríamos arriesgar, mas bien, que se trata de una colectiva anemia política.
Las denuncias de corrupción-entre otras muchas señales- han puesto al descubierto situaciones que hace pocos meses eran inimaginables para una administración que reivindicaba una ética, y luego mutó en revancha.
El primer aviso de luz anaranjada, el gobierno nacional lo tuvo en Misiones.
El próximo domingo se unirán dos luces, esta vez, coloradas. Buenos Aires capital y Tierra del Fuego.
Las consecuencias de tales resultados electorales serán terriblemente adversas, porque la lectura que de esas compulsas hará el pueblo, es que la desbandada K puede comenzar en cualquier momento.
Es insostenible pretender conducir a la Nación en un permamente estado de zozobra, con funcionarios públicos imputados por actos delictivos. Es insoportable escuchar-por parte del gobierno nacional- promesas, anuncios de obras, programas para distintas jurisdicciones, todos, absolutamente todos en un marco virtual. La realidad de la hora exige que tales promesas se cumplan. Deberían recordar estos peseudo herederos del movimiento peronista, un conocido apotegma de su fundador.
“Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”.
Es en vano el esfuerzo proselitista que el actual titular del poder ejecutivo y sus operadores políticos hacen por desbaratar el triunfo de Macri. ¿De qué sirve sustentar una candidatura dilapidando tantos recursos del pueblo?
Abrir nuevos frentes cada día no es recomendable para nadie, menos para un Presidente que tiene por delante severos desafíos. La inflación por ejemplo, hasta ahora disimulada con los parches del INDEC, muy pronto pondrá en jaque los buenos logros reflejados en la macroeconomía, en base a un positivo ciclo virtuoso a nivel internacional.
Decía Raymond Aron : Toda doctrina, liberal o marxista, que erige en dogma proposiciones o esquemas cuyo significado es equívoco y cuyo alcance es impreciso se aparta del mundo de la ciencia para caer en el de la mitología. En sociología o en economía política, la conciencia crítica forma parte integrante de la conciencia científica. (El político y el científico, editorial Altaya, pág. 29)
Hemos dicho en otras oportunidades, coincidiendo con enunciados muy añejos, que la política no es una ciencia y mucho menos exacta. Puede más bien, la misma, asimilarse a un arte. No obstante tanto la ciencia como el arte se basan en observaciones de la realidad y ajustándose a guías de cierta racionalidad. Existen, como en toda actividad humana, excepciones. Asistimos a una continuidad de excepciones y no a la normal observancia de reglas comunes y permanentes.
Del resultado de lo anterior, hoy tenemos a nuestra Argentina, país beneficiado por la naturaleza como pocos y con una excepcional composición humana,en un permanente distanciamiento que nos aleja de los pueblos desarrollados del mundo. Ellos siguieron reglas y no se ataron permanentemente a las excepciones.
Si buscamos ejemplos para analizar como otras naciones han salido del subdesarrollo y permitieron a sus habitantes vivir mejor, en Europa, tenemos a España. Pero si no queremos cruzar el océano, viremos la observación hacia el oeste, detrás de la Cordillera encontraremos a un pueblo que lenta pero sustentablemente se desarrolla y permite a sus habitantes pensar en un mejor futuro, a pesar de tener menos posibilidades naturales.
Dediquémonos sin perder más tiempo a reflexionar seriamente cual será nuestra conducta en octubre próximo. De tal decisión, dependerá en gran parte la clase de país que deseamos.
Enrique Serra.-