
20 de diciembre del 2001
El día 19 de diciembre de 2001, tuvo lugar en la Argentina un suceso sin precedentes históricos que culminó con la renuncia del ministro de Economía y la posterior fuga del Presidente de la Nación. Espontáneamente, salieron a las calles, miles de personas, el pueblo, el verdadero, compuesto por todos los estamentos sociales, ese pueblo harto, cansado del engaño que había significado una alianza política que finalmente dejaba al desnudo su único objetivo-ganarle a Menem- el mismo se manifestó en aquella oportunidad en contra del gobierno que había incumplido todas y cada una de las promesas, con el agregado de haberlo estafado quitándole a un importante sector parte de sus ahorros. Dicha manifestación, tuvo la particularidad de no poseer ningún tipo de propaganda o publicidad que la incitara (la propaganda que la motivaron se encargó de hacerla el gobierno por sí sólo).
Luego siguió lo que todos conocemos. Una indiscriminada y brutal represión, contra ciudadanos y ciudadanas indefensas. El luctuoso saldo fue las más de 30 vidas entregadas en pos de reinvidicaciones que todavía estamos esperando.
No pertenecemos a los que oportunamente exigieron “el que se vayan todos”, por el contrario, estamos convencidos que la política es una maravillosa herramienta para la construcción armónica que necesitamos. Los argentinos hemos padecido demasiada muerte por carecer de política democrática, ya que quienes implementaron su reemplazo por el autoritarismo y la intolerancia, la única respuesta que encontraron para frenar el ansia de libertad y vida republicana, que finalmente no pudieron contener, se valieron para ello de un intolerable salvajismo humano.
Abogamos por la verdadera política, la cual interpretamos debe integrarse con coincidencias y discensos, debe permitir, la misma, se expresen todos aquellos con capacidad de esbozar ideas y proyectos que tiendan al bien común, no debe coartársele la posibilidad de crecer a quienes tengan capacidad para hacerlo y si en ese crecimiento superan a cuadros establecidos, darles el lugar que supieron conseguir, a efectos de fortalecer ese necesario recambio político generacional.
Reprobamos la componenda con el único fin de la prebenda, aplaudimos el intercambio de ideas provengan de donde provengan en la medida que resulten útiles a la sociedad. Entendiendo que todas las ideas deben sustentarse en una base ideológica, pues nada bueno surge del abstracto y despótico personalismo.
La ideología es como un sistema de creencias, valores y costumbres de una comunidad. Algo del sentido común que presenta temas opuestos como una contradicción y podemos decir respecto a los sujetos que: “La gente utiliza la ideología para pensar y discutir sobre el mundo social y, por su parte, la ideología determina a su vez la naturaleza de tales argumentos y la forma retórica que adquieren” La ideología finalmente es ese agregado esa externalidad integrada con cargas de emociones y saberes, ambos necesarios para abrir nuestra mente y corazón en un mundo abarcativo no sólo en lo material sino en lo fraterno y solidario que tanto necesita un pueblo como el nuestro.
El proceso de recuerdo social-elemento importante en la ideología- se forma en el ámbito pragmático, en las instancias comunicativas de la vida cotidiana. Es allí en donde surgen visiones contradictorias de la historia y se expresan en discusiones a partir del uso de la ideología. Esta determina el origen de esas visiones opuestas, cómo se van a constituir retóricamente, así como va a determinar el significado que los sujetos le atribuyen al pasado. Por lo tanto, podemos decir que el pasado “nace” de la discusión de posturas contrarias y por esto mismo la verdad del pasado podría eventualmente ser puesto en tela de juicio Las ideologías intervienen en la reconstrucción del pasado porque es indispensable para una sociedad el poseer una conciencia histórica, ésta no se relaciona con el simple recuerdo de hechos históricos como pasaron realmente, sino que siempre implican una lectura del pasado, y es en esa lectura donde se juega la ideología
Es posible definir memoria colectiva como una reconstrucción del pasado que vincula cierto acontecimiento recordado con deseos, inclinaciones y temores del presente, es decir, con la ideología. El recuerdo colectivo se sostiene por medio de prácticas sociales, en donde podemos distinguir tres formas: La memoria como proceso, pero no como objeto de pensamiento, la conmemoración del pasado en sí mismo en lugar de la reconstrucción de un hecho pasado que acarree odios o rencores y la memoria como proceso mediante el cual se reconstruyen hechos pasados que deben integrarse en lo positivo, o quedar en el archivo latente, a efectos de no repetir errores y sí reivindicar logros.

Ilusión de un mañana mejor
Es por ello que adscribimos con convencimiento a una ideología asentada en el campo nacional y popular. Pensamos en que el trabajo es un derecho no solo establecido en la Constitución sino en la leyes naturales, las cuales hasta el presente hemos visto pisotear de una manera repugnante, aún por aquellos que van todos los días a misa, ignorando si esa pretendida comunicación con Dios, será una oración por los sufrientes o un constante pedir perdón por tanto impúdico y constante pecado cometido.
Para cerrar, honramos a los que entregaron la vida por ideales-aún los equivocados- e instamos al serio trabajo político en procura de alcanzar metas de grandeza, que sin duda Argentina merece.
LA POBREZA ES LAGO POR LO CUAL HAY QUE PREOCUPARNOS OPOR QUE HAY QUE PONERNOS EN EL LUGAR DE ESAS PERSONAS Y TENEMOS QUE AYUDARLAS