Espejo de sueños
¿Qué es de la vida detrás del espejo?: con esta pregunta una pequeña niña dejó hace poco, en una ciudad de nuestra Argentina, desconcertada a su madre.
Ignoro cuál habrá sido la respuesta que su progenitora dio a la pequeña.
Pretendo encontrar alguna para compartirla con ustedes.
Esta tarea autoimpuesta de juntar realidades y conjeturas, acarrea la necesidad de atrapar pensamientos sueltos que no poco trabajo cuesta el detenerlos por un instante en nuestra mente. En efecto, detrás del espejo puede ser que quienes existan, estén limitados por esa barrera de vidrio-negro para ellos-, y no tengan otro destino que el vivir felices. Esa limitación les impide la lucha por otro territorio que no sea el estar muy cerca de nosotros y ello sólo ocurre cuando nos acercamos al espejo.
Cuando nos alejamos, quienes viven detrás, se van por un desconocido camino, y no pueden imitarnos. Nosotros en cambio quedamos en este gran espacio al cual muchos nos dedicamos febrilmente a tratar de mejorar. Junto con ello, también nuestras relaciones, costumbres o quizás para no faltar a la verdad, nos equivocamos a rabiar y producimos tales desastres como guerras, muertes, divisiones, odios, rencores y toda maldad que ande suelta por ahí.
Esta circunstancia diariamente nos envuelve en la compleja problemática de las mezquindades, pero también con los dulces sabores de la felicidad. Sucede que a veces nos perdemos en el camino del encuentro de ésta y en ese laberinto surgen egoísmos, rencores, envidias, falta de ética y todo ello marcado por un sórdido pragmatismo de vida, que pensamos convencidos, es la única defensa oponible a nuestros congéneres.
Detrás del espejo podemos imaginar sueños de felicidad, de grandeza, de hechos exclusivamente buenos. Quizás no exista la corrupción, tampoco la traición o el engaño, y la palabra empeñada sea cosa de rutina. Puede que la justicia sea equitativa y mida con la misma vara a pobres y a ricos. ¿Será esa la base social de la vida detrás del espejo?
Entonces, probemos en imitar a esa gente. Hagamos nuestra la utopía que es posible un mundo mejor. Quizás encontremos excelente educación, mejor salud, tranquila vejez y solidaridad por doquier. Ellos, es posible, construyen un diario porvenir sobre cimientos exentos de odios, y si tuvieron un pasado difícil, lo hayan superado con la comprensión que a muchos humanos nos cuesta encontrar.
Tengamos como meta la calidad de vida de los que soñamos están detrás del espejo, imitemos la bondad que ellos poseen. Pero por favor, para lograrlo no intentemos atravesar ese vidrio, pues al romperse no quedará nada, y de esa forma, hasta habremos terminado con la utopía de que es posible una vida mejor.
Para concluir esta digresión quimérica, encontré en la red una poesía que cabe al tema.
Es el espejo tan solo un reflejo
de lo que somos
pero es detrás del mismo
donde se encuentra lo que queremos ser
lo que deseamos tener
lo que ansiamos formar
sólo necesitamos un corazón de niño
y el saber mirar.