Santiago del Estero pareciera estar azotada por un mal endémico. El mismo, no es otro que la corrupción manifiesta y casi desvergonzada en los actos de gobierno. No obstante esa patología, parece ser de carácter genético en un amplio espectro de buena parte de las administraciones estaduales argentinas, y lo que es mas patético, de las últimas en el orden Federal.
Analicemos ciertas circunstancias que distintas crónicas nos proporcionan, para dar crédito o no a lo arriba expresado. Por tal razón, ponemos a consideración de nuestros visitantes algunos fragmentos de notas casi seleccionadas al azar.
El juarismo tuvo mucho tiempo para consolidar un estado de cosas gravísimo, muy difícil de cambiar, y que tiene varias caras, a saber: En primer lugar, la conciencia colectiva de la sociedad, acostumbrada a los vicios del juarismo y su manera de concebir el poder, la cual como dijimos al principio, algo cambió, pero no acierta aún a despertar del todo. La gente común no vislumbra aún que la Democracia no es un fácil regalo que se recibe, sino una conquista diaria que nos necesita a todos.
No olvidemos que bajo la abstracción de “conciencia colectiva” está la mente de miles de personas, que hoy por hoy están más que preocupadas por su diario sobrevivir, sin mucho tiempo para pensar en cosas institucionales, sin posibilidades ¡ni de leer los periódicos!. Que tomaba como natural el clientelismo político, la corrupción, los punteros, los avales políticos para conseguir hasta las cosas más simples. Y que aceptaba como natural e inexorable que alguien se apoderara de la provincia en provecho propio.
Lo anteriormente relatado ocurría hace algunos años cuando la administración estaba en manos de este viejo caudillo con similitudes de patrón de estancia del siglo XIX.
En Santiago del Estero también hubo una intervención que desplazó al Juarismo: veamos un comentario de La Epoca:
La intervención federal operativo mediático, administrativo y judicial tendiente a acorralar al los integrantes del Grupo Ick (especialmente al Lic. Gustavo Ick y el Dr. Néstor Ick) para que vendiera sus empresas a precio vil.
Este era el titular de uno de uno de los diarios mas influyentes del país el 2 de abril del año 2004:
LA INTERVENCION EN SANTIAGO DEL ESTERO: LA MEDIDA TAMBIEN ALCANZA AL PODER JUDICIAL Y A LA LEGISLATURA
Los Juárez quedaron presos y Lanusse asumió en Santiago
El caudillo y la ex gobernadora quedaron bajo arresto domiciliario por orden judicial. El flamante interventor dijo que desterrará la corrupción y que va a revisar los contratos con empresas privatizadas.
En tren de seguir descubriendo irregularidades y contubernios en los contratos que celebraba el Estado provincial a través de sus distintas reparticiones públicas, Indymedia informó sobre una intimación y denuncia contra el sorteo del Mono Bingo que promocionaba la Caja de Ahorro de esa provincia.
Lo siguiente, ocurre actualmente en Santiago del Estero, en una administración radical K.
Dicen que el gobernador Zamora es un ‘ladri’ que hizo desaparecer un avión
Muy interesante el siguiente fragmento extraido del Diario de Sesiones del Senado de la Nacion, reunión del 23 de mayo de 2007. La denuncia del senador nacional UCR José Luis Zavalía permite comprender porqué el gobernador Gerardo Zamora simpatiza tanto con Néstor Kirchner. Zamora puede terminar peor que Arturo Juárez (y es bastante más joven).
¿Las crisis originadas por la corrupción en los órganos del Estado son exclusivamente de ésta época? Evidentemente no, es un lastre que lamentablemente arrastramos desde varias generaciones que nos han precedido, pero no porque el mal sea conocido, debemos seguir tolerándolo. Está en lo que resta de nuestro paso por la vida, inducir a los jóvenes sobre las consecuencias de tan terrible flagelo social.
Hay un piso de dignidad ética que nos está exigiendo la toma de un compromiso, en una batalla campal contra todo un sistema perverso que ha logrado, en parte, anestesiar a la necesaria moral que debe primar en las acciones humanas, y precisamente tal hecho, es el mayor alimento de la corrupción.
Por todo lo anterior, concluímos reflexionando, que estamos ante la siguiente disyuntiva, ¿será éste el momento del reforzamiento de la génesis o el fin de la corrupción en nuestro país?. En la posibilidad de acción y compromiso de los muchos buenos argentinos queda el triunfo de la segunda hipótesis.
Enrique Serra.-