Fuegos fatuos.

August 11th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

“Vapor compacto y suave, que condensa en la noche, y transforma su frío encendiéndose en una flama agitada, la cual frecuentemente, dicen, los espíritus malignos atienden, cubriendo y abrazando con su luz. Engañando y maravillando en su camino, llevando al viajero hacia pantanos y lodazales, y a través de pozos y piscinas. Ahí suben, se pierden, y a lo lejos sucumben…”.

“Paraíso Perdido”, de John Milton

Dice Tomas Eloy Martínez: “Ya es costumbre que, en los meses preelectorales, los políticos desplieguen ante los votantes sus catálogos de ilusiones. En la mayoría de los casos se trata de promesas patrioteras o populistas que intentan encender los sentimientos de las mayorías.”

También el destacado escritor expresa: “La historia de la política argentina abunda en esas ventas de abalorios, que pierden rápidamente su brillo ante la cegadora realidad. La patria socialista, antes de la llegada del último Perón, la recuperación victoriosa de las Malvinas, el uno a uno de Menem, Cavallo y de la Rúa, así como los fuegos fatuos del corralito, fueron algunos de esos espejismos que llevaron al país hacia abismos de los que no fue fácil salir.”

Desde el principio de los tiempos, el hombre inventa fábulas para que otros las vivan y las sufran, así como la vida inventa realidades que con frecuencia terminan convirtiéndose en fábulas.

Hoy el 3 a 1, la ya fenecida transversalidad, el prematuro nacimiento de la pluralidad, la ética-muy dormida, por cierto-la futura promesa de cambio con los mismos personajes, son parte de este nuevo fuego fatuo, conque tratan de señalarnos un camino que, no solamente no existe, sino, que la escasa imaginación de estadistas esgrimida por los actuales ocupantes de la Casa Rosada, contrasta con las claras, visibles y hasta grotescas maniobras para ocultar actos de corrupción tan notorios como nocivos para la vida institucional de nuestra Nación.

Vivimos en una época de globalidad. Hoy más que nunca se cumple aquella vieja consigna que el hombre no puede vivir aislado, sino que debe hacerlo en comunidad-adaptado a los tiempos-pensamos que la integración con el mundo, ha dejado de ser una disyuntiva política o ideológica. Hoy forma parte de una obligación natural, que lamentablemente quienes nos conducen o no quieren ver, o se empeñan en llevarnos a un abismo, que, al parecer, podría estar impulsado por el Cahvismo.

Existen, en la economía, en la política, y en otras facetas que componen límites culturales que fija el mundo en que vivimos, los cuales, son verdaderos procesos dinámicos que debieran todos los gobernantes comprender e internalizar.

Entre todos estos fenómenos particulares, pero fundamentalmente en el de la economía, existe un sentido de conjunto, un objetivo o finalidad de conjunto que Sombart designa como el proceso dinámico de la economía capitalista y que para la concepción histórica es naturalmente de un interés especial.

El proceso dinámico de la Economía capitalista-expresa este sociólogo y economista alemán- consiste en que la finalidad social de toda actividad económica -satisfacción de las necesidades de un conjunto, que esta determinada por la extensión del mercado- se logra por la aspiración al lucro de las empresas privadas. Estas se orientan acerca de las necesidades imperantes por medio de la formación de los precios en el mercado, lo que sirve igualmente para orientarse acerca de las posibilidades de ganancia. La formación de los precios en el mercado obra, por lo tanto, como regulador en el rodaje de la economía capitalista. El empresario en cuanto lo permiten los datos puede calcular, mas allá de estos debe especular. De esta manera se forma el riesgo.

Lo anterior, es muy difícil que pueda ser modificado por la prepotencia morenista o los caprichos K, componen, una inexpugnable valla, que quienes la han ignorado, sólo tuvieron un destino para ellos y su pueblo. El desastre.

Esperemos, que en octubre próximo, prime la cordura, la inteligencia, y votemos con conciencia. No dejándonos llevar por esos fuegos fatuos que, seguramente, nos introducirán en tinieblas y tembladerales que ya conocimos y de los cuales, afortunadamente, y merced a otros actores políticos, conseguimos salir, no convendría, por tanto, abusar de tanta pasada fortuna.

Enrique Serra.-

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