La persona humana, por estar dotada de inteligencia y desafiada por la voluntad, es responsable de su crecimiento y liberación y, por ello, sujeto de la historia. La libertad es, en su esencia, interior al hombre, connatural a la persona, signo distintivo de su naturaleza. El hombre es libre, porque posee la facultad de comprometerse en función de la verdad y del bien. La lucha del hombre por su libertad le ocupó varias generaciones, y nunca cesó totalmente la misma, pues de una u otra forma esa libertad en algún punto de nuestro planeta está siempre amenazada.
Cada uno y cada generación han ido tomado el saber que, la libertad no consiste en hacer simplemente lo que nos gusta, sino en tener el derecho de hacer lo que debemos, para ser felices en un mundo donde todos podamos serlo.
El fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana; esa centralidad está orientada y condicionada por el bien común, es decir, el desarrollo integral de cada uno y de todos.
Este desarrollo humano integral no depende únicamente del crecimiento económico y el progreso técnico, sino, fundamentalmente, de la conciencia social y de justicia y del grado de solidaridad alcanzado.
El trabajo es una de las expresiones más completas de la persona humana. El trabajo es la forma primaria que tiene el hombre para relacionarse con la naturaleza y con la comunidad. El trabajo es la forma como los seres humanos satisfacen sus necesidades vitales, tanto materiales como espirituales.
El trabajo humano ejercido en la producción e intercambio de bienes y en la prestación de servicios económicos tiene un valor distinto y superior a los elementos instrumentales, es por ello que afirmamos que el trabajo tiene supremacía sobre el capital y la técnica. Así mismo hay que diferenciar entre trabajo y empleo, en cuanto que el primero es el valor y el segundo es un medio a través del cual el hombre y la mujer realizan el trabajo.

Hay mucha tierra que espera trabajo
Siendo el trabajo un medio para la realización y perfeccionamiento de la sociedad, el derecho al trabajo se convierte en fundamental para la persona y por tanto las diferentes instituciones y organismos económicos y sociales, al igual que el Estado y los organismos internacionales, deben de realizar una política general que logre, dentro de una perspectiva de desarrollo integral, una situación de empleo y salario dignos y estables, a fin de que todos puedan trabajar y vivir de su trabajo.
Nuestra Constitución Nacional se ocupa especialmente del trabajo, en sus Art. 14, 14 bis, y 75 inc. 19 primer parte (*)
Concluyendo, que nuestras máximas normativas emanadas del texto constitucional, mandan a que los órganos competentes procuren satisfacer el derecho al trabajo y protección al trabajador. Que sería redundante cualquier otro texto legal sobre el particular, por tanto, la falla, la tremenda falla está en la falta de implementación de aquellos elementos necesarios para corregir esta situación que podrá tener muchas explicaciones, pero ninguna alcanza para todos aquellos que no tienen trabajo en un país como el nuestro.
Estos núcleos de desocupados, argentinas y argentinos, jóvenes, de mediana edad y adultos, deben admitir con dolor, asistencias semejantes a la limosna para la subsistencia propia y de sus familias. La mayoría de los desocupados, quiere trabajar, es una esparcida falacia aquellos ejemplos que versan sobre minúsculos grupos que se trasnpolan interpretativamente en el sentido que “son una manga de vagos”. Reiteramos la mayoría quiere trabajar.

El trabajo dignifica el espiritu
Uno de los derechos principales que asisten a los ciudadanos de una democracia es el de ser gobernados por aquellos que resultan elegidos en la contienda electoral conforme a un programa de actuación y dirigencia, previamente harto conocido a través de la publicidad preelectoral que se realiza al respecto. Se trata de un asunto tan elemental que ni siquiera aparece recogido en la mayoría de las constituciones, redactadas precisamente para asegurar el buen gobierno con arreglo a un código jurídico que pone límites al abuso de poder en defensa del interés común. Pero… ¿qué pasa cuando ese derecho pasivo no se ejerce por falta de capacidad de los gobernantes escogidos, por inacción, desistimiento o ineptitud de quienes han sido llamados a ejercer la responsabilidad pública?
Es exactamente esa sensación, la de sentirnos semidesprotegidos, la que sentimos ante dolorosos problemas que se suman uno tras otro casi como maldiciones. Uno de esos tantos problemas es la falta de trabajo, que junto a la inseguridad forman el contenido de un templete inexpugnable en el hallazgo de soluciones sustentables y valederas.
Cuando las estadísticas de nuestro INDEC, señalan tal o cual índice de desocupación, lo que deben hacer los gobernantes, no es arremeter contra los técnicos que las elaboran, que sabemos lo hacen profesionalmente en forma precisa, siendo esa labor reconocida desde años por los distintos gobiernos. La correcta respuesta sería ocuparse y preocuparse como aumentar las posibilidades de trabajo para sus gobernados.
Estas políticas deben partir de cualquier estamento gubernativo, ya sea nacional, provincial y obviamente también el municipal.
Esto último es por el reciente enojo del Intendente de nuestro Municipio al desconfiar de los datos que oficialmente se han proporcionado sobre la desocupación en Mar del Plata, y que la señalan como la de mayor índice en Argentina.
El Sociólogo Británico, Colin Crouch, escribe en su libro Pos Democracia: “La corrupción constituye un potente indicador de la mala salud de la democracia, porque apunta a una clase política que se ha vuelto cínica, amoral y opaca al escrutinio público.”
El acceso a informar y a ser informado es esencialmente el derecho a la comunicación social. La comunicación como una parte fundamental del ser humano, de sus orígenes y de su definición como ser social. Es el derecho de toda persona a expresarse y a estar informado. Es la relación de la sociedad entre sí, y de y con sus entes institucionales públicos y privados. Es en este aspecto que nadie debe sentirse molesto por la difusión de información, pues el máximo que pueda brindársele al pueblo, siempre es poco, ya que a la postre podemos detallar una larga lista con las sorpresas que los habitantes de ésta y otras naciones nos hemos llevado, cuando los hechos era ya irreparables.
Claro, hasta el presente los paliativos para la desocupación que salen desde el Municipio, se manifiestan en forma de puestos para aquellos favores políticos que de alguna manera deben pagarse o en su defecto con subsidios de gris procedimiento administrativo e incierto destino.
Con esto queremos significar que tanto los empleos de tipo político, que generalmente sus beneficiarios son individuos de escasa capacidad, o aquellos montos de dinero que se entregan a Instituciones de poca transparencia en su accionar social, no hacen más que quitarle credibilidad a las promesas políticas que oportunamente se hicieran en el sentido de transparentar las acciones de gobierno. Los mecanismos éticos utilizados en los aspectos antes señalados, dejan una huella muy poco transparente.
El titular de nuestra administración municipal, deberá extremar los recaudos, en el reparto del poder, ya que éste es una herramienta maravillosa en manos de hombres buenos, pero colapsa definitivamente cuando es usado por malas personas.
Esperemos que a la brevedad, los programas en procura de aumento de trabajo se efectivicen, y se eche luz allí donde hoy al menos caben sospechas.
La gente votó en el mes de octubre, al hombre, a la ilusión, al sueño de un mejor porvenir. Se nos hace difícil creer que tan pronto se dilapide ese capital de credibilidad. Ganarlo, sabemos los sacrificios y esfuerzos que conlleva, perderlo es cosa de muy escaso tiempo.
(*)Primer parte de Art. 14: Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: De trabajar y…
Primer parte de Art. 14 bis: El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Art. 75 Inc. 19 (primer parte) Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento
La libertad, ese bien tan bonito que hay que saber manejar en la vida. Es una plantita a la que la envidia y la maldad no la dejan crecer.
¡Cuánto tiempo hacía que no escuchaba justicia social!. Las transnacionales se han ocupado de eliminarlas del mapa de nuestro vocabuliario habitual.