Los héroes de la antigüedad, aquellos que ocuparon el discurso épico, azoraban por su valentía y su sumisión a los dioses. Sufrían, como sufren los simples mortales, pero se levantaban de su pesadumbre para torcer los designios funestos del destino.
(Voltaire)
Terminó enero, así lo indica el almanaque, las estadísticas de las distintas oficinas de turismo. En Mar del Plata, surge la posibilidad de caminar con algo menos de dificultad, no obstante, muchos ansiamos y soñamos con un buen febrero.
Pretendo retomar mediante el presente la hermosa tarea de comunicarme con los visitantes de nuestro sitio luego de un receso de más de treinta días.
El retome, así se designa a una vuelta en “U” bastante cerrada en los caminos de montaña, es una maniobra difícil si uno viene en velocidad o si el piso del mismo está helado o con nieve y se complica aun más si es en subida. Nuestro retome, se produce con piso seco y en el llano.
El tomar distancia con los hechos que permanentemente dan pábulo a nuestros escritos ha sido saludable para la mente y el espíritu, no obstante, imposible dejar de hacer un repaso sobre algunos de los tantos temas que inundaron las primeras planas de los diarios, las pantallas de la tele y la incesante prédica radial.
Se fue enero, no aparece Julio López y ni siquiera la payasesca, perdón con tan noble profesión, RIDICULO, montaje-léase caso Jerez- de ciertos grupos oficiales, ha podido esconder en el olvido de la memoria colectiva, que en tiempos de plena democracia, tenemos un desaparecido.
Se fue enero y aumenta la tensión en distintos gremios por reinvidicaciones salariales. Justas, pues nadie en su sano juicio puede pensar que una familia tipo pueda vivir con los actuales salarios.
Se fue enero, y con el primer mes del año también “la fueron” a Graciela Bevacqua , titular del INDEC, última ratio en materia de credibilidad oficial.
Con este minipanorma, nos preparamos para acometer el resto del año.
Nos comprometemos en hacerlo con todas las pilas, pues a pesar de tener a la vista ciertos nubarrones que dibuja un lejano horizonte, sabemos que hay un pueblo-al que pertenecemos- que no se rendirá.
Que aún harto de tanto disparate, muchas veces éste, espoleado mediáticamente, antepondremos la fuerza de nuestra historia, el coraje heredado de nuestros ancestros y el ánimo para cambiar lo que haya que cambiar, pues ese viejo eslogan surgido en los setenta de una atrevida izquierda nacional, hoy ha prendido en la mayoría, piense como piense. El pueblo unido jamás será vencido.
Enrique Serra.-