¡Cuántas veces he envidiado al pájaro que puede tener por domicilio a una rama!
Así se expresaba en un artículo publicado sobre finales del siglo XIX, Dn. José Ceppi, un italiano que llegó a director suplente del Diario La Nación, y que para sus escritos usaba el seudónimo, Aníbal Latino. Aquel inmigrante genovés supo ocuparse ya en aquellos tiempos de la escasa posibilidad de acceder a la vivienda en la ciudad de Buenos Aires.
Un problema que con el correr de los años se extendió a todo el país. Fundamentalmente, por carecer los distintos gobiernos de una política de estado, que superara éste como otros problemas negativos que aún nos acompañan y que son mas que producto de la misma causa. Es decir, un estado carente de políticas efectivas y de largo plazo, que resuelvan cuestiones estructurales para el desarrollo armónico de la sociedad.
La generación del 80 había proclamado que gobernar es poblar, pero los inmigrantes que llegaban a estas tierras provenientes de Europa o países vecinos, se encontraban con un problema que ya existía antes de su llegada, la escasez de viviendas.
Pero también debemos reconocer que el problema de la “vivienda propia”, es una materia pendiente mundial que se remonta a los tiempos de Roma. En efecto, Cicerón, lanzaba a Catilina uno de sus violentos discursos, que luego la historia los reconoció como Catilinarias, (fueron 5). Se cuenta que a uno de ellos, el rebelde le contestó al jurisconsulto romano: “Vd. No es otra cosa que un inquilino”. Con lo que debió querer decir usted es un pobre diablo.
Con ese vilipendio, un sujeto padre de familia, era catalogado hasta no hace mucho en la Argentina, si carecía de una vivienda de su propiedad para el albergue de su familia.
En tiempos que funcionaba correctamente el Banco Hipotecario Nacional, un sector de asalariados con cierta categoría, podía acceder mediante préstamos sustentados en las llamadas cédulas hipotecarias, a la construcción o adquisición de su vivienda.
Posteriormente el Estado se hizo cargo en ir dando solución parcial a este problema. En tiempos del peronismo, mediante la construcción de los llamados “barrios obreros”. En sucesivas administraciones, mediante otras formas que sin duda fueron muy mal implementadas, dilapidándose con ello ahorros pertenecientes a todos los argentinos.
Lo que existe desde 1972, es el FONAVI, creado mediante la ley 21581 y que ha sufrido múltiples modificaciones hasta el presente. En la actualidad se otorga un porcentual para su continuidad ejecutiva a cada uno de los estados provinciales, incluido el de la ciudad autónoma de Buenos Aires, con una metodología tan poco comprensible en su faz técnica, como en su política.
Hoy no solamente existe un déficit en cantidad, sino en calidad, ya que muchos de los núcleos habitacionales construidos a través de los distintos planes, tendieron a una forma de hacinamiento, donde de alguna forma se degrada el desarrollo social que necesariamente debe proporcionárseles a las familias que allí habitan.
La solución del problema habitacional surgirá no sólo de ir absorbiendo el déficit acumulado actual, sino que se deberán construir viviendas para solucionar de igual modo el problema que se presentará con el crecimiento vegetativo de la población.
El análisis de la composición del déficit surge del Diagnóstico de la Situación
Habitacional formulado por la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda
(SDUV) y de la información que proporcionó el Censo Nacional de Población y
Vivienda 2001, nos permite colegir que alrededor de 3.389.981 hogares padecen condiciones habitacionales deficitarias. Este tipo de estudios se realiza cada 5 años, por lo que a finales del próximo 2006, tendremos datos que aumentarán la angustiante situación actual.
Es menester hacer notar el incremento desmesurado en los valores de los alquileres, especialmente en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, sumado a ello, la falta de solución definitiva a los miles de deudores de préstamos hipotecarios de vivienda única, que ven peligrar su techo a causa de políticas usureras implementadas en la década del 90, y la inacción convertida en complicidad, por parte de un sector de la actual Administración Nacional.
El análisis de los censos, que sobre Población y Vivienda se desarrollaron en el país, permite reconocer y caracterizar el problema. Por lo tanto se debe intentar una solución compatible con los recursos disponibles. Que los hay y que no pueden ser privilegiados para el pago de una deuda ilegal e inmoral contraída por gobiernos corruptos con los centros financieros multilaterales.
MUY BUENO: QUIERO RECIBIR MAA INFORMACION
No!! esta pagina esta mortal!! que ceferino namuncura los bendiga a todos para que sugan haiendo paginas tan lucidas como esta!!
los amo hijos de mierda!!