El poder de la información y la dignidad de su ejercicio

Por Enrique Serra

November 21st, 2005 by Opinorama Leave a reply »


Siempre se ha dicho y supuesto, desde la antigüedad hasta estos días de la era de la sociedad de la información, que la información es poder. Y en el contexto de la industria de la comunicación social, ese poder adquiere el carácter o la fuerza de los intereses que representa.

Las fuentes de información, fueron, son y deberán ser sagradas en cuanto a la preservación de nombres o dato alguno, que aún por insignificante pudiera lesionar ese anonimato.

Entre los aspectos fundamentales de la libertad de expresión está la potestad jurídica que tiene cada persona de hablar sobre cualquier tema, sin que el estado a través de cualquier funcionario por encumbrado que sea, trate de impedir o restringir este derecho. El secreto profesional de reserva de información, constituye hoy, una figura jurídica fundamental para el ejercicio de loa profesión y/o actividad periodística. Funciona tal lo expresado en el Art. 14 y 32 de nuestra C.N.


El artículo 14 de la Constitución Nacional asegura a todos los habitantes de la Nación el derecho a publicar las ideas por la prensa sin censura previa; y el artículo 32 de la misma Constitución dispone que el Congreso federal no dictará normas que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal.

Este es el plexo básico que estableció la Constitución de 1853, del cual resulta la libertad de imprenta, libertad de publicar las ideas por la prensa sin censura previa o libertad de prensa, expresiones todas que la Corte Suprema nacional ha utilizado indistintamente en numerosísimos pronunciamientos.

La misma Corte Suprema de la Nación ha dicho que la consagración del derecho de prensa en la Constitución Nacional, como dimensión política de la libertad de pensamiento y de la libertad de expresión es consecuencia, por una parte, de las circunstancias históricas que condujeron a su sanción como norma fundamental, y por la otra, de la afirmación, en su etapa artesanal, del libre uso de la imprenta como técnica de difusión de las ideas frente a la autoridad que buscaba controlar ese medio de comunicación mediante la censura; de ahí que la reivindicación estuvo referida a la difusión y expresión de “los pensamientos y las opiniones”, conforme lo estableció la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 y, por tanto, a garantizar la libre difusión de las ideas” (considerando 4º del voto impersonal en la causa Ponzetti de Balbín, 11/12/84, LL 1985-B-121) (fuente: Academia Nacional de Periodismo)

De ahí que la máxima decimonónica “La prensa es el cuarto poder” ha quedado en desuso. Hoy se podría afirmar que la prensa o el oficio de la información periodística es uno de los pilares del primer poder que sustenta una sociedad, el poder de la comunicación. De sus artífices, de sus gestores, de sus fuentes, dependerá el alcance o las limitaciones de ese poder.

En tal sentido es menester realizar a diario una prédica para jerarquizar la labor periodística e informativa.

Quienes habitualmente por profesión o apasionamiento leemos publicaciones, escuchamos o miramos los noticiarios de Radio y TV, podemos deducir cuando una nota tiene algún componente de “negocio”. No es este el sitio que detallará ejemplos concretos, fundamentalmente porque sería cometer un delito lanzar una acusación infundada. Pero esa misma sensación es también captada por el hombre común, el lector, radioescucha o televidente y como tal no puede ese hecho soslayarse. ¿Qué impulsa el señalamiento de esas posibles circunstancias? El deseo irrefrenable de intentar ser cada día un poco más creíbles. Tal situación no sólo nos incorporará un adicional positivo en nuestra escala de valores, sino que, la sociedad podrá contar con sólidas amarras para sostener con una necesaria y esperanzada altura moral, momentos tan difíciles por los que nos toca a todos transitar.


Se ha dado a conocer recientemente una encuesta-no podemos afirmar con absoluta seguridad su veracidad científica en cuanto a su construcción-, por medio de un canal de televisión. En la misma se enuncia que nuestro gobierno nacional es el que más ha influenciado a la prensa, en comparación con los que le antecedieron, contando desde el período democrático iniciado en 1983.

De ser cierta la antes señalada encuesta, flaco favor se hace el propio gobierno nacional, en momentos que necesita más que nunca de una reafirmación de credibilidad por parte de la sociedad. Los números andan bien, el futuro puede vislumbrarse positivo, pero como falta tanto por hacer, debe necesariamente contar con todos los medios posibles para que esa sensación se contagie y a la vez coincida con la realidad. La presión hacia los órganos de prensa, tarde o temprano se vuelve un arma en contra.

Pobre del periodista que busque el poder que deviene del periodismo en realidades externas al oficio mismo. Podrá acumular y ostentar todas las riquezas y todo el oropel que se deriva de otros tipos de poderes, pero nunca le acompañará la aureola de dignidad y grandeza propia del auténtico poder del periodismo.

El poder del periodismo no es para uso en provecho personal, para maltratar, imponer, manipular, chantajear, engañar, etcétera; el poder del periodismo es para servir a la verdad en beneficio de la sociedad y los ciudadanos.

Homenajes a los reporteros
Homenajes a los reporteros

Esto el gobierno lo sabe y mucho mejor de lo que podemos desde aquí expresarlo, por tanto esperemos que futuras acciones demuestren el error de la señalada encuesta y vislumbremos un cambio en cierto rumbo errático sobre la comunicación de sus actos.

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1 comment

  1. !Saludo cordial desde Colombia¡
    Resulta motivador para un periodista amateur como yo, encontrar profesionales que a través de la red y con páginas como esta, reivindican el valor y la importancia gigantesca de nuestra delicada pero fundamental actividad para las sociedades. me gustaría saber más de ustedes y seguir en contacto, sigan adelante,
    Gracias
    atte: wil.
    wilcalo@latinmail.com