
A pesar que las principales bolsas mundiales caen estrepitosamente, el mundo sigue andando.
Como reflejo de lo antedicho, ponemos a disposición de nuestros visitantes un extracto de un artículo publicado en el diario El País de España por el escritor, profesor y periodista Timothy Garton Ash, en el mismo se pone de manifiesto, entre otras cosas, que Argentina no figura a la hora de las grandes decisiones en el mundo globalizado. En cambio México y Brasil son tenidos muy en cuenta.
En Davos, se mire hacia donde se mire, se ve el modesto lema del Foro Económico Mundial: “Comprometidos a mejorar el estado del mundo”. Falta hace. Así que propongo una medida práctica: que el actual G-8 se amplíe a G-14 con la incorporación de China, India, Brasil, México, Suráfrica e Indonesia. ¿Es arbitrario? Por supuesto. ¿Poco diplomático? No me cabe la menor duda. ¿Profundamente ofensivo para algunos países importantes que se quedan fuera de la lista? Es evidente, y seguro que protestarán y lanzarán acusaciones de tongo. Pero a veces, cuando uno se compromete a mejorar el estado del mundo, tiene que ser un poco brutal.
Nosotros, a través de la Administración K, nos aferramos al impresentable de Chávez para que nos provea de dinero fresco-a veces en valijas, otras en bonos-a tasas usurarias, y veremos que decisión toma el matrimonio reinante en nuestro país, a tenor de esta atemporal locura del bolivariano de querer hacer la guerra a Colombia. Queriendo arrastrar a otros países Latinoamericanos, donde sus principales problemas, son comunes a toda la región-iniquidad, falta de desarrollo, salud, educación y justicia-, pero nunca la guerra contra hermanos.
Parece increíble, pero la mayoría nacional o se abstiene de comprometerse o está anestesiada ante el brutal saqueo que sigue sufriendo nuestra Nación. Ahora, para completar esta gran obra totalitaria y de extraños negocios kirschneriana, elegirán a Néstor como presidente del PJ. Con ello, le ponen la cinta de largada al camino de la perpetuidad.
Sigamos así, y las generaciones que vienen vendrán a patearnos el trasero en nuestras propias tumbas por haber sido tan inútiles y cómplices de tan asqueante y consuetudinaria corrupción.