El miedo.

April 20th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

La situación financiera, social y política que precedió al golpe militar de marzo de 1976 era realmente deplorable. A diario había cadáveres en la calle fruto del enfrentamiento entre la Triple A y las organizaciones subversivas.

Se percibía un vacío de poder que pese a los esfuerzos que se hiceron en aquellos años, fue imposible conciliar posiciones entre los colaboradores de la ex presidenta, los políticos que intentaban sostener la institucionalidad y los militares que ya habían preparado el asalto del poder.

Puede decirse, lamentablemente, que un importante sector de argentinos vio al golpe como un alivio a las tensiones que habían aumentando sin solución de continuidad, desde el fallecimiento de Perón.
El sueño de la Patria socialista encarnado en Cámpora y sus muchachos, finalmente devino en lo que sería el proceso mas desgraciado que le tocó vivir a nuestro país.

¿Tiene algo que ver aquella situación de hace treinta y dos años con la actual? No, absolutamente No. Quienes desde la esfera oficial se empeñan en hablar de desestabilización, de golpistas, y de otra serie de estupideces inconmensurables, puede que la única razón que los asista para que emitan tan disparatados conceptos, sea el miedo. El miedo hace perder cordura, hace actuar sin racionalidad y por ende, esa sensación que tiene quien no debería temer en lo absoluto si realmente estuviera preparado para asumir las responsabilidades que le encomendaron, las transmite al resto de la población y especialmente a los agentes económicos, los cuales, aprovechan esa perversión gubernamental y han provocado por estos días una fenomenal escalada en los precios de bienes y servicios.

Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie. Pero aquí no estamos analizando un comportamiento individual, sino un esquema de gobierno, que con su miedo, infunde, al resto de la sociedad, terror.

“La teoría del miedo” suele también usarse en tiempos de elecciones, de preguerras, de guerra y sobre todo cuando interesa tener a la población a raya. Entonces se recortan las libertades a favor de la “seguridad”. (Observatorio de medios).

Regresando a lo que referíamos al inicio del presente, somos plenamente concientes que la mayoría de la población argentina no desea la “Patria socialista”. Desea una Patria en paz y con la suficiente prosperidad para el verdadero disfrute de los sectores que hoy son discriminados por una insostenible iniquidad.

Argentina desea integrarse al mundo, única forma de aspirar a un verdadero crecimiento social, económico, educativo y fundamentalmente perdurable en el tiempo.
El gobierno mientras tanto, insiste en confrontar con el campo y para ello el depredador Moreno, deshace los débiles acuerdos que arma con el sector el jefe de Gabinete de Ministros. También la ha emprendido con la prensa no adicta, una muestra más que para gobernar, necesita no uno sino varios enemigos, ya que el miedo les impide enfrentar la realidad.

Se está desaprovechando un momento histórico del país. Difícilmente en el corto plazo regrese esta singular y espectacular oportunidad que nos permitiría rápidamente dar un salto cualitativo que beneficiará al conjunto social, en donde muchos de nuestros productos primarios y elaborados son altamente demandados.

Es irracional que para mantener o pretender mantener los precios internos se prohíba la exportación de por ejemplo. Carne. Cuando lo que tendría que conjugar el sector ganadero y el Estado son políticas de crecimiento. ¿Acaso es admisible que Chile nos supere en exportaciones?.
No creemos tampoco que un País netamente exportador pueda ser la señal de bienestar para su población, pero en el contexto en que nos hallamos, es la mejor fuente de divisas para hacer frente a nuestras deudas y al sostenimiento del necesario crecimiento. Ello haría que baje la impresionante presión fiscal que en la actualidad agobia al sector productivo y asalariado, al que se ha sumado, en la presión, la inflación.

Como de costumbre, soñamos que prontamente emerja alguna porción de sensatez. Que desaparezca el miedo de nuestros gobernantes, que asuman que las próximas elecciones están perdidas, pero sería desastroso que ante tal presupuesto dejen tras de sí “tierra arrasada”
De ser así, el destino que nos espera será verdaderamente calamitoso.

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