El fantasma de la ´re´ reelección

por Enrique Serra

June 19th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

El bandoneón:


Una primitiva clasificación de los instrumentos musicales establecía tres categorías: 1) de cuerda, 2) de viento y 3) de percusión. Al bandoneón, correctamente, se lo incluyó entre los instrumentos de viento. Pero esta clasificación cayó en desuso por falta de unidad de criterios, ya que 1 y 2 tomaba como base lo que vibraba y 3, lo que hacía vibrar.
Se lo puede definir entonces como un aerófano portátil con botones, accionado a fuelle, con ejecución de ambas manos simultáneamente, por acción del aire a presión con un sistema de lengüetas metálicas. En el lado derecho están los “cantos afinados” y en el izquierdo los graves, una octava más baja.

Existen los bandoneones cromáticos que expresan la misma nota abriendo o cerrando el fuelle. Si bien éste surgió en la etapa experimental se lo continuó usando en Europa y aún en Japón hasta que llegaron los ejecutantes argentinos. Y el acromático, de mayores posibilidades, el utilizado por los profesionales del tango, que varía la expresión según se lo ejecute abriendo o cerrando, produciendo disonancias y asonancias, a estos también se los llama diatónicos o bisonoros.*

¿Podríamos leer un texto escrito en la totalidad de los pliegues de un bandoneón? Difícil, pues únicamente tendríamos el 100% del mismo cuando el instrumento musical esté desplegado en el máximo que su tamaño lo permita y de esa forma no puede quedarse ya que no podría emitir toda la escala de sonidos, puesto que perdería la inyección de aire anulando así las posibilidades que arriba se expresaran.

Sucede que nuestros políticos en ese afán por eternizarse en sus cargos, apelan a tan ridículas como disparatadas proposiciones, tales como las que pudimos escuchar anoche en el programa televisivo de Mariano Grondona, cuando un legislador provincial justicialista, denotando una supina ignorancia de la ley madre de la Provincia, apelaba a chicanas propias de infradotados. Que bien podrían asemejarse a escribir el texto constitucional en los pliegues de tan noble instrumento musical. Algo tan lamentable como patético. Este es el nivel cultural promedio de los políticos que integran el Congreso Bonaerense.

La constitución, tanto provincial como la nacional están libremente disponibles en textos y fascículos. Por tanto no es necesario que se la busque en textos móviles o retractiles, como pareciera que la leen ciertos y lamentables personajes de nuestra política vernácula. Tampoco admite una interpretación extensiva, a niveles que rozan lo grotesco, sus artículos, muchos de los cuales surgieron de la reforma de 1994, tienen aún frescos los discursos de sus informantes, en la convención que plasmó su reforma.

Si los actuales ocupantes del Congreso Provincial, estiman que pueden presentar una reforma, pues bien que lo hagan siguiendo las pautas establecidas, que se explayen con claridad y no jueguen al “distraído” ofendiendo la inteligencia del pueblo de la Provincia.

Si de reformar la Constitución se trata, esperemos que en la próxima incorporen las olvidadas mandas, emergentes de los Art. 5 y 123 de la CN, que hablan de “Autonomías Municipales”. No, poniendo en movimiento un mamarracho administrativo que llevará al territorio estadual a una atomización de pequeños municipios, aumentando así el gasto público para seguir poblándolo de inútiles burócratas, que lo único que conseguirán será seguir sangrando a los contribuyentes bonaerenses.

Otras opiniones reeleccionistas, han salido de conspicuos ex piqueteros devenidos a funcionarios políticos, a causa del atropello a la ciudadanía cometido con la impunidad propia de la soberbia del poder. Poder que por otra parte le brindó el pueblo a quienes hasta hace muy poco eran oscuros gobernantes de pequeños y olvidados feudos. Lo que es peor, es que las actuales encuestas los posicionan positivamente. Luego no nos quejemos.

Con el objeto de ofrecer casi una obviedad, destacamos dos artículos de la Constitución Provincial que hablan por si solos del tema que nos ocupa:

Artículo 122.- El Gobernador y el Vicegobernador durarán cuatro años en el ejercicio de sus funciones, y cesarán en ellas en el mismo día en que expire el período legal, sin que evento alguno pueda motivar su prorrogación por un día más, ni tampoco que se les complete mas tarde.

Artículo 123.- El Gobernador y el Vicegobernador pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente, por un nuevo período. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con intervalo de un período

Cuando enfrentar a Duhalde en la provincia de Buenos Aires parecía un ejercicio de locos o temerarios, Solá cruzó sin pensarlo dos veces el Rubicón y se ubicó junto a Kirchner. En aquellos turbulentos días no fue fácil para Solá gobernar Buenos Aires, con una Legislatura copada por los duhaldistas.

Una opinión volcada en el principal medio de la capital bonaerense expresa:

El proyecto de reelección de Solá es una idea del vicejefe de gabinete Emilio Pérsico, que la viene fogoneando desde hace un par de meses. En un reflejo de que ni su mentor cree -o creía al menos hasta hace unos días- que la Constitución le permite a Solá postularse nuevamente, su primera propuesta fue la de reformar la Carta Magna para cambiar las reglas de juego. El Gobernador desechó de plano la movida, aunque a juzgar por lo que sucedió después, no hablaba de su candidatura sino de la vía por la cual podría conseguirla

La concepción del país federal inaugurada en 1853 y consolidada en 1880 fue eficiente durante un largo tiempo, sin embargo, sabemos por el simple sentido común, que nada es para siempre, mucho menos un modelo de organización político, económico e institucional.

El debate sobre la forma de organización política no es menor. La última reforma constitucional, producto del pacto de Olivos, intentaba, entre otras cosas, atenuar el sistema presidencialista, dotar a la democracia de mayor estabilidad, propiciar la negociación política y desalentar la confrontación, ampliar la representación de las minorías y facilitar el paso de una democracia indirecta a una directa, incorporando mecanismos como el plebiscito, el referéndum y la consulta popular.

La intención era correcta y acorde con lo que sucedía en el mundo, no vamos a dudar de la convicción de algunos de los dirigentes políticos que participaron de la reforma ni de la seriedad de sus intenciones, lo que parece sumamente claro es el fracaso de esas iniciativas, y que a la postre su principal nota fue permitir la reelección de Menem.

Pero por lo visto, la reforma del 94 no puso una valla a las aspiraciones de perpetuidad en los sillones de Rivadavia y Rocha respectivamente. Ya vimos cuales fueron las maniobras que en pasado reciente intentó Menem, y ahora las de su ex colaborador para continuar en el palacio de la calle 6.

En esto tiene mucho que ver el corte ideológico y personalista que de una u otra forma ha seguido estando presente en los dos partidos tradicionales de la República.-Peronismo y Radicalismo-

Con respecto al origen de estos dos partidos nacionales podemos decir que el radicalismo, ya centenario, nace fundamentalmente como el partido de la clase media incipiente, de origen inmigratorio, que pedía incorporarse al poder. El peronismo sustenta su entronización en la escena política y social de nuestro país, con un sistema movimientista, que luego han querido seguir otras agrupaciones con distinta fortuna.

Los objetivos fundacionales de los dos partidos más importantes de la Argentina se han cumplido, hoy sobreviven como maquinarias políticas sólo preocupadas en su preservación.

A pesar del reconocimiento generalizado a la crisis de representación, desde la reconquista democrática en 1983 las autoridades legítimamente electas han surgido de los partidos tradicionales. Ahora surge la posibilidad de una tercera fuerza, pero como desprendimiento del tronco principal del peronismo. La gente de Kirchner ha fijado como su máximo objetivo esa posibilidad.

Pensamos al político como alguien que soluciona problemas de carácter general, ahora inferimos otro condimento, la necesidad del político como generador de fe, pero la misma sólo puede provenir por la permanencia sine die, en el principal sitial de poder.

Claro, al presidente puede apetecerle su permanencia, lo que aparentemente le molesta es que alguien exprese algún síntoma imitativo, así lo refleja un artículo del diario La Nación

Kirchner no apoya la reelección de Solá

Rechaza que se intente habilitar un mandato adicional por la vía judicial, ya que la Constitución provincial lo prohíbe

Con lo expresado resumimos, parte de las distintas opiniones que son públicas sobre las aspiraciones reeleccionistas de Felipe Solá, la nuestra surge por lo expuesto y porque somos defensores a ultranza de la Constitución Nacional y Provincial y de las leyes establecidas.

*Del libro “El tango, el bandoneón y sus intérpretes”, Oscar Zucchi
Ed. Corregidor, 1998

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