El agua nuestra de cada día

Por Enrique Serra

March 31st, 2006 by Opinorama Leave a reply »

El crecimiento y desarrollo del estado comenzó hace siglos y su intervención en los asuntos económicos y sociales tiene también muy lejanos antecedentes. Sobrevinieron luego ciertas formas de dirigismo, que fueron duramente cuestionadas pero que de una u otra forma se fueron desmantelando en diversos países, esto comienza en verdad en las puertas del siglo XX, en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Los gobiernos de las principales potencias asumieron, durante el conflicto, funciones que hasta entonces quedaban reservadas a los particulares, creando “economías de guerra” que controlaban la moneda y la producción subordinando de esa forma las decisiones privadas a lo que los gobernantes considerasen conveniente para el esfuerzo bélico.

Crisis de 1º guerra
Crisis de 1º guerra

Los resultados iniciales de esa expansión estatal no dejaron entrever las consecuencias que producirían a posteriori. Las naciones desarrolladas siguieron creciendo -estimuladas en buena medida por aquel intervencionismo-, luego el mismo se redujo en materia de comercio internacional desarrollando completos estados de bienestar, que daban protección social a los ciudadanos “desde la cuna hasta la tumba“. Las deudas de los estados se multiplicaron, y el crecimiento económico entró en una tendencia descendente de larga duración, pero no se produjeron situaciones críticas que obligaran a un replanteo del rumbo que oportunamente habían asumido.

En los países menos desarrollados, sin embargo, al intentar utilizar al estado como palanca fundamental para el despegue económico, se produjeron en general consecuencias que ya todos hemos tenido oportunidad de conocer. La crisis finalmente llegó, y fue de una proporción tan vasta que fue obligando a efectuar una revisión a fondo de todo el modelo de crecimiento económico.

Estado de bienestar
Estado de bienestar

El tema de las privatizaciones en nuestro País, ha sido motivo de diversos debates, que no viene al caso referirlos en este trabajo.

Lo que especialmente podemos acotar, no solamente como hecho reciente, sino como elemento de prueba en la observancia de los resultados que han tenido algunas de las privatizaciones, ha sido precisamente, el que ligaba contractualmente al gobierno nacional con el grupo Suez, controlador hasta hace días de la Empresa Aguas Argentinas.

La experiencia no pudo ser peor. No solamente hubo incumplimiento por parte de la mencionada prestataria, sino que el mismo estado nacional incumplió con el deber de controlar el servicio y la marcha de las inversiones comprometidas, tal como las normas lo marcaban. Lamentablemente para los habitantes de una vasta región metropolitana, se procedió algo tarde y el futuro sobre tan vital servicio preocupa gravemente a los argentinos que allí residen.

Empresas estatales
Empresas estatales

A la ola privatizadora impulsada en la década del 90, entre otros, por señeras empresas periodísticas con gran disposición, del mejor espacio comunicacional y no ocultando un tráfico de influencia decididamente prepotente y descarado, se le plantaron destacables resistencias que no cedieron a ese global contexto mediático. En este punto señalamos particularmente, al vital servicio que prestaba y sigue prestando la empresa que atiende la provisión de agua y cloacas de los residentes y turistas del Partido más populoso del llamado interior de la Provincia de Buenos Aires-Gral. Pueyrredón-.

La empresa en cuestión es continuadora de Obras Sanitarias de la Nación, de la cual sabemos tiene su origen fáctico en 1869 como consecuencia de una gran epidemia acaecida en 1867. Su concreción jurídica data del año 1912.

Los habitantes de Mar del Plata y Batán, debemos aplaudir la decisión que oportunamente tomaron nuestros representantes a través del H.C.D., con respecto a la creación de OSSE. Primero, por mantener en manos del estado municipal el control de un servicio tan esencial como el que presta la nombrada, y en segundo término por ser el más claro, expreso y manifiesto ejemplo, de una verdadera acción autonómica municipal.

Cuando hubo de discutirse que privatizar y que dejar en manos del estado, cuando se evaluaron los logros alcanzados por algunas empresas estatales y se propusieron metas nuevas, las personas con decisión que respaldaron las reformas, en lugar de la privatización, se enfrentaron a fuertes presiones y dilemas con alto condimiento político pero tuvieron en cuenta la estrategia de futuro en el contexto regional de la empresa en cuestión, del presupuesto equilibrado que podía lograrse y de algo que hoy día es muy importante, la ecuación -servicio, costo y mano de obra ocupada-

Importancia del agua
Importancia del agua

No nos referiremos en este artículo como siguió la historia y el resto de los “intereses” que fueron tenidos en cuenta y que lamentablemente se usaron para mal privatizar empresas muy importantes de nuestro país. El resultado de tal proceso llevó a la Nación a una descapitalización patrimonial, moral y estratégica, con consecuencias por todos conocidas.

No pretendemos con estas líneas propugnar una reedición del capitalismo estatal, por el contrario, creemos firmemente que desde este nuevo espacio mundial en formación, que es América Latina, se afianzará con el tiempo un sistema de equilibrio entre la necesidad de capital, trabajo y desarrollo social. Al mismo hay que darle el tiempo necesario para su consolidación, el que vendrá de la mano de las futuras generaciones.

Cuando los dirigentes empresariales analizan la necesidad de innovar metodologías, sistemas de trabajo, elementos administrativos, así como equipos que operan en una empresa, deben tener en cuenta que dichos procesos han sido en algunos casos llevados adelante, no de la mejor manera, esto por cierto puede observarse tanto en empresas privadas como del Estado.

Innovación no conciente, no planificada y no gestionada en las empresas, es lamentablemente habitual su hallazgo, salvo contadas excepciones el nivel de “gestión de su innovación” es escaso. Esto no quiere decir que no innoven, en cuyo caso muchas hubiesen desaparecido del mercado, sino que lo han hecho de forma deficiente, no planificada y no contando por cierto con adecuadas herramientas financieras acordes a un esfuerzo que necesita mediano y largo plazo para amortizar inversiones.

En nuestro País
, el sentido eminentemente práctico y escasamente planificador del empresario le lleva a pensar en soluciones más inmediatas: reducir costos, vender el negocio o cerrar; salvo que la exigencia externa obligue explícitamente a innovar, esto lamentablemente conlleva a que el peor costo lo asuma el obrero u empleado de dicha empresa.

Lo anterior le ha sucedido a varias empresas del estado, de ahí que se impulsaron en la década del 90 un desordenado caudal de privatizaciones, que en lugar de haber optado por caminos alternativos, y fundamentalmente el crear una conciencia cultural que haga frente a lo que significó una horrorosa corrupción, optaron por atarse a decisiones que a posteriori, acarreó duras consecuencias para el pueblo argentino.

La falta de una cultura de innovación en las empresas se aprecia, por lo general, conjuntamente con el de concientización. No ha sido el caso de OSSE, y hoy podemos decir que nuestro Partido de General Pueyrredón, cuenta con una empresa de buen funcionamiento a la que le falta para completar el ciclo de saneamiento, la concreción de la gran obra que permita tratar debidamente los efluentes cloacales, antes de ser vertidos al mar como hasta el presente.

Obras Sanitarias sociedad de Estado
Obras Sanitarias sociedad de Estado

Que el agua es imprescindible para el ser humano no es novedad, pues sin ella directamente no se podría vivir. No importa quiénes seamos, dónde estemos ni qué hagamos, todos dependemos del agua. La necesitamos permanentemente. La necesitamos para estar saludables, por supuesto, y también para producir y elaborar nuestros alimentos; para el transporte, para la industria, para producir energía, para desarrollar investigaciones. La necesitan también los animales y las plantas. Así y todo, desestimando la importancia que el agua tiene en nuestras vidas y en nuestro bienestar, la valoramos cada vez menos. Abusamos de ella. La desperdiciamos. La contaminamos, olvidándonos lo esencial que resulta para nuestra supervivencia.

Pero quizás todavía estemos a tiempo de revertir la preocupante tendencia de disminución del agua potable del planeta. Para acentuar esta última oportunidad, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 22 de marzo de cada año como “Día Mundial del Agua”, por medio de la resolución 47/193 del 22 de diciembre de 1992.

El agua para la alimentación
El agua para la alimentación

La celebración de este día pretende crear conciencia sobre la imperiosa necesidad de conservación de los recursos hídricos y sobre la contribución que su desarrollo y aprovechamiento hace al bienestar social.

El lema para la celebración del Día Mundial del Agua en el año 2003 fue “Agua para el futuro“, en lo que constituyó un llamado a cada uno de los habitantes del mundo para cuidar que las conductas hacia el uso del agua redunden en beneficio de las futuras generaciones, mediante la eficiencia en su utilización y la responsabilidad en su conservación.


En Argentina, también el 31 de marzo

Desde 1949 que en nuestro país se dedica un día a poner énfasis en la importancia del cuidado del agua. Aquel año se instituyó el 14 de febrero como “Día Nacional del Agua y la Energía Eléctrica“. Finalmente, en 1973 el Decreto N° 2481 estableció que cada 31 de marzo se celebre con exclusividad el “Día Nacional del Agua“, con el objetivo de estimular en todos los argentinos la responsabilidad en el uso de los recursos hídricos del país, así como un mayor conocimiento y la conservación a conciencia de los mismos.

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