El adios a un grande.

November 12th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

Adiós al incansable Norman Mailer

Su primer libro The Naked and the Dead (Los desnudos y los muertos) es considerado una de las mejores novelas sobre la Segunda Guerra Mundial.

Cuando buena parte de nuestro periodismo vernáculo mercachiflea las migajas que caen detrás del carro del triunfador político, asegurándose con ello, la manutención de al menos cuatro años,-en algunos y particulares casos, lujosa manutención- mientras elabora minuciosamente el próximo resultado electoral a efectos de proceder con igual consecuencia en el futuro, nosotros, hemos decidido sumarnos al homenaje de un grande, de alguien que en definitiva, fue una de las personas que sacudió un actividad que hoy, no solamente se encuentra aburguesada, sino, directamente mercantilizada y dependiente en una ida y vuelta del poder.

Los dueños de las empresas que hoy controlan a la mayoría de los grandes medios, jamás tuvieron una “buena historia” para contar, reciben las historias enlatadas, cobrando para su publicación suculentos honorarios. Con ello, poder y medios están entrampados en una pesada maquinaria que no tiene por objeto informar, sino deformar la realidad a gusto de quien obla la tarifa vigente en las redacciones.

Novelista, periodista, poeta, guionista y hasta director y actor de cine, Norman Mailer vivió fascinado por la fama, cultivando la propia y describiendo la ajena. Ganador del Premio Pulitzer en dos ocasiones, falleció ayer a los 84 años en el Hospital Mount Sinai de Nueva York.

Debido a su edad, se encontraba desde hace algún tiempo delicado de salud. En octubre pasado, el autor fue hospitalizado por severos problemas respiratorios, aunque un fallo renal puso punto final a su vida.

Considerado, junto a Truman Capote, uno de los padres del periodismo literario, la obra de Mailer, autor de 39 libros, incluidas 11 novelas, es a la vez brillante, controvertida, variada… el autor fue a menudo celebrado y vilipendiado casi al mismo tiempo.

Su primer libro The Naked and the Dead (Los desnudos y los muertos) es considerado una de las mejores novelas sobre la Segunda Guerra Mundial. De hecho fue con esta obra con la que se convirtió en una celebridad a los 25 años.

En 1980 obtuvo el Pulitzer por su relato de ficción titulado La canción del verdugo, en el que narraba la historia de Gary, un reo ejecutado en 1976. En 1973 le fue concedido el XIV Premio Anual por su servicio sobresaliente a las artes McDowell Colony. Buena parte de sus obras, como por ejemplo Armies of the Night (Los ejércitos de la noche), son de naturaleza política. Fruto de este interés, fue su consolidación como periodista político con su cobertura de las Convenciones Nacionales de Republicanos y Demócratas. Mailer también escribió las biografías de Marilyn Monroe, Pablo Picasso y Lee Harvey Oswald.

La violencia sexual y las afiladas opiniones de sus obras sedujeron a millones de seguidores y también trajeron muchos detractores. Sus enemigos lo consideraban un “matón intelectual”, en la línea de sus compañeros Truman Capote, William Styron o Tom Wolfe.

Su vida, al igual que su obra, estuvo marcada por claros y oscuros. Su espíritu contradictorio durante la Guerra de Vietnam lo llevó a tomar una posición contestataria hacia la política exterior de Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. También durante esta época, Mailer apuñaló a su segunda mujer, Adele Morales, con un cortaplumas.

Un “grande” sin Nobel

El escritor y editor de Anagrama, Jorge Herralde, afirmó que el novelista, con quien su editorial llevaba 20 años colaborando, será uno de los grandes escritores “sin Nobel, al igual que Kafka o Barbara Probst”.

Aseguró que Mailer era “un titán de la literatura norteamericana” y recordó que en alguna ocasión se había mencionado para el Nobel, pero “tenía un perfil demasiado excesivo para este premio”.

El editor de Anagrama indicó que en menos de una semana saldrá a la luz en España su última novela, El castillo del bosque.

Aunque no tuvo una relación personal con el autor, Herralde dijo que sí ha tenido mucho contacto con su agente y sus amigos comunes, entre los que citó a Paul Auster, Barbara Probst o Juan Benet. A Mailer “le gustaba la bronca en todos los sentidos”, dijo Herralde.

El autor y Hitler

Convaleciente tras su paso por el hospital, pero sarcástico como siempre, Norman Mailer (Brooklyn, 1923) concedió en agosto pasado una entrevista para el suplemento El cultural, sobre El castillo en el bosque, su última novela en la que aborda el incesto y la infancia de Hitler. Reproducimos un fragmento de aquella conversación.

Acostumbrado, desde hace más de 60 años, a golpear la conciencia de los lectores del mundo entero, él mismo explica cómo su libro acabará molestando a todo el mundo, por bien pensante o radical que se crea. Mailer confiesa cómo el personaje de Hitler le fascinó desde niño, “porque era el tipo de demonio que podía comprender rápidamente”.

Norman Mailer dijo que la gente va a tener un shit fit cuando lea su última novela, narrada por un demonio que habita en el cuerpo de un oficial de las SS, Dieter. “En un momento dado, te ríes y dices: ‘Oh, se van a quedar lívidos’. Es imposible no sentirse identificado en algún pequeño punto con el protagonista [Hitler], así que el libro les resultará ofensivo a muchos judíos. No les va a gustar. La derecha lo odiará. ¿Dios no es todopoderoso? ¿No es un ser lleno de amor? Sí, tengo la certeza de que habrá una resistencia considerable”, continúa regocijándose. “Y a un montón de radicales no les va a gustar porque la mayoría creen que hablar de Dios y del diablo es retrógado”.

Añadan a los judíos, los fundamentalistas, los radicales y aquellos a quienes Mailer llama los “acumenarians” [gente que no cree en el diablo ni en Dios], una forma de vida especialmente poco apreciada en el mundo del escritor.

Entonces, ¿por qué lo hace? Ésta es una pregunta que la gente ha venido formulando sobre Mailer durante más de medio siglo. Probablemente, estamos tan lejos como siempre de la respuesta. Pero en el proceso de un prolongado y con frecuencia estridente autoexamen público, Mailer se ha convertido en un mito, un gran ícono estadunidense venerado o vilipendiado, pero imposible de ignorar.

Fuente:Madrid/El Mundo y redacción

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