Destino de grandeza.

February 18th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

El liderazgo es tanto una ciencia como un arte, pues depende tanto de factores claramente definidos y ponderables, pero también de las características personales de cada líder en particular.

No es posible liderar de manera competente a un grupo basándose únicamente en el carisma o personalidad del líder – de lo contrario, muchos países del tercer mundo hubieran tenido éxito con algunos dictadores -, y tampoco puede liderarse un grupo, por más simple o complejo que sea en base a preceptos y sin tener en cuenta a las personas como seres individuales – de lo contrario, el comunismo no hubiera fracasado.

Las matemáticas, la economía nada tienen que ver con la política; la primera, especialmente, es una ciencia exacta, la segunda le es imposible dejar de lado variables que tarde o temprano el mercado impone, a pesar de los “aprietes”.

La política se asemeja-como se ha dicho muchas veces-al arte de lo posible. Cuando cualquiera de las dos primeras ciencias se entremezclan con la política, el resultado de tal cóctel suele ser sencillamente fatal.

En diversas oportunidades la historia nos ha dejado testimonios que ciertos hechos han podido concretarse por la fuerza, el coraje y la virtuosidad del derrotero político emprendido por algunos hombres.

La mayoría de los acontecimientos que suceden en la vida de los pueblos, indican que no es lo antes señalado la constante. La descripción de lo precedente, a nuestro criterio, nos señala que, para que tales proyectos sean coronados con éxito, deben estar fortalecidos por el convencimiento de las fuerzas populares.

Hoy como ayer se insiste en conductas que pareciera tienden a un continuismo hegemónico que, también la historia tiene sobrados ejemplos de fracasos.

En nuestro país, el acontecimiento de Misiones, la decisión soberana de La Rioja,-aunque en el medio se mezclen luchas de pandillas rapiñeras-, lo que nos marcará la consulta elecoral en Corrientes y el adelantamiento de las elecciones en el segundo distrito más importante del país(Ciudad Autónoma de Buenos Aires), no hace otra cosa que confirmar, que los argentinos nos hemos hartado de los mandones, sean estos militares o civiles.

Lo anterior no podrá contar con reglas de confirmación si no se solidifican verdaderas bases donde la Democracia muestre lo mejor de sí, es decir, la posibilidad de recrearse asimisma permanentemente, con el objeto de brindar alternancias en la conducción del poder político, que casualmente es todo lo contrario a lo que hoy pregona la llamada-concertación plural-, sinónimo sine qua non del más absoluto hegemonismo.

El destino de grandeza
, en un país, lo sustentan hombres fuertes, generosos, sagaces y desprendidos, no patologicos iluminados que están convencidos que son ellos o el fracaso. De esa clase de gente, están poblados innumerables cementerios.

Enrique Serra.-

Advertisement

Comments are closed.