
Todo parece indicar que la juventud es una etapa destinada al fracaso de la vejez, que el amor se acaba: sienten soledad compartida, que las esperanzas conducen a la desesperación y la vida a la nada… y a pesar de todo, ellas lo intentan, una y otra vez lo intentan, reinventan el amor, esperan el timbre del teléfono y la visita de alguien que las amará, (esta vez de veras). Esperan siempre. Orgullosas y humilladas. Siempre crispadas, furiosas, lúcidas, hundidas, patéticas, sublimes o lamentables, esperan, desesperan y nos arrancan las risas de la boca como si nos arrancaran muelas careadas; risas dolorosas, liberadoras, y con la raíz sangrando.
El anterior texto es parte de la ficha artistica de una obra de teatro catalán, estrenada el 10 de enero de 1995.
el título: T’odio amor meu
Cuanta similitud encontramos en el contenido de lo anterior, con las conductas que recientemente han adoptado ciertos políticos locales que empujan con desesperación definiciones para establecer candidaturas.
NOS PREGUNTAMOS: ¿ De dónde saldrá luego el dinero para sostener tan dilatadas campañas?
Es cierto, se puede pedir y despues pagar a medias con los sueldos de los “colaboradores”, o prometer favores y despues no cumplirlos, etc.
El pueblo marplatense merecería el respeto que muchos de los actuales posibles candidatos, podrían brindarle llamándose a silencio; o quizás retirarse de toda futura contienda electoral pues ya es demasiado tiempo el que han ocupado en los escaños locales con magros resultados.
Pero sabemos que algunos dificilmente esten preparados para la vida en el llano.
Al menos les sugerimos no desesperar. Pronto estará definido oficialmente el nombre que surgirá de las filas a quien tanto temen. Ello, al menos parece, estar provocando el mismo pánico de aquel estudiante que saca bolilla frente a la mesa examinadora.
¿ Habrán estudiado-en esta oportunidad- de manera suficiente todo el programa, para el 2007?
Enrique Serra.