Cultura política

por Enrique Serra

May 28th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

Un editorial escrito en la revista “Palabra y Persona”, titulado Cultura y Política, editado en el segundo semestre del año 2.000, entre otras cosas expresaba:

Vivimos en una época regida por la teología del mercado…resulta lógico que en una sociedad de escritores nos preocupemos por el libro, instrumento cultural por antonomasia, convertido en simple mercadería sujeta a las leyes de la oferta y la demanda

Los desarrollos de la tecnología aplicados a los medios de comunicación, en el caso del libro, redundan en que los soportes físicos tradicionales de la escritura se encuentren en estado de variación permanente. A lo largo del proceso histórico la arcilla, la piedra, el papiro, el pergamino fueron sucediéndose hasta que el papel se convirtió durante centurias en la materia tradicional del libro…

Aquí el editorialista realiza una crítica por la tala de árboles y la contaminación del medio ambiente, todo originado por la necesidad de papel.

…regresando al “mercado” dueño, señor y brújula de las actividades del hombre…El resultado es entonces que el libro se considera solo una mercadería y el patrón de valor del producto es la cuantificación de su venta.

Un ejemplo históricamente válido-continua el editorial-es el resultado de la venta de la primera edición de la “Crítica de la razón pura” se vendieron cinco ejemplares, verdadera afrenta al mercado que jamás ninguno de sus ejecutivos aceptaría. Que Kierkegaard, a pesar del tiempo transcurrido desde la publicación del libro, haya sido uno de sus primeros lectores no resulta un dato computable para el marketing.

No desarrollaremos en este artículo la trascendencia del filósofo alemán Imanuel Kant, muerto en 1804. El escrito lo pone a manera de ejemplo.

El libro es un instrumento básico para el desarrollo de la cultura y ésta, en tanto que concepto englobante, incluye la política. Un analfabeto cultural no puede ejercer funciones políticas, salvo en una Asociación de Analfabetos. Los políticos-siempre en general, se entiende-, no se ocupan de semejantes fruslerías…

…La crisis que estamos soportando hunde sus raíces en el hecho de que los aspirantes a ocupar las posiciones decisivas en el gobierno del país-salvo excepciones que confirman la regla-se han doctorado en la universidad de la camándula, trenzando para alcanzar el poder por motivos meramente venales. No se han nutrido en la lectura de la Politeia sino de aforismos que hubiese envidiado Marco Aurelio: “Nadie se hace rico trabajando”. En lugar de recordar el viejo dicho ”Que cada día su afán” prefirieron dedicarse al “afán de afanar”

En una democracia no existen las clases políticas.

Cualquier ciudadano, si integra una república de ciudadanos y no de súbditos, puede, según la Carta Magna, ejercer la política. Pero claro, debe ser una Democracia con partidos cuyos miembros no se distingan por ser puntos o punteros. Esto es, reiteramos, confundir democracia con mero electoralismo.

Al populismo le bastan los caudillos. La política solo puede ser racionalmente conducida por estadistas.

Jose Nun Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación.

Escribió entre tantos otros libros, uno, llamado Democracia ¿gobierno del pueblo o gobiernos de los políticos?

Al capítulo V. lo denominó “Las teorías pluralistas”

En un pasaje de ese artículo (página38) decía:

“Como escribía en 1956 Robert Dahl, uno de los mas lúcidos teóricos del pluralismo, mientras que una dictadura es el gobierno de una minoría, una democracia es el gobierno de una cantidad de minorías, que varían en número, tamaño y diversidad”

Por eso, “la teoría democrática se ocupa de los procesos mediante los cuales los ciudadanos comunes ejercen un grado de control relativamente alto sobre los líderes”; y los instrumentos fundamentales de ese control son, por un lado, las elecciones periódicas y, por el otro, la competencia entre los partidos, los grupos y los individuos.

Conclusión: ¿Habrá tenido tiempo el Dr. Nun, de sentarse un “ratito”, como Secretario de Cultura de la Nación, para charlar sobre estos temas con el Sr. Presidente?

La cultura, no es la única condición que deben poseer los políticos para ejercer funciones públicas. Lo cual no quiere decir que pueda faltar, y no importar que ello produzca graves consecuencias.

Así como además deben poseer, los políticos, un criterio llamado-sentido común-, que a pesar de ser el mas común de lo sentidos, como normalmente se dice, es lo que no abunda en los que necesariamente debieran ejercitarlo a cada momento.

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2 comments

  1. asdrubal recuero marrugo says:

    Al hablar de cultura politica siempre lo hacen es abstracto, de tal forma que para un lector corriente muy poco lo asimila. Debido a este problema, le solicito el favor y me sugiera cómo podriamos hacer operativa el concepto de la cultura politica, obviamente para una investigacionra que se pueda percibir por los sentidos y cuantificar en forma empirica.
    gracias, asdrubal

  2. Opinorama says:

    No es cuestión de cultura política. Es la falta de esa cualidad global por parte de un sector de quienes ejercen la política.

    Tal preocupación, por tanto, le cabe a funcionarios poco probos, a legisladores sin base cultural para un mejor desempeño de sus fuciones. Es fácil detectar el diagnóstico esgrimido por nuestro artículo, simplemente observando el diario acontecer. Los que actuamos desde el llano tenemos la posibilidad o no de incrementar nuestro cuadal cultural en la medida de las circunstnacias.
    Muchas gracias por leernos.

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