
No es cierto que la imagen esté desplazando a las palabras ni que pueda extinguirlas; expresa García Márquez en una de sus obras.
Al contrario la imagen las está potenciando:
Nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como la inmensa Babel de la vida actual
continúa expresando el genial escritor y activista político colombiano.
Es cierto, si escuchamos el vocabulario que actualmente usa gran parte de nuestra juventud, construido con palabras inventadas o codificadas a las que solamente ellos conocen, difícilmente podamos tener una verdadera noción que nos permita establecer la tan ansiada comunicación generacional.
También un sector de la prensa maltrata o sacraliza palabras, ya sea en noticiarios, publicidades casi exóticas o actuaciones radiales y televisivas que son para el olvido.
García Márquez, nos habla en el mismo libro (Botella al mar para el dios de las palabras):
Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
…un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos-sigue relatando Gabo- ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado.
La imagen hace de hilo conductor en muchos mensajes que por diversas razones, se quiere hacer llegar a la mayor cantidad de público posible. En esa tarea interviene otro término denominado: Icono; el cual quiere decir retrato, bosquejo, pintura o modelo. En Pasos hacia una ecología mental Gregory Bateson usó ese vocablo para referirse a las cadenas de texturas, colores, sonidos, sabores, aromas y sentimientos que forman la materia prima de sueños y ensoñaciones.
Estas asociaciones iconográficas dominan las tres cuartas partes de la existencia humana y constituyen la forma subconsciente de conocer. Forman un lenguaje que carece de negativos simples, y cuyos verbos siempre aparecen en presente
Dentro de la cultura occidental, razón y gramática tienden a verse como únicas alternativas de conocimiento y comunicación. De ahí que las ciencias que nacieron dentro de esa tradición se concentran en desarrollar métodos para desmenuzar las cadenas pictóricas y convertirlas en datos que puedan catalogarse y analizarse.
Así, los etnógrafos recomiendan describir una cultura comenzando por el entorno y el físico de sus portadores, por las manufacturas de ellos y las formas de producir y reproducirse. En los peldaños supuestamente más elevados, sugieren colocar los hechos sociales y políticos, y más “arriba”, los actos litúrgicos, míticos y teológicos.
La información no tiene valor en sí misma por lo que se refiere, por ejemplo, a la verdad o a su eficacia cívica: la información es a veces tratada, como una mercancía y, en tanto como tal, está sometida a las leyes del mercado, de la oferta y la demanda y no a otras leyes como, por ejemplo, los criterios cívicos o éticos.
Ahora bien ¿quién tiene la posibilidad de quebrar ese pretendido “equilibrio de mercado”?. Evidentemente la poderosa mano del Estado.
Este tipo de situaciones con relativa facilidad de ser probadas, no tiene ocurrencia únicamente en nuestro medio, es también posible encontrarlas en países desarrollados. Quizás no sea tan abierto y hasta grosero el procedimiento, pero el gran peso del poder llega a cualquier parte y por cualquier método.
Hay sin embargo alguna posibilidad para contrarrestar esa sensación de vacío.
Dicha sensación-la de vacío- es posible ubicarla en el desánimo de grandes sectores sociales, que ven casi inalcanzable la posibilidad que se produzcan cambios estructurales, que varias generaciones esperan todavía con cierta esperanza.
Esos cambios tan esperados, son los que podrían morigerar la gran iniquidad globalmente instalada desde hace mucho tiempo.
Ha nacido desde hace un tiempo y hasta ahora goza de un saludable desarrollo-Internet- En esta herramienta del mundo moderno, están cifradas grandes expectativas, entre las que se encuentra la modernidad comunicacional y conjuntamente con esa mejora, una mayor y más amplia libertad que de paso a todo tipo de expresiones.
Estas podrán ser científicas, del mundo del arte o de la política. En tal sentido, en su uso y difusión descansa gran parte de un futuro que esperemos sirva para mejorar esta negativa situación.
La propagación de la tecnología de la imprenta generó las industrias privadas de lo editorial, primero libros, desde el siglo XVI, y, en el siglo XIX, la prensa. Los agentes de esta expansión lucharon en un inicio contra la censura de los poderes estatal y religioso, pero ellos mismos crearon, a través del principio del copy right, su mecanismo capitalista de protección
Pero esta herramienta no sólo posibilita la difusión cultural, sino alimenta la de una real e independiente información al gran público conectado a la WEB. Abre un gran ventanal a esa libertad que por momentos pareciera que estamos perdiendo.
La libertad digital, como ya la han denominado, ofrece por el momento una valla de contención a esa ostensible pretensión del gobierno, en el sentido de impedir o frenar la publicación de hchos o actos que puede a veces afirmarse, no son emergentes de los correctos pasos que ordena la ley, sino que salen de una gran incubadora de corrupción
Dejamos un trozo de esa expresión en la pluma de un periodista español; Agapito Maestre