
Colegio Militar de la Nación
El presidente en el reciente discurso que pronunciara en el Colegio Militar de la Nación, endosó a la justicia, el análisis del contenido legal sobre la subsistencia de los indultos presidenciales.
El presidente reclamó que la Justicia anule los indultos que beneficiaron a los jefes de la última dictadura y, de esa forma, desestimó su derogación por ley o decreto, como se especuló en los últimos días.
Ni el Congreso ni la jurisdicción poseen las facultades que otorga al presidente de la nación el inciso 5 del Art. 99 de la Constitución Nacional.
Tal como lo afirmábamos en un post anterior, se cumplió aquello de los indultos selectivos.
Haciendo un brevísimo repaso histórico de algunos de los antecedentes de esta situación, no podemos dejar de mencionar, que las fuerzas armadas en virtud de un decreto firmado por el entonces presidente interino Italo Luder, obtuvieron la orden de aniquilar a la subversión. En el proceso que se llevó a cabo contra la junta de comandantes, en descargo de ese acto, los responsables de aquel gobierno, expresaban:“Al ser interrogados en la audiencia los integrantes del Gobierno constitucional que suscribieron los decretos 2770, 2771, y 2772 del año 1975, doctores Italo Argentino Luder, Antonio Cafiero, Alberto Luis Rocamora, Alfredo Gómez Morales, Carlos Ruckauf y Antonio Benítez, sobre la inteligencia asignada a la dichas normas, fueron contestes en afirmar que esta legislación especial obedeció fundamentalmente a que las policías habían sido rebasadas, en su capacidad de acción, por la guerrilla y que por “aniquilamiento” debía entenderse dar termino definitivo o quebrar la voluntad de combate de los grupos subversivos, pero nunca la eliminación física de esos delincuentes.”
Algunos de los políticos nombrados siguen en funciones como si el simple paso del tiempo hubiera despejado sus conciencias, y no fueran alcanzados al menos con una cuota de responsabilidad política. Esas leyes contenía insitos claros e indubitables objetivos que colisionarían con básicos derechos humanos.
Ninguna ley positiva puede ir contra los derechos naturales, éstos están por encima de esas órdenes. Existe sobrada jurisprudencia desde los tiempos del derecho romano.
Los comandantes del ejército y la marina no sólo fueron responsables de crímenes aberrantes, secuestros de hombres, mujeres, embarazadas y niños, sino que, algunos de sus integrantes, regulares o mercenarios, saquearon la propiedad privada de personas que no tuvieron el mínimo derecho de defensa en juicio justo.
Estas atrocidades se vieron entonces agravadas por la cobardía puesta de manifiesto en muchos casos, lo cual significó que las operaciones no fuesen ejecutadas por los cuadros regulares, sino que tales “tareas” eran encomendadas a delincuentes marginales que no pertenecían a ningún arma.
Pero que podemos acotar sobre la otra parte, sobre la guerrilla que actuó en esos años.
¿Acaso los guerrilleros no fueron tan asesinos como los militares?
Quienes tenemos muy presentes los hechos vividos en esos años negros y de horror, que comenzaron largo tiempo antes de 1976, recordamos como bandas insurrectas asesinaban por la espalda a conscriptos indefensos, que en sus cuarteles eran sorprendidos durmiendo o bañándose. Como se colocaron bombas que mataron sin selectividad enemiga a civiles inocentes. Como se torturó y asesino a militares y civiles previamente secuestrados. Este tipo de delitos, deben ser también considerados aberrantes y pueden calificarse de imprescriptibles por ser de lesa humanidad.
Es muy difícil de esta forma, cerrar un capitulo tan desgraciado de nuestra historia.
No entraremos en el análisis constitucional del problema, ya que eso es cuestión que le compete a los constitucionalistas, simplemente transcribimos el viejo Artículo 103 de la Constitución Nacional, vigente al momento de los hechos que arriba mencionamos.
Art. 103.
La traición contra la nación constituirá únicamente en tomar las armas contra ella, o unirse a sus enemigos prestándoles ayuda y socorro. El congreso fijará por una ley especial la pena de este delito; pero ella no pasará de la persona del delincuente, ni la infamia del reo se transmitirá a sus parientes de cualquier grado.
Muy graves crímenes contra la humanidad han gozado por tres lustros de una torva impunidad en la Argentina, ellos fueron cometidos tanto por militares-aún cumpliendo órdenes- como por los irregulares que se levantaron en armas contra las instituciones de la república. Los primeros han tenido parcialmente un condigno castigo, y muchos siguen presos, los segundos gozan de libertad plena ocupando hoy importantes cargos públicos en el gobierno nacional y provincial.
Congreso Nacional
Es también cierto que las fuerzas armadas, que venían mancillando a la Constitución y la leyes desde 1930, en forma consuetudinaria, no tenían ninguna legitimidad para actuar en cualquier campo, pues todo lo que hicieran estaba viciado de nulidad por ser contrario a derecho. Pero a tenor de esa mansedumbre que como pueblo hemos exhibido para con estos asaltantes del orden constituido, al menos los actos procedimentales que llevaron cabo, debieron tener las mínimas formas humanas. Esto es el detener a todas aquellas personas que según sus consideraciones hubieran infringido la ley por ellos mismos impuesta, y llevarlas a un tribunal para que sean juzgadas con el debido proceso.
Es inaceptable que ni siquiera los muertos en enfrentamientos, fueran devueltos a sus familiares. Esto ofende a la misma condición humana.
La comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados tiene en estudio un proyecto que reglamenta la facultad presidencial de dictar indultos y, en ese sentido, prohíbe favorecer a los responsables de crímenes de lesa humanidad.
Pero el oficialismo lo frenó cada vez que la oposición quiso aprobarlo en el recinto.
Resumiendo: Si no actuamos con la verdad completa, caeremos inevitablemente en esa manía hemipléjica de ver los horrores de uno solo de los bandos que estuvieron en pugna, al otro, le cabrá la única e inexcusable consideración del juicio histórico. Dejando además pendiente una sentencia que tiene por objeto limpiar el pasado, aclarar el presente, despejar el futuro, con una estricta realización del objetivo constitucional de consolidar la justicia.

Madres de Plaza de Mayo
Lo correcto es recordar que el país estuvo en vilo, que vimos correr mucha sangre, que sentimos muy cerca las balas y el dolor expresado por madres de conscriptos, sub oficiales, oficiales e integrantes de las fuerzas de seguridad que actuaron con honor. También somos testigos como muchos jóvenes murieron por lo que entendieron eran sanos ideales, y que esa era la manera de luchar por una patria mejor. Esos jóvenes cayeron por seguir a otros traidores e ideólogos que cobardemente huyeron con dinero y poder comprado. Hoy observamos sin ocultar el asco y el desprecio que provocan, como disfrutan de ambos.
Muy buen post Enrique.
A 30 años del golpe, recordemos que muchos de los atropellos cometidos contra el pueblo argentino, fueron justificados por el mismo pueblo, por triste que parezca.
Los desacuerdos en política también generan odios casi raciales, diría, entre las personas. En aquel momento, el país estallaba en peronismo, peronismo de izquierda, movimientos populares, radicalismo, etc. Estaban mal…pues no. Lo que estuvo mal en nuestro país, es que nunca supimos respetarnos nuestras diferencias, y menos las políticas. Todo se arregló siempre a sangre, no a fuerza de diálogo.
Recordemos esto, y tengámoslo presente, esto también hace a la memoria. Vivamos del concenso, para eso está la democracia. El conventillo se deja aparte.
Si bien no es el tema de fondo del post, no deja de llamarme la atención, la cantidad de juicios que llegan a la corte suprema por ‘inconstitucionalidad de las leyes’ y peor aún, la cantidad de veces que la corte falla a favor de esta. ¿Que pasa con los chicos de las secretarias legales y técnicas de las cámaras? Aunque si llegamos al colmo que una facultad constitucional del presidente como el indulto, sea declarada ‘inconstitucional’, creo que hasta el código penal lo sería y si profundizamos más podemos agregar también los 10 mandamientos. Ya no solo debemos horrorizarnos de contar con jueces ricos en juzgados pobres (o comisarios millonarios en comisarias pauperrimas) sino que además la suerte y verdad de una ley estará destinada a la lotería de la inconstitucionalidad. Otro golpe más al derecho en un país donde la ley no es ley.
Muy bueno el post!
Te agradezco los conceptos. Me alegro pues observo que ha muchos argentinos, que saben ver con claridad a pesar de las cortinas de tinieblas que permanente nos crean.
Atentamente.
Enrique Serra
Gracias Mario.
De igual forma, que vos indagas la historia, hay mucha gente que no se convence de los argumentos que tan lábilmente
nos ofrecen sobre una cuestión que es muy profunda, y quizás todavía nos falte darle varias vueltas de tuerca para encontar el punto de equilibrio. Sigamos en esa busqueda y mientras tanto trabajemos para un mejor futuro.
Saludos.
Enrique Serra.
Buen post. A veces escucho decir a gente mas grande, (tengo 20 años) “chicos aprovechen, tienen libertad de expresarse”, y cuando uno hace una referencia a estas situaciones y dice que los lideres guerrilleros merecen ser juzgados como lo tienen que ser los militares, con la salvedad que lo de estos ultimos pienso que la pena debe de ser mayor ya que su funcion es servir al Estado; en fin mi punto es que cuando se dice algo asi, la respuesta es un silencio o un “si…” dudando, mirando para el costado a ver si alguien escuchó…
No hay que confundir los conceptos, no hablo de los militantes ya que ellos tenian propios ideales, sino que hablo de los que se encargaban de enfernorizar esos ideales y solo se quedaban en eso, a ellos no les paso nada, no fueron parte de los desaprecidos, no fueron parte de los torturados, se fueron y hoy dia su haber es enorme, para no decir que estan llenos de plata y ni hablar de que no fueron juzgados. Es bueno recordar la figura que representa a la justicia, ella tiene los ojos tapados y una balanza que se interpreta como la igualdad, si hacemos respetar los derechos de todos, creo que estariamos mejor…